Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: No hay excusa para reducir cuidados a niños enfermos

Aref Shabaneh (der.) y su hermana Yasmeen Shabaneh hacen las tareas, mientras su madre, Reema Shabaneh, observa. Los dos niños, con graves problemas de la vida, works on his spelling assignment for his first grade class at Kate Sullivan School while his older sister , seated left, a 9 years old fourth grader, reads The Gingerbread Man at their home in Tallahassee, Florida October 28, 2015.. The two children - both of whom are mostly blind - were eliminated from a Florida state Department of Health's program in an effort to save money by cutting back dramatically on a taxpayer-funded program for the sickest and most disabled children, called Children's Medical Services, or CMS.With their mother in the background,
Aref Shabaneh (der.) y su hermana Yasmeen Shabaneh hacen las tareas, mientras su madre, Reema Shabaneh, observa. Los dos niños, con graves problemas de la vida, works on his spelling assignment for his first grade class at Kate Sullivan School while his older sister , seated left, a 9 years old fourth grader, reads The Gingerbread Man at their home in Tallahassee, Florida October 28, 2015.. The two children - both of whom are mostly blind - were eliminated from a Florida state Department of Health's program in an effort to save money by cutting back dramatically on a taxpayer-funded program for the sickest and most disabled children, called Children's Medical Services, or CMS.With their mother in the background, MarkWallheiser.com

No se sabe cuál es el propósito de negar cuidados médicos a niños muy necesitados de recibir esa atención. Lo que sí sabemos es que no hay excusa.

No hay excusa cuando el estado de la Florida tenía un superávit de $635.4 millones. Cuando padres y abuelos de bajos recursos no reciben ninguna ayuda. Cuando niños con graves discapacidades y problemas médicos no pueden recibir tratamiento. Y sobre todo, cuando el estado de la Florida engaña a los padres para que, sin saberlo, socaven el bienestar de sus hijos.

Desde mayo, han sacado a unos 9,000 niños con necesidades médicas únicas de la lista de Servicios Médicos para Niños. Los líderes del estado dicen que se debe a una reorganización. En realidad, es otro intento del gobierno floridano por ahorrar dinero racionando la atención médica, que les quita a los más vulnerables.

En el artículo Florida reduce cuidados a niños enfermos [Trasfondo, 13 de diciembre], la reportera Carol Marbin Miller, del Miami Herald, revela hasta qué punto los dirigentes del cuidado médico en el estado han llegado para evitar que los niños enfermos reciban atención médica. El estado creó una “herramienta de evaluación” con cinco preguntas para los padres que piden ayuda. La tercera pregunta es una trampa: “¿Está su hijo limitado o impedido en alguna forma en su capacidad para hacer cosas que la mayoría de los niños de su misma edad pueden hacer?” Si la respuesta es no, entonces el niño no es elegible, aunque haya recibido atención anteriormente. Los padres quieren que se vea a sus hijos como niños “normales” —capaces de ir a la escuela, por ejemplo— pero eso no significa que no estén enfermos o que necesiten atención. Un niño mencionado en el artículo está casi ciego por desprendimiento de la retina. El estado le dio atención para proteger lo poco que le queda de vista, pero lo sacaron del programa, y después lo volvieron a poner.

Los administradores del estado repiten el guión, aun ante todas las evidencias en contra: “Estamos dedicados al cuidado de los niños con problemas médicos graves y crónicos, y sus familias”, dijo el secretario de Salud de la Florida, John Armstrong. “Deseamos que todos los niños en la Florida logren su pleno potencial. Y este programa es muy importante para los niños frágiles desde el punto de vista médico en el estado”.

Reconocen que es un programa muy importante. Entonces, ¿por qué lo reducen?

El estado no debe escatimar en el cuidado médico a niños con problemas graves. Esa tacañería inhumana tiene un costo muy perjudicial para los más vulnerables. Como sociedad, no podemos permitir que estas cosas pasen.

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