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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Cubanos castigados en Belice

Esta foto sin fecha muestra a una parte del grupo de cubanos que se encuentra en la cárcel de Hattieville, Belice, por haber entrado al país sin permiso.
Esta foto sin fecha muestra a una parte del grupo de cubanos que se encuentra en la cárcel de Hattieville, Belice, por haber entrado al país sin permiso. Cortesía

En el éxodo de cubanos hacia Estados Unidos, un episodio lamentable ha ocurrido en la nación centroamericana de Belice.

Para miles de cubanos que han decidido escapar del fracaso del régimen castrista, recorriendo una ruta azarosa desde Sudamérica hasta la frontera norte de México, las puertas de la esperanza se han abierto con un acuerdo que les permite seguir su viaje desde Costa Rica, donde quedaron varados durante varios meses cuando Nicaragua les cortó el paso.

Pero 32 cubanos se encuentran en una situación penosa en otro país del istmo, como relata el artículo Cubanos presos en Belice, de Nora Gámez Torres [el Nuevo Herald, 19 de enero].

La entrada ilegal al territorio nacional es un delito en Belice, explica el artículo, y los infractores deben pagar una multa de 1,005 dólares beliceños, que equivalen a 505 dólares estadounidenses. También pueden ser enviados a la cárcel. Al final, después de cumplir su sentencia, los pueden deportar a Cuba.

Pero muchos no quieren regresar a la isla, sino llegar a Estados Unidos.

Los sentenciados a una pena de cárcel encaran otro problema grave: en Belice no existen centros especiales de detención para inmigrantes sin papeles, y a los cubanos los han recluido en una prisión donde, según han denunciado, sufren condiciones “terribles”. Además, se encuentran entre “asesinos, violadores, personas enfermas”.

Esa no es manera de tratar a personas que no han cometido ningún delito, salvo el de entrar sin permiso en un país. Los inmigrantes –y no solamente los cubanos, sino todos– deben recibir un trato humanitario, en vez de estar confinados junto a delincuentes peligrosos.

No son criminales, sino personas que emigran por diferentes razones. En el caso de los cubanos, abandonan la isla por el fracaso del sistema económico, por la falta de esperanzas y también por la política represiva del régimen en el poder.

El gobierno de Belice no aceptó servir de puente para que los cubanos varados en Costa Rica volaran a su territorio y de allí siguieran viaje a México. Fue una decisión carente de solidaridad, pero como país soberano, Belice tiene todo su derecho de dejar entrar a quienes estime conveniente. Ahora bien, la pena con que sanciona a los inmigrantes que llegan sin permiso es, como indican las denuncias de los cubanos recluidos, un castigo desproporcionado.

No deben estar en prisión junto a criminales. Deben recibir un mejor trato y mejores condiciones en su estancia tras las rejas. Y si los van a deportar a Cuba, no deben someterlos a la doble penalidad de pagar una multa y hacerlos pasar unos meses en la cárcel.

Ya es bastante castigo hacerlos regresar a un país donde todo el que puede escapa de un régimen fallido que mantiene un elevado nivel de represión.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2016, 1:57 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Cubanos castigados en Belice."

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