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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Venezuela al borde de la catástrofe

Miembros de la Policía Nacional Bolivariana contienen a un grupo de personas que trata de ingresar a un supermercado donde se venden dos kilos de pasta por persona en Caracas.
Miembros de la Policía Nacional Bolivariana contienen a un grupo de personas que trata de ingresar a un supermercado donde se venden dos kilos de pasta por persona en Caracas. EFE

La violencia por causas políticas volvió a sacudir a Venezuela el jueves pasado, cuando grupos chavistas atacaron en Caracas a una multitud que exigía la celebración del referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.

Militares y policías cerraron el paso a un grupo de legisladores de la oposición que trataba de llegar a la sede del Consejo Nacional Electoral. Acto seguido, las turbas agredieron a los diputados. El presidente de la bancada opositora, Julio Borges, recibió puñetazos y patadas y además fue golpeado con un tubo metálico que le provocó sangramiento en la nariz.

Como ya es costumbre, Maduro culpó de los choques a la oposición y amenazó con encarcelar a los que calificó de “provocadores”.

El mandatario afirmó que los opositores quieren derrocarlo mediante una “espiral de violencia callejera”.

Lo que en realidad quiere la oposición es que se realice el referendo revocatorio –un proceso que está contemplado en la propia Constitución bolivariana– para sacar del Palacio de Miraflores a un presidente que ha tenido un historial de gobierno muy criticable y que ha conducido al país sudamericano a una crisis económica sin precedentes.

El viernes pasado, Amnistía Internacional advirtió que Venezuela corre el riesgo de sufrir una crisis catastrófica, debido a la grave escasez de alimentos y medicinas. También señaló el peligro que representa la enorme cantidad de armas en manos de civiles. Según Amnistía, el gobierno debe darse cuenta de la gravedad de la situación y solicitar ayuda internacional de inmediato.

Pero Maduro no va a pedir ayuda y se niega a reconocer la realidad.

La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, confirmó el viernes que del día 20 al 24 se realizará el proceso de validación de firmas de los que apoyan el referendo. La oposición exige la celebración del referendo cuanto antes porque si Maduro pierde, se convocará a elecciones si la consulta popular se lleva a cabo antes del 11 de enero del año entrante, cuando se cumplen cuatro años del período presidencial. Si el referendo se celebra después, y Maduro pierde, entonces el vicepresidente queda a cargo por los dos años de mandato restantes.

Es decir, si el gobierno logra dilatar el referendo hasta después del 11 de enero, el chavismo se queda en el poder.

Esa es la jugada que quiere hacer Maduro. Y para lograrlo, como hemos visto esta semana, sus seguidores agreden a opositores que exigen sus derechos.

El mandatario no quiere aceptar las palabras de Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas, que visitó Venezuela la semana pasada. El país, dijo, está en “una encrucijada que puede llevar esta grave crisis a una crisis peor, a una crisis catastrófica”.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de junio de 2016, 5:45 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Venezuela al borde de la catástrofe."

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