Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Daniel Shoer Roth

DANIEL SHOER ROTH: Nada que ver con...

En el argot popular de la esfera política de Miami últimamente ha cobrado fuerza la expresión “nada que ver”.

¿En qué consiste este recoveco del lenguaje? ¿Qué artificio simulan los funcionarios públicos para conseguir un fin?

El significado de la frase “nada que ver” es componencial, es decir, se deriva directamente de la suma de las definiciones de cada una de las palabras que forman la expresión, explica la Fundación del Español Urgente. Como adverbio de negación, el sentido de nada es “de ninguna manera, de ningún modo”, según el Diccionario académico. En esta oración, el que es un pronombre relativo. Y el verbo ver, refleja “percibir algo con cualquier sentido o con la inteligencia”.

Por un lado, “nada que ver” se asocia como expresión de un hecho o suceso inesperado: “Me habían dicho que la película era excelente pero nada que ver”. Coloquialmente, sirve para negar una afirmación con mayor énfasis: “Te equivocas; nada que ver”. En discusiones, es útil para refutar el argumento de otro individuo: “He sido muy bueno contigo”. “Nada que ver. Has sido malo”. La frase también adquiere un matiz defensivo para indicar que uno carece de relación alguna con lo que pasó: “No tuve nada que ver con el robo”.

Este último uso da cabida a la reinterpretación, como se manifiesta en la imputación que enfrenta el ex alcalde de Hialeah Julio Robaina junto con su esposa Raiza Villacís por presuntamente confabularse para desfalcar al fisco, presentar informes fraudulentos y mentir a las autoridades federales.

Alegando que los investigadores tergiversaron las declaraciones de sus clientes hechas hace cuatro años, el abogado criminalista Richard Díaz señaló esta semana que Robaina declaró entonces que no tenía “absolutamente nada que ver” con las operaciones diarias de las empresas familiares a nombre de su esposa, como alega la Fiscalía. A parecer, ese nada no significó carencia absoluta –lo cual está implícito tácitamente en la frase. Más bien, se refirió a otra acepción del término nada (“cosa mínima o de muy escasa entidad”), pues Robaina, aunque no tenía nada que ver, agregó que se encargaba de ciertas transacciones claves como “aprobar los préstamos, términos y condiciones de negocios”, sostiene la defensa.

Su caso judicial también expone otro uso de esta expresión para afirmar que dos cosas no comparten nada en común, como por ejemplo: “El nombre de la tienda no tiene nada que ver con la herencia de sus padres”.

Hace un mes, salió a la luz una supuesta aventura romántica del ex alcalde, porque presuntamente usaba el dinero que cobraba en efectivo como interés de usura para gastarlo con una amante. El ex concejal de Hialeah, José “Pepe” Yedra, consideró injusto el vínculo de una relación de pareja con un problema político. “No entiendo por qué se están mezclando dos temas que no tienen nada que ver el uno con el otro”, razonó.

Tal vez esté por descubrirse una tendencia lingüística en Hialeah, pues el actual alcalde, Carlos Hernández, ha encontrado un escudo en dicha expresión que dentro de ciertos contextos puede denotar “es ridículo”: “Te sonrojaste porque estás enamorado”. “¡Nada que ver!”.

A principios de año, el alcalde propuso al Concejo eliminar los nombres de inmuebles municipales bautizados en honor a su archienemigo, el ex alcalde Raúl Martínez, a la esposa de este y a uno de sus leales aliados políticos. La medida, aprobada por un voto unánime, ¿obedecía a una represalia?, cuesionaron los críticos. “Eso no tiene nada que ver con una revancha contra nadie”, aseveró Hernández.

Cuando meses atrás se ventiló un posible referendo revocatorio contra el alcalde de Doral, Luigi Boria, no escasearon las referencias al “nada que ver” cuyo propósito a veces posee un subyacente carácter de contra-ataque.

Ante la amenaza de un grupo de inversionistas que esbozaba una campaña para destituirlo –descartada en febrero porque no obtuvo suficiente respaldo entre los residentes de la ciudad– se creó un Comité de Acción Política en su defensa y en defensa de la alcaldía, explicó Boria en ese momento. “No tiene nada que ver con tratar de hacer campañas sucias”, aseguró.

Y si una avalancha se viene encima porque alguien ha cometido un acto indebido o debe asumir la responsabilidad de un hecho, también se puede invocar esta popular expresión para que los justos no paguen por pecadores: “La salida del agua viene de mi apartamento. El vecino de abajo no tiene nada que ver”.

Manuel “Manny” Maroño, el carismático ex alcalde de Sweetwater fue sentenciado en enero a 40 meses de prisión por un caso de corrupción pública del cual se declaró culpable. No obstante, el verano pasado, al salir de los tribunales tras su arresto, declaró no haber “hecho nada incorrecto”. De todos modos, por si algún día se desvelaba la mentira, puntualizó: “Solo tengo algo que decir: mi ciudad no tiene nada que ver con esto”.

Abundan los ejemplos, mas el espacio llora. Es indudable que algunos políticos locales y sus asesores son inteligentes en el juego de las palabras. Pero la verdad se cuela por las grietas de sus sutiles frases. Claman inocencia; defienden sus provocaciones; se desvinculan de sus responsabilidades. Y, para colmo de males, piensan que los ciudadanos no nos damos cuenta.

Nada que ver.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de abril de 2014, 9:18 p. m. with the headline "DANIEL SHOER ROTH: Nada que ver con...."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA