Pese a toda su ‘fabricada ira’, la verdad es que DeSantis no condenó a los manifestantes nazis | Editorial
Denuncie a los manifestantes nazis en Orlando, gobernador Ron DeSantis. Es así de simple.
Diga que son aborrecibles. Diga que son despreciables. Diga que no tienen parte en esta sociedad o en este estado.
Pero no. En cambio, nuestro gobernador atacó a los demócratas durante una conferencia de prensa en el Condado Palm Beach el lunes. Arrastró temas como la inmigración, la inflación y el crimen. Acusó a personas no identificadas —demócratas, por supuesto— de intentar “desprestigiarlo”. Dijo que no iba a “entrar en su juego”.
En otras palabras, política. De nuevo.
No el liderazgo. No unirse contra algo terrible que está surgiendo, una vez más, entre nosotros. No condenando las acciones de quienes abogaron públicamente por el exterminio de los judíos.
¿Dónde estaba su expresión de horror de que los residentes de este estado tuvieran que ver una bandera nazi en un paso elevado en Orlando? Ahogado en un mar de sus propios agravios y alarmismo, ahí es donde.
Habló de la fuerte relación de la Florida con Israel y de cómo muchos judíos ortodoxos quieren vivir en la Florida y promocionó la financiación récord para las escuelas diurnas judías.
Y tuvo muchas palabras duras para los demócratas, diciendo que permitieron la entrada de antisemitas en el Congreso y que “retozaron” con Louis Farrakhan, jefe de la Nación del Islam.
Pero los comentarios más fuertes que tuvo para los manifestantes que gritaron insultos antisemitas en un centro comercial mientras ondeaban banderas nazis fue decir que las fuerzas del orden del estado los harían rendir cuentas. Ah, y también los llamó “imbéciles” y descontentos. Usted dígales, gobernador.
Sus declaraciones se produjeron después de que su secretaria de prensa, Christina Pushaw, publicara un tuit, ahora borrado, el domingo por la noche en el que cuestionaba que las manifestaciones de Orlando hubieran sido orquestadas por personal demócrata. Su comentario provocó que arremetieran contra ella. Luego, publicó un tuit en el que admitía que no sabía quién había organizado la protesta y afirmaba que la incitación al odio está mal.
Pero eso era lo mínimo que podía decir.
El lunes, cuando DeSantis tuvo su oportunidad de condenar a estos manifestantes, cuando pudo haber dicho simplemente que los nazis son mala gente, cuando pudo haberse asegurado de no dar cobertura a los que odian, bueno, no lo hizo. Y toda la ira fabricada contra los demócratas no puede cubrir ese revelador silencio.