Daniel Shoer Roth

DANIEL SHOER ROTH: Osos bailarines en la Playa

Un anhelo común entre los niños es ser policía. De regalo, piden a papá carritos de policía; entre amigos, juegan a policías; al proyectar su futuro profesional, el uniforme y la chapa despuntan en el infinito paisaje de la cándida imaginación infantil.

Las ruedas del tiempo alejan los destellos de las arremolinadas luces estroboscópicas de las patrullas. De adultos, la mayoría opta por distintas carreras u oficios, y algunos hacen realidad aquel sueño que jamás extinguió. Pero hay otros, pocos tal vez, que invierten el estado natural de la evolución. Son policías y juegan a niños –y no pertenecen al bando de los niños buenos.

Miami Beach, la Meca del despelote y corrupción policial, habla muy bien la lengua de esa estirpe ocasional de hombres.

Sus juegos favoritos son los que papá y mamá tendrían prohibido en casa: fariseísmo, racismo, sexismo, pornografía, chabacanería, jactancia, desobediencia, grandiosidad…

Así lo demuestra una investigación criminal que esta semana desenmascaró una crisis moral de falsos ideales en las entrañas del Departamento de Policía de Miami Beach. Al menos 16 uniformados, dos de ellos de alto rango, se intercambiaron 230 correos electrónicos que contienen comentarios e imágenes sumamente ofensivos. A tal punto que el propio Jefe de Policía caracterizó uno de los envíos como “comportamiento criminal y vergonzoso”, por presentar la imagen de un conductor ultimado por uno de sus agentes.

A cualquiera se le puede ir un chiste subido de tono, incluso un comentario anclado en el dogma de los prejuicios. Pero en este caso se trata de una cultura institucional. El cuerpo de seguridad municipal arrastra un fardo pesado de escándalos, atropellamientos, uso excesivo de fuerza y un clima de impunidad, todo lo cual fomenta la desconfianza ciudadana en su rectitud.

En las cuentas oficiales de los funcionarios policiales, los investigadores hallaron mensajes racistas y sexistas en momentos en que la opinión pública permanece alerta sobre prácticas de discriminación racial y penalización excesiva de las minorías étnicas por parte de algunas agencias del orden público. En la ciudad balneario, la negligencia, el incumplimiento del deber y polémicas balaceras por el tema racial echan un cegador velo sobre la faz de la agencia policial.

Los efectivos también transmitieron fotos vulgares pornográficas usando los servidores del gobierno municipal, y un capitán incluso se abonó, con su correo electrónico de la Ciudad, a una página de internet de pornografía llamada Dancing Bear (Oso bailarín), según los hallazgos de la Fiscalía Estatal. Al respecto, la fiscal Katherine Fernández Rundle afirmó: “No solo estamos todos ofendidos por estos mensajes de correo electrónico, sino que el Departamento parece haber aceptado esta conducta que ha permeado los niveles jerárquicos más elevados”. Igualmente, criticó el “comportamiento infantil y una mentalidad de vestuario”.

Un tráiler de video y mensajes de texto con insultos a las minorías también cobraron un saldo de cuatro despidos en las filas de la Policía de Fort Lauderdale en marzo pasado. Denigraban “a la élite cubana” y hablaban de tener “esa horca lista”, a la par de comentarios despreciativos sobre los hispanos, las personas gay y otros colegas policías. En el video, presentaban un retrato desfigurado del Presidente Obama con dentadura de oro.

Si bien el respeto al prójimo es un valor al que aspiramos como sociedad, la irreverencia entre las personas responsables de ejercer el cumplimiento de las leyes “oficializa” el mal ejemplo para las nuevas generaciones; para esos niños que aspiran a proteger a los más débiles en el desempeño policial. En juego está la seguridad pública; el bienestar de las comunidades. Hechos de esta naturaleza generan malestar hacia la clase política y contribuyen a que los niveles de participación en el proceso democrático sean bajos.

Recientemente, dos agentes de la Policía del Condado Miami-Dade fueron declarados culpables de cargos de conspiración y fraude por vender informes falsos de robo de identidad como parte de una red criminal de reparación del historial crediticio de consumidores morosos con bajas puntuaciones. Otros funcionarios más participaron en el lucrativo negocio fraudulento dirigido por un matrimonio.

Y en Miami Beach, los episodios polémicos son fecundos. Un veterano del departamento golpeó y pateó brutalmente a una mujer esposada en el estacionamiento de la comisaría. El video de vigilancia circuló como pan caliente en las redes sociales, dañando la imagen de la ciudad, un motor de la economía regional por el turismo. Además, el año pasado fue sentenciado el agente que atropelló, en sus horas de servicio, a dos personas en la arena con un vehículo todoterreno en el cual salió a pasear con una chica que había conocido esa noche andando de juerga en un bar.

Orden y patria, aunadas incluso a la zarpada, hacen un llamado a la depuración de la policía en nuestras comunidades.

El escándalo de los correos electrónicos ofensivos en general no tiene connotación criminal, mas sí devela una crisis de valores en el sur de la Florida que subyace en nuestro cotidiano vivir. Es un peligro desvirtuar la noción de la responsabilidad del servicio público. ¡Qué no se hagan los osos los agentes implicados! Para bailar, no les conviene la arena.

Los invito cordialmente a visitar el puesto de exposición de el Nuevo Herald en Cuba Nostalgia, donde estaré presente hoy domingo para compartir tardes de fraternidad con mis estimados lectores.

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