Alejandro Armengol

El no a Trump

PJ O’Rourke dijo en una ocasión que si bien los republicanos afirmaban que el gobierno no funcionaba, cuando resultaban electos hacían todo lo posible por demostrarlo. Lo que parecía un chiste del escritor satírico, por lo demás conservador y libertario, ha resultado una profecía.

Se equivocaron quienes creyeron que con la llegada de los republicanos a la Casa Blanca y el control del Congreso sería fácil desarrollar una agenda codiciada durante ocho años de mandato demócrata. Trump está ahí para impedirlo. Una y otra vez el presidente sigue lanzando piedras, con tuits y comentarios, que dificultan el avance de dichas prioridades políticas.

Nada indica que tal situación vaya a cambiar. Precisamente porque una de las razones que explican el triunfo electoral de Trump es también la causa de tanto desasosiego. El mandatario no permite una pausa para gobernar con tranquilidad y eficiencia. Muere por la boca, como el pez, y los otros no pueden librarse del anzuelo.

Es muy posible que cuando Trump escribió sus famosos tuits, en que acusaba a Obama de “pincharle” los teléfonos, buscaba distraer a la opinión pública de la controversia sobre la alegada intromisión de Rusia en las elecciones presidenciales. Este objetivo lo logró, pero al precio de involucrar a su gabinete y al Congreso en una tarea que los ha alejado de otros asuntos que, según ellos, requieren atención urgente.

Y al parecer algunos miembros prominentes del republicanismo no están dispuestos a seguirle haciendo el juego a Trump en todos sus enredos. Es más, parecen decididos a ir más lejos, incluso a catalogarlo de mentiroso.

Devin Nunes, el representante por California que participó en el equipo de transición de Trump y está al frente de la comisión de inteligencia de la Cámara de Representantes dijo el miércoles que no existían pruebas de que en la Torre Trump se hubieran intervenido los teléfonos durante el tiempo que el actual mandatario era candidato.

“No creo que hubo una intervención telefónica en la Torre Trump”, dijo Nunes. Agregó que si se tomaban al pie de la letra los tuits de Trump, entonces “claramente el presidente estaba equivocado”.

El secretario de Justicia, Jeff Sessions, que actuó como consejero legal durante la campaña de Trump y también participó en el equipo de transición, respondió con un “no” cuando los reporteros le preguntaron si le había ofrecido al mandatario información alguna sobre la supuesta intervención telefónica en la Torre Trump.

“No hemos visto ninguna prueba que lo demuestre”, declaró este jueves el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, cuando los periodistas le preguntaron sobre el tema. “Esa grabación nunca existió”, dijo tajantemente Ryan.

“Basándonos en la información que tenemos, no vemos indicios de que la Torre Trump fuese objetivo de vigilancia por parte de ninguna división del gobierno de Estados Unidos ni antes ni después de las elecciones de 2016”, afirmó en un comunicado el presidente de la comisión de inteligencia del Senado, el republicano Richard Burr.

Trump ha buscado modificar su reclamo, y ahora dice que no se refirió a una intervención directa de los teléfonos, sino al uso de métodos más modernos para conocer sus comunicaciones.

Sin embargo, en su respuesta a los periodistas, el legislador Ryan especificó que incluso en el sentido más amplio del término “vigilancia”, siguen sin contar con hechos ni documentos que pudieran servir a Trump para avalar tal acusación.

Así que sin Trump buscaba despistar a la opinión pública, ha terminado obligando a que miembros de su partido, con experiencia política, tengan que recordarle que un país no se gobierna como una campaña electoral o un programa de televisión.

Escritor cubano radicado en Estados Unidos. Director editorial de Cubaencuentro.com.

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