BERNADETTE PARDO: Una urgencia feroz
Esta semana, el presidente Obama exhortó al pueblo norteamericano a movilizarse para tratar de frenar la epidemia de muertes por armas de fuego en este país –30,000 muertos el año pasado según dijo . A Obama se le saltaron las lágrimas cuando habló de los 20 niños de primer grado que murieron acribillados en la masacre de la escuela primaria Sandy Hook. “Es mucho el dolor” dijo el Presidente, y citando a Martin Luther King añadió que hace falta actuar “con la feroz urgencia del ahora” porque mucha gente está muriendo.
En Miami-Dade tenemos dolor y lágrimas de sobra cuando pensamos en las víctimas inocentes de una masacre a cuentagotas. El más reciente fue un niño de 7 años, Amiere Castro, que murió mientras jugaba en la sala de la casa de su tía en un tiroteo con armas largas entre otros adolescentes. Los tres sospechosos arrestados en el caso tienen 18 y 19 años. Amiere no fue la única víctima infantil e inocente la semana pasada. Eric Watson, de 13 años, fue impactado por tres balas mientras conversaba con amigos frente a su casa. Sobrevivió pero se encuentra en estado grave y necesitará una larga rehabilitación.
“Lo triste es que las víctimas y los agresores son cada día más jóvenes”, nos dice la fiscal estatal Katherine Fernandez Rundle. El año pasado 31 niños murieron y más de 60 resultaron heridos por armas de fuego en el condado. Fernandez Rundle nos dio las cifras espeluznantes de lo que ocurrió en un solo distrito en el noroeste del condado. El año pasado allí hubo 154 víctimas de crímenes cometidos con armas de fuego, 24 de ellas murieron. De estos 154 casos de violencia extrema con armas de fuego, en los que 18 de las víctimas eran menores de 13 años, solo siete llegaron a la corte.
Fernandez Rundle considera que no hay una sola vacuna contra esta epidemia que tiene múltiples causas, entre ellas, la pobreza, la desesperanza y la cultura que glorifica la violencia. El problema principal, desde el punto de vista de la justicia, es que los testigos no quieren testificar en las cortes, ya sea por un miedo bien fundado a terribles represalias o por un miedo cultural a ser tildados como chivatos. La Fiscal nos dijo que lo que más le gustó del plan presentado por el Presidente fue la propuesta de invertir $500 millones adicionales para extender servicio y tratamiento a personas con enfermedades mentales.
Lo triste es que las víctimas y los agresores son cada día más jóvenes
Katherine Fernandez Rundle
fiscal estatalLa mayoría de los muertos por armas de fuego son suicidas. Ese fue el caso de Theobaldo Banes, el señor de 87 años que se quitó la vida en el lobby de un hospital de Coral Gables esta semana luego de herir con la misma arma a una mujer de 69 años. La epidemia está en todas partes, nadie es inmune.
Lo que planteó el Presidente no es nada nuevo, primordialmente que hacen falta más agentes del FBI y del ATF para agilizar los procesos de verificación o background checks y para hacer cumplir las leyes que ya existen.
Lo más controversial en la propuesta de Obama es el querer exigir que los que venden armas como negocio, ya sea en gun shows o en el internet, tengan que seguir las mismas reglas que los que las venden en armerías. Jeb Bush considera que este es un intento de arrebatarles derechos a los ciudadanos que quieren comprar armas. Pero según algunos estudios, uno de cada 30 compradores de armas a través de la internet no podrían comprarlas en armerías por tener antecedentes criminales.
Lo más prometedor del anuncio de Obama fue la idea de promover el uso de la tecnología para hacer nuestras armas más seguras. Las “armas inteligentes” que solo disparan cuando las toca su legítimo dueño ya existen, pero solo las hemos visto en las películas de James Bond. Esta semana el Presidente ordenó al Pentágono, el mayor comprador de armas en la nación, explorar el uso de estas armas en el futuro, lo que sería un buen incentivo para que la industria de armas comience a fabricarlas.
La tecnología para averiguar dónde ha ido a parar un arma robada ya existe pero no la hemos activado. Y los seguros para cerciorarse que un niño no puede disparar un arma deberían ser obligatorios, como ya lo son para los frascos de aspirina.
Sí hay una urgencia feroz. Como escribió tan elocuentemente en este mismo diario mi colega Fabiola Santiago, a raíz de la masacre de Sandy Hook, es hora de decidir si queremos más a nuestras armas que a nuestros niños.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de enero de 2016, 2:40 p. m. with the headline "BERNADETTE PARDO: Una urgencia feroz."