Olga Connor: Somos una República, mientras la cuidemos | Opinión
Las libertades de Estados Unidos y lo que es permitido, según la Constitución, han sido las noticias principales desde principios de mes. Primeramente ha sido la comisión especial en la Cámara de Representantes, que ha estado investigando los hechos del 6 de enero de 2021.
Lo que importa en este proceso es cómo mantener la República, sin dar lugar al desorden, ni a la traición, ni a teorías conspirativas inventadas por estafadores. En esa fecha el Congreso reunido en el Capitolio recibió un ataque físico y político, a nombre del que era presidente, Donald Trump. Fue un fallido golpe de Estado.
Pero ya desde años atrás Trump se refirió al gobierno federal en Washington como “el pantano”. “Drenen ese pantano” (Drain the swamp), que tuiteó 79 veces en los cuatro años de su presidencia.
El gobierno federal es en sí el Congreso, formado por individuos que todos los estadounidenses eligen cada dos años, y el Senado cada seis. Eso nos hace a todos responsables de elegir a ese supuesto “pantano”. Entonces, ¿qué somos los ciudadanos?
Siempre ha habido milicias clandestinas en este país, a veces en nombre de religiones divergentes, como el grupo de David Koresh en 1993 en WACO, Texas, o el Ku Klux Klan, de racistas blancos, en el Sur, desde fines de los 1860s, y ahora QAnon, un grupo secreto que cree que hay conspiradores en América.
Este tipo de milicias van contra el orden y las leyes. Pero nunca han tenido a un expresidente como defensor ni propulsor de sus actos. Al extremo de llamar prisioneros políticos a los asaltantes en la cárcel en su último discurso en Arizona el 15 de enero.
En este país no se aceptan líderes como Mussolini, ni Franco, ni Perón, ni Pinochet, no importan las excusas de que luchen contra el comunismo. La Constitución establece primero a la Cámara de Representantes y al Senado, y quiénes podrán serlo y en qué proporción en cada estado, y al Presidente le da su propia función.
Hemos evolucionado, y por las Enmiendas XV y XIX se permite votar a todos los ciudadanos. Lo que corrige los errores de la primera redacción, que era racista y misógina. Por eso, ahora se vuelve a discutir en el Congreso los límites del voto de las minorías en diversos estados, incluyendo la Florida.
Y habrá que determinar que el 6 de enero no hubo una protesta cívica, sino una insurrección, como dijeron a las cámaras de PBS los asaltantes que la dirigieron.
Si los hombres tuvieran úteros
Otras noticias se refieren a la Corte Suprema de Estados Unidos (SCOTUS) que ha tenido fallos controversiales recientemente que afectan el cuerpo del ser humano.
No creo que nadie esté a favor del aborto, sino que ambos grupos opuestos defienden la vida. Uno en defensa de la mujer. El otro en defensa del feto, que crece dentro del útero hasta que llegue un momento en que ya no es feto, sino ser humano.
Pero ningún hombre tiene útero, ¡ay si lo tuviera, otras leyes existirían! Porque a los hombres no se les ha hecho responsables de esa situación. No pueden entender qué cosa es la matriz en la hechura de una mujer.
Todo el mundo tiene derechos en Estados Unidos, hasta de cambiarse de género. Yo propongo que se estudie la libertad de la mujer, que aún es el único ser humano en esta República que no tiene derecho a legislar sobre su propia vida. Ni siquiera se ha ratificado ERA (Equal Rights Amendment).
Civismo o partidismo
Nuestra Corte Suprema está obligada a obedecer la Constitución. Por eso es extraño que en su modo de darle balance a los poderes legislativo y ejecutivo se permita votar de forma partidista en un tema de la salud general de la nación.
La institución del Departamento del Trabajo, debatida por tres años por el Congreso y finalmente aprobada por Richard Nixon en 1970 para defender la seguridad y la salud de los trabajadores, OSHA, emitió el requisito de que se exigieran vacunas contra COVID-19 a empresas con más de 100 empleados y a todos los de la salud. Estas protestaron y hasta 27 estados también. Entonces SCOTUS adoptó una decisión adversa en uno de los mandatos el jueves 13 de enero, que afectará a 80 millones de personas y a todas sus familias.
Parece que los republicanos están traficando con las muertes por el COVID para ganarle a Joe Biden.
“Críticamente, los empleados generalmente tienen poco o ningún control en esos entornos”, dijeron los jueces disidentes, y estarán forzados a trabajar en un ambiente indeseable.
Aunque los médicos y enfermeros sí tendrán que vacunarse, ya que en ese particular dos jueces de derecha se unieron a los tres liberales de la Corte. Esto defenderá a los pacientes de más de 10 millones de empleados.
Estas no son resoluciones cívicas ni justas, sino políticas. Y a la larga, esos jueces sufrirán el juicio de la historia, al ir en contra de la salubridad de toda la nación.
Olga Connor es una escritora cubana. Correo:
olconnor@bellsouth.net.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de enero de 2022, 7:02 a. m..