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Fabiola Santiago

La ley ‘No digas Gay’ de Florida que prohíbe hablar sobre la orientación sexual es pura maldad | Opinión

El comité de educación de la Cámara de la Florida ha aprobado la ley Derecho de los Padres en la Educación, conocida como la ley “No digas Gay”. En esta foto de 2014, un manifestante ondea la bandera de EEUU y del arco íris en apoyo al matrimonio gay.  
El comité de educación de la Cámara de la Florida ha aprobado la ley Derecho de los Padres en la Educación, conocida como la ley “No digas Gay”. En esta foto de 2014, un manifestante ondea la bandera de EEUU y del arco íris en apoyo al matrimonio gay.   Getty Images

¿Por qué los floridanos tienen que pagar el precio alto de las inseguridades de los hombres blancos y heterosexuales de la extrema derecha republicana?

Porque ellos gobiernan el estado.

Su último asalto a los derechos individuales se dirige a los niños homosexuales y transexuales en nuestras escuelas con un proyecto de ley apodado “Don’t Say Gay”. (“No digas Gay”).

En otras palabras, vuelvan al closet, a esconderse, niños.

Sufran en silencio, niños.

Vean cómo suben sus índices de suicidio, chicos.

Soporten la culpa, la vergüenza y el acoso solo para complacer a un sector de la población supuestamente “pro vida”, que se preocupa por los niños solo cuando un espermatozoide penetra y fertiliza un óvulo, combinándose dentro del cuerpo de una mujer para formar un cigoto.

El proyecto de ley es nocivo para los seres humanos que ya están en este mundo; los niños—incluidos quienes crecen en familias del mismo sexo que pueden o no ser homosexuales— y los adultos.

“Durante demasiado tiempo, el mundo me dijo que ocultara mi orientación sexual. Debido al estigma, tuve miedo de ser quien sabía que era”, tuiteó el martes 25 de enero Manny Orozco, director digital y asesor de la alcaldesa del condado Miami-Dade, Daniella Levine Cava.

“El proyecto de ley ‘No digas gay’ es malvado y solo lastimará a una nueva generación de niños. No necesitan que los empujen de nuevo al armario, necesitan nuestro apoyo”.

De hecho, maldad es el adjetivo perfecto para describir este intento de regresar a la edad oscura de la sexualidad.

Disfrazado con el nombre “Derechos de los padres en la educación”, el proyecto de ley 1557 de la Cámara de Representantes intenta silenciar a los niños homosexuales, a sus profesores y a los defensores de la educación, prohibiendo la discusión de temas de sexualidad e identificación de género en las escuelas de la Florida.

Presentado por el representante Joe Harding, un republicano de la pequeña ciudad (3,000 habitantes) de Williston, del condado Levy, el proyecto de ley ha sido aprobado en el Comité de Educación y Empleo de la Cámara de Representantes, liderado por el Partido Republicano, en gran medida según las líneas del partido, y, en el momento de escribir este artículo, se encontraba en el Comité Judicial.

El proyecto de ley complementario del Senado está patrocinado por otro republicano rural de Florida Central, el senador Dennis Baxley, y prohibiría a los profesores hablar de temas LGBTQ que no son “apropiados para la edad o el desarrollo de los estudiantes”.

El intento de derogar los derechos de los estudiantes homosexuales es una discriminación camuflada como “derechos de los padres”.

Y el nivel de idoneidad, por supuesto, lo mide ¿quién?

¿Los legisladores que viven ausentes del mundo moderno y conectado a Internet y se esconden bajo la roca de conservadurismo por conveniencia política? Para complacer, con seguridad, en un año de elecciones de medio término, a un grupo de votantes tan desprovisto de pensamiento crítico como lo son estos legisladores.

Así que, si se aprueba en el pleno de la Cámara y el Senado, despidámonos, tal vez, de los clubes como la Alianza Gay-Heterosexual en los institutos que proporcionan compañía, refugio emocional y compañerismo a los adolescentes que necesitan apoyo.

Digamos adiós a la educación sexual de calidad que ha demostrado a través de décadas de estudios que contribuye al bienestar de la salud mental tanto de los estudiantes LGBTQ como de los heterosexuales. Será la educación con sello de aprobación del Partido Republicano.

Ya sabes, aquella que deja a la gente pensando que está por encima del reproche moral, cuando caso tras caso de mala conducta sexual en la vida real está tan a menudo unido a la letra “R”. Me viene a la mente el congresista Matt Gaetz y las acusaciones de que traficó sexualmente con una menor.

Restrictiva y discriminatoria

La legislación es tan restrictiva, discriminatoria e indignante —desprende tal hedor, teniendo en cuenta todas las demás medidas fascistas que la Legislatura está considerando— que ha sido noticia al otro lado del Atlántico en los medios de comunicación británicos.

Porque esto también hace parte de la agenda fascista del gobernador Ron DeSantis.

Porque incluso cuando el más retrógrado de los regímenes se ve obligado a enfrentarse al arco iris de la sexualidad en la humanidad, la Florida decide retroceder a las épocas en que Anita Bryant vendía zumo de naranja con una fuerte dosis de odio contra sus conciudadanos homosexuales.

Otro proyecto de ley anti-LGBTQ

Este no es el único proyecto de ley anti-LGBTQ que se abre paso en la Legislatura en esta sesión.

El proyecto de ley 747 de la Cámara de Representantes, que amplía la potestad de los médicos para negarse a tratar a algunos pacientes, también conduciría a la discriminación de los transexuales. Afectaría a las personas que han hecho la transición y están buscando atención médica, dice el representante Carlos Guillermo-Smith, el primer legislador latino abiertamente LGBTQ de la Florida.

Podrían estar “buscando atención médica para algo no relacionado y se les pueden NEGAR sus medicamentos y la receta que necesitan porque el proveedor de atención médica tiene una objeción moral o ética con respecto a su EXISTENCIA”, tuiteó el demócrata.

“¡El proyecto de ley es indignante!”, agregó.

Indignante es una palabra que escucharemos una y otra vez en esta temporada legislativa cuando, para los legisladores del Partido Republicano de la Florida y DeSantis, no es suficiente prohibir las enseñanzas de desigualdad racial, otra iniciativa vergonzosa.

¿Dónde terminará la ingeniería social para los republicanos de la Florida?

Los inmigrantes, los gays, los negros, todos son el foco de la ira del partido.

Este ataque a los niños homosexuales, cala hondo, Florida, y ninguno de nosotros debería tolerarlo ni por un momento.

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de enero de 2022, 11:11 a. m..

Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
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