Daniel Shoer Roth

La credibilidad asolada en el Estado del Sol

Un empleado instala paneles de energía solar en la tienda IKEA en MIami, en abril de 2014.
Un empleado instala paneles de energía solar en la tienda IKEA en MIami, en abril de 2014. AP

A los ojos de la crítica, el trabajo de los artífices de las campañas políticas en la Florida frecuentemente levanta sospechas sobre la integridad ideológica. La falta de buena fe, de sinceridad, de candor, entre candidatos, grupos de interés y maquinarias electorales, fomenta una confusión de ideas en la ciudadanía y proyecta representaciones imaginarias de las causas elevadas en sus plataformas.

Con tal de desplomar al contrincante, hacerle bambolear y arruinarle, todo vale. Es así como se manipula la ilusión de gente sencilla y bien intencionada, induciéndola, en medio de densas nieblas de propaganda, a una imprudente credulidad.

Se debe poner cuidado sobremanera porque la imprevisión, la falta de conocimientos exactos, nos hace confundir a lobos rapaces con tiernas ovejas. Métodos muy sutiles pueden lograr que mucha gente crea ciegamente en el engaño.

Pocas veces, empero, los votantes detectan las triquiñuelas del sistema, camufladas tras la fachada de sintaxis distorsionadas e incoherencias semánticas. Esta época electoral abre una oportuna ventana de luz en nuestras mentes para visualizar la doble moral en el discurso público y la vida institucional subyugada por intereses económicos particulares.

Es en ese sentido de realismo desventurado; de descubrimiento inusitado; que merece agradecimiento la Enmienda 1 a la Constitución de Florida sobre la producción de energía solar para supuesto beneficio de los consumidores.

Tramada y financiada por las empresas de servicio eléctrico, empleando un lenguaje muy ambiguo en la papeleta con miras ulteriores a restringir la competencia y frenar el abaratamiento del suministro de energía generada por los rayos térmicos del sol, la propuesta desvela el papel corruptor del dinero corporativo en la vida política, así como las fallas de las máximas autoridades judiciales a la hora de resguardar los baluartes de la democracia estatal.

La secreta estrategia de los partidarios del cambio constitucional para convencer de que el suyo es un movimiento popular de ciudadanos ávidos por un adiós a la factura de electricidad, se puso de relieve durante el discurso de un ejecutivo de un gabinete estratégico en Tallahassee que conduce investigaciones para la industria energética. Definió la Enmienda 1 como “una maniobra muy inteligente”, y vaticinó que “anularía por completo cualquier cosa que ellos (los defensores de la energía solar) tratarían de efectuar a la larga por la vía legislativa o constitucional”, según la grabación del encuentro citada por el Miami Herald.

Aprovechando que esta fuente de energía renovable y limpia es enaltecida por la población, “podemos usarlo para nuestro beneficio… usando un lenguaje de promoción solar”, afirmó sin rubor.

Bajo el eufemismo de que “los consumidores de electricidad tienen el derecho de poseer o arrendar un equipo solar instalado en su propiedad para la generación de su propia electricidad” –derecho este, por cierto, que la ley ya garantiza– la enmienda consagraría en la Constitución la facultad de los gobiernos locales y estatal para imponer a proveedores de energía solar cobros y regulaciones que impedirían la venta de electricidad a bajo costo, precisamente aquello que tanto anhelan los abonados a los monopolios de servicios eléctricos.

La Corte Suprema de Florida debió percatar esta farsa al examinar la redacción de la enmienda antes de incorporarla a la papeleta, mas no protegió al pueblo, sino al sector empresarial. Si en inglés es delusoria, qué pensar de la versión en español. ¿Quién traduce, en general, estas propuestas constitucionales? Parecen escritas de forma tendenciosa y con graves lagunas informativas. De manera que, a menudo, sí es no, y no es sí.

La Enmienda 1 es “un lobo vestido de oveja”. Lo declaró una jueza de dicho tribunal en su disentimiento.

¿Cuántos lobos no habrán recibido la caricia del electorado en comicios anteriores y, posteriormente, nuestra piel siente sus colmillos penetrar en forma de impuestos, políticas comerciales anticompetitivas, dilapidación del erario público, caos institucional y enchufismo?

Todo lo cual ilumina, a la luz del sol, por qué abunda una especie de déficit de confianza y credibilidad.

Escritor venezolano, periodista, biógrafo y cronista del acontecer de Miami.

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