El antiembargo ganó en Miami-Dade
Para quienes siguen pensando que ningún político puede ganar una elección en Miami si está en contra del embargo, y quieran evocar el ejemplo de Charlie Crist, es bueno advertirles a tiempo que están equivocados.
En la capital del exilio ganó Crist con un amplio margen frente a Rick Scott. El republicado gobernador de la Florida recibió 204,682 votos, que hacen un 39.32 por ciento del total de electores, mientras su retador demócrata ganó 304,138, el equivalente al 58.43 por ciento, según datos de la Comisión Electoral de Miami-Dade (Miami-Dade County Elections).
La victoria de Crist —quien ha dicho públicamente estar en contra del embargo estadounidense hacia el régimen cubano, así como expresado su deseo de visitar la isla— fue, en la ciudad que cuenta con el mayor porcentaje del voto cubanoamericano del estado y el país, mucho mayor que el margen que en toda la Florida le dio el triunfo a Scott.
Por supuesto que afirmar que Crist se impuso en Miami solo por su posición antiembargo sería tan disparatado como indicar que un vecino de Hillsborough o Volusia, preocupado por las atrocidades del régimen castrista, se decidió en las urnas por un gobernador conocido por su firmeza frente al gobierno de La Habana.
Por lo tanto, lo más prudente es reconocer que nadie se acordó en el colegio electoral que en una ocasión, y con poca fortuna, Scott firmó una ley que limitaba el comercio del estado con los regímenes de Cuba y Siria, y una hora después envió una carta a Washington en que afirmaba que la ley no se podía aplicar. En resumidas cuentas, al final la ley no obtuvo mejor destino que quizá caer bajo la implacable crítica de los ratones en cualquier almacén de desperdicios.
De igual forma, no hay que creer que a la hora de encerrar en negro el círculo por la votación para gobernador hubo otro elector que priorizó el hecho de que, de ser elegido, Crist aspiraba a ser nuestro hombre en La Habana, al menos de visita.
Todo es más simple, al menos para quienes no están apasionados —o quizá mejor, interesados— en colocar el caso cubano por encima de todo y en todo momento. Una actitud, por otra parte, que hay que señalar es muy patriótica con respecto a la isla, aunque secundaria a los efectos electorales estadounidenses.
Pero si en vez de ninguno, se prefiere decir que fueron pocos —de acuerdo a las cifras— los que priorizaron al embargo en estas elecciones en Miami, no hay problema en ello. A los efectos estadísticos no hace diferencia.
El que estar a favor o en contra del embargo no contó en ningún momento en las elecciones en Miami se evidencia también en otro dato. En Miami-Dade los demócratas ganaron en todas las votaciones salvo una. Con un margen menos notable, el republicano Carlos Curbelo, con 69,318 votos, que representan el 52.20 por ciento, se impuso al demócrata Joe García, al que favorecieron 63,487 partidarios y quedó por debajo con un 47.80 por ciento. Solo que en este caso, ambos candidatos habían declarado su posición en favor del embargo.
Nada de lo anterior habla a favor o en contra de eliminar el embargo o permitir el turismo estadounidense a Cuba. Nada tampoco inclina a pensar que si se cambian estas medidas se abrirá la puerta de la democracia en la isla. La intención es otra. Recalcar que lo que por años se consideró la “prueba de fuego” a la hora de ganar votos en Miami ha dejado de serlo. Añadir que es un signo de madurez o de cambio —demográfico o político— dentro de un electorado que a los fines de votación se incluye en una categoría vaga, y diversa en el mejor de los casos: los hispanos.
Los votantes hispanos conforman el 15 por ciento de los 11.9 millones de electores inscritos en Florida. De los aproximadamente 1.7 millones de votantes hispanos en la Florida, se estima que la mayoría, un 45 por ciento, son cubanoamericanos.
De acuerdo a una información aparecida en este mismo periódico, de los hispanos que votaron por Crist, un 50 por ciento eran cubanoamericanos, según una encuesta de votantes entrevistados al salir de los recintos de votación.
“Según las encuestas de votantes al salir de las urnas, Crist obtuvo el 50 por ciento del voto cubano y Scott el 46 por ciento”, señaló Fernand Amandi, de la firma encuestadora Bendixen & Amandi International.
Han quedado atrás los tiempos donde un argumento ajeno a lo que debiera ser la elección se convertía en elemento clave.
Por otra parte, no tienen que alarmarse las camareras y los camareros de esta ciudad. En el 2016 es muy posible que muchos candidatos incluyan aún la forzada parada del cafecito en el Versailles, pero sabrán también que tienen que ir a otros lugares.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de noviembre de 2014, 5:00 p. m. with the headline "El antiembargo ganó en Miami-Dade."