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Fabiola Santiago

La redistribución de distritos puede quitarle poder a minorías hispanas y negras en Florida | Opinión

Esta es una imagen del mapa de redistribución de distritos del Senado de Florida C8004, una de las cuatro opciones para los 28 distritos del Congreso de Florida. Este es uno de los ocho borradores de mapas publicados el miércoles 10 de noviembre de 2021.
Esta es una imagen del mapa de redistribución de distritos del Senado de Florida C8004, una de las cuatro opciones para los 28 distritos del Congreso de Florida. Este es uno de los ocho borradores de mapas publicados el miércoles 10 de noviembre de 2021. Senado de la Florida

Actualización: Los expertos electorales dijeron el lunes que el primer conjunto de mapas de redistribución de distritos publicados por la Cámara de Florida controlada por los republicanos viola las reglas estatales de redistribución de distritos y carece de transparencia. Los demócratas denunciaron el “gerrymandering” como “un pastel completamente horneado”.

La redistribución de distritos electorales es uno de los temas políticos más subestimados.

Pero en estados en disputa como la Florida, es uno de los temas que amenazan el sagrado proceso democrático de elegir a nuestros líderes. Ya sabes, el quid de por qué nos llamamos personas libres. O debería decir, ¿todavía podemos decir que nos llamamos personas libres?

Los floridanos deben prestar atención al rediseño de los mapas electorales en curso, con base en los resultados del Censo de 2020, que refleja los cambios de población de los últimos 10 años. Este año más que nunca, los votantes también deben actuar independientemente, poniéndose en contacto con sus representantes en la Legislatura de la Florida, porque el proceso se está llevando a cabo sin la participación del público.

Con la falta de participación ciudadana directa y con el resultado consiguiente de al menos algo de pérdida de transparencia, tenemos un caso clásico del zorro custodiando el gallinero.

Los legisladores republicanos competitivos que han dominado la política de la Florida durante los últimos 20 años, y que han emprendido con éxito otras iniciativas para socavar a los votantes minoritarios, están esencialmente a cargo del proceso.

Si no se les puede confiar los derechos de voto, como votar por correo y los derechos civiles como protestar, ¿quién puede evitar que los líderes republicanos manipulen distritos para favorecer a los candidatos de su partido?

La senadora demócrata Annette Taddeo lo expresó de esta manera: “La marea roja de nuestras aguas mata a los peces, crea un mal olor en el aire y causa irritación respiratoria en los seres humanos. La marea roja de la Legislatura de la Florida mata la democracia y restringe nuestra libertad de voto”.

Sin duda, su opinión es partidista (y está haciendo campaña para la gobernación en 2022), pero también tiene razón.

La lucha por distritos justos

Existe un precedente para la inquietud.

La última vez que los legisladores de la Florida rediseñaron los distritos, violaron descaradamente la Constitución al permitir que los agentes republicanos participaran en una redistribución de distritos secreta y tras bastidores, según los tribunales. Y entonces, el poder judicial confirmó lo que todos sospechábamos que estaba sucediendo, especialmente cuando los legisladores llegaron a la ciudad, como lo hicieron en Miami, y desdeñaron a los oradores públicos que se presentaron ante ellos para defender su causa a favor de una representación justa.

Se habrían salido con la suya si no hubiera sido por los grupos cívicos no partidistas, como la Liga de Mujeres Votantes, que intervino y asumió el reto legal.

Pero tomó años para que el caso trasegara por los tribunales, y el daño político ya estaba hecho.

Aquí estamos de nuevo en la encrucijada de la redistribución de distritos y la Liga está animando a la gente a participar, incluso si no han sido invitados a la fiesta republicana de redistribución.

“La redistribución de distritos ocurre cada 10 años, por lo que debemos hacerlo bien”, advierte la Liga en una publicación en las redes sociales sobre el panel de discusión que están organizando, “Dibujando nuestro poder: la lucha por distritos justos”, en conjunto con la ACLU de la Florida el martes 7 de diciembre a las 6:30 p.m. en Zoom. Puedes registrarte para el evento aquí.

Dibujo de mapas estatales y locales

Los legisladores y líderes que no están contentos de ser un estado morado (de tendencias políticas mixtas) y diverso donde los problemas importan, tienen que saber que los votantes están observando.

La apatía ha generado el mal gobierno que tenemos ahora en la Florida, donde los políticos apelan a algunos de los temores de fondo más feos de la humanidad para que los elijan. La apatía es quizás la mayor amenaza para nuestra democracia participativa. Los problemas no reciben el análisis profundo que se merecen, sino que se están convirtiendo en fragmentos de sonido y eslóganes que se utilizan para generar un efecto viral en las redes sociales.

La redistribución de distritos, por importante que sea, pasa desapercibida por completo.

“Muchos votantes no se dan cuenta de que prestar atención a la redistribución de distritos es tan importante como votar”, me dijo el viernes Natalie Alatriste, presidente de la Liga en el Condado Miami-Dade. “Como defensores de la democracia, la Liga tiene la suerte de brindar transparencia a los votantes mientras los legisladores, comisionados, trabajan para redistribuir las fronteras estatales y del condado”.

En efecto, los comisionados del condado también están lidiando con cómo volver a trazar los límites de 13 distritos en Miami-Dade para lo que deberían ser puestos no partidistas. En este proceso dirigido por consultores, el público también debe tener voz porque no se puede confiar en que las elecciones sean no partidistas por aquí.

Habrá batallas que librar.

Por un lado, porque las elecciones locales son oportunidades de preparación para un cargo partidista más alto. Y porque la parte de “servicio” en el servicio público es también un elemento menguante de nuestra democracia.

Ha sido reemplazado por la ambición financiada por grandes intereses monetarios, gracias a la decisión de la Corte Suprema de Ciudadanos Unidos (un nombre inapropiado) de 2010 que revirtió las restricciones financieras y permitió a las corporaciones y grupos de interés externos gastar fondos ilimitados en las elecciones.

Un panorama sombrío, lo sé, y por eso no debemos ceder el poder que la gente todavía puede convocar mediante la participación en todos los niveles en un proceso electoral. Y eso comienza con la tarea nunca mundana y siempre influyente de trazar mapas.

Una vez que perdamos nuestra democracia, podría llevarnos varias vidas para recuperarla, si es que la recuperamos.

Gerrymandering (la distribución acomodada) deja a los votantes sin poder para cambiar el liderazgo.

Piense en eso cuando sus ojos se pongan vidriosos al escuchar las palabras “redistribución de distritos”.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de noviembre de 2021, 1:11 p. m..

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Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
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