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Alejandro Armengol

En el juicio moral, Trump ha salido mal parado

El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, asiste a una reunión sobre la infraestructura con gobernadores y alcaldes en el comedor estatal de la Casa Blanca, en Washington, DC, EEUU, el jueves 8 de junio de 2017.
El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, asiste a una reunión sobre la infraestructura con gobernadores y alcaldes en el comedor estatal de la Casa Blanca, en Washington, DC, EEUU, el jueves 8 de junio de 2017. EFE

Cambios de gabinete o en las entidades gubernamentales, de policía o inteligencia ocurren en todas partes. Intrigas políticas también. La amenaza de la corrupción por el poder está presente en cualquier sistema político. Pero durante décadas, siglos, la sociedad estadounidense ha establecido un sistema de chequeo y balance que ha sido motivo de admiración y envidia por parte de muchas naciones. No es perfecto, pero hay que conservarlo a fin de que mejore. La audiencia en el Senado con el exdirector del FBI, James Comey, fue una demostración de la voluntad y entereza de la democracia que existe en este país.

Vale la pena apartarse por un momento de la lucha partidista, dejar a un lado la posibilidad de que el actual presidente pueda o no ser sometido a un juicio político, algo de momento bastante alejado de la realidad. Es reconocer los valores de la democracia, y luchar por ellos.

En última instancia, lo que se escuchó en el Congreso fueron los reclamos de un trabajador honesto e indignado, más que por un despido injusto, ante una campaña de difamación, contra él y la institución que hasta hace poco representaba.

Por ello, lo importante ahora no es solo el futuro —posible o imposible— juicio político al actual presidente de Estados Unidos, sino el juicio moral al individuo que ejerce ese cargo: Donald Trump.

Y en el juicio moral a Trump, este ha salido mal parado. Comey lo acusó de mentiroso y difamador. Y como en cualquier juicio, sustentó sus argumentos con pruebas. Estas pruebas son solo verbales, se podrá argumentar. Es la palabra del exdirector del FBI contra la del presidente. No tan simple. En esencia, es lo dicho por Trump hoy contra lo expresado ayer, la semana pasada, el mes anterior por el propio Trump. Y como en el caso del pez, Trump muere por la boca, o por su cuenta de Twitter. Tan sencillo como eso.

Nadie intenta restarle autoridad al presidente. Comey es el primero que lo reconoció. Entre las prerrogativas presidenciales está el nombrar o destituir al director del FBI. Aunque una cosa es destituir y otra difamar. El dueño de un edificio puede quitar al portero porque no le gusta su cara, y no va a ir a la cárcel por ello. Solo que el portero no es un arbusto que se arranca, casi siempre, sin grandes consecuencias. Un país no se gobierna como se administra una empresa.

Así que cualquier afirmación de que el presidente “puede” sale sobrando en una democracia, donde el mandatario es, por decreto, un servidor público, no un explotador público. Y más cuando lo que se cuestiona no es el acto en sí del despido sino la difamación y las mentiras tras el despido.

Lo que ha quedado demostrado, sin ir más lejos, es que el presidente Trump, tras botar a Comey, se ha comportado como un burdo dictador de una república bananera. Y Estados Unidos no es una república bananera. Su actuación ha sido similar a la de Fidel Castro en sus buenos tiempos, cuando no le bastaba “tronar” a cualquier funcionario sino se empeñaba en denigrarlo, y lo hacía de forma soez, como lo ha hecho Trump. Asombra en este sentido que algunos exiliados cubanos se identifiquen y aplaudan este tipo de conducta, como si padecieran una especie de nostalgia totalitaria.

El exdirector del FBI ha subrayado que los estadounidenses deben saber que el FBI es “honesto, fuerte y será siempre independiente”, y los senadores de ambos partidos no solo lo han apoyado en dicho criterio sino que expresaron palabras de agradecimiento por su labor en la institución. No sabemos si habrá un juicio político, pero el juicio moral ya se llevó a cabo, y Trump fue encontrado culpable. Ahora solo resta la condena.

Escritor cubano radicado en Estados Unidos. Director editorial de Cubaencuentro.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de junio de 2017, 6:03 a. m. with the headline "En el juicio moral, Trump ha salido mal parado."

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