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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Si maneja, no envíe textos

El gobernador de la Florida, Rick Scott, firma una promesa de no enviar mensajes de texto al conducir, en un cartel en la escuela secundaria Alonzo and Tracy Mourning, en North Miami, en mayo del 2013.
El gobernador de la Florida, Rick Scott, firma una promesa de no enviar mensajes de texto al conducir, en un cartel en la escuela secundaria Alonzo and Tracy Mourning, en North Miami, en mayo del 2013. AP

Un peligro absurdo nos acecha en la carretera. El artículo Mensajes de textos al volante, azote de los adolescentes, de Isabel Olmos, publicado el 21 de octubre en la sección Trasfondo, denuncia una terrible realidad: el envío de mensajes de texto cuando se está manejando un vehículo es la principal causa de muerte entre los adolescentes norteamericanos.

Todos los que conducimos en un área de gran congestión de tráfico como es el Sur de la Florida, hemos visto con horror en algún momento –más bien con frecuencia– como el auto que tenemos al lado se empieza a salir imprudentemente del carril, amenazando con chocar contra el nuestro. Al esquivarlo y pasar junto al errático vehículo, hemos visto al conductor concentrado en enviar mensajes de texto, ajeno en ese instante a lo que sucede a su alrededor en la vía.

Según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera, más de 3,000 jóvenes mueren anualmente por enviar mensajes de texto mientras conducen. La distracción tiene un precio muy alto, un costo inaceptable que se puede evitar con un poco de responsabilidad personal y sentido común.

En el 2013, el gobernador de la Florida, Rick Scott, firmó una ley que prohíbe enviar mensajes de texto mientras se maneja. Pero la medida considera esa infracción como un delito secundario; por lo tanto, la policía no puede parar al conductor a no ser que esté cometiendo otra violación de las regulaciones del tráfico.

La ley no ha sido eficaz, es demasiado débil para poner fin a una costumbre que está muy arraigada entre los jóvenes y entre muchos otros que no son tan jóvenes, y debe ser cambiada por una medida que castigue a los infractores con más rigor.

Aparte de una medida más disuasiva por parte de las autoridades, en este caso se puede aplicar también el viejo adagio de que la educación empieza en la casa. Los padres deben ser responsables, no caer en el hábito de usar el celular mientras conducen, y enseñar a los hijos que no deben enviar mensajes de texto o revisar las redes sociales cuando están al volante.

Como dijo la senadora Maria Sachs, demócrata por Delray Beach: “Tenemos que incorporar a nuestra cultura que cuando uno está en un auto, no debe enviar mensajes de texto y manejar”.

Hace tiempo se logró que la gente se pusiera el cinturón de seguridad al entrar en un auto. Si se consiguió que esa medida de seguridad forme parte de nuestros hábitos al conducir, lo mismo se puede hacer con el problema del texting al volante. Los legisladores deben tomar medidas más rigurosas, las autoridades deben perseguir la infracción con más celo, y los padres deben inculcar a sus hijos que manejar un automóvil no es un derecho, sino un privilegio que se debe asumir con toda la responsabilidad que exige. Los accidentes causados por la distracción al estar enviando mensajes de texto son absurdos y se pueden evitar con facilidad.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de octubre de 2015, 1:48 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Si maneja, no envíe textos."

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