Daniel Shoer Roth

DANIEL SHOER ROTH: Salidas del atolladero vial

Todos los conductores andamos sobre enfadadas ruedas en búsqueda del poder de la chispeante varita mágica de Merlín.

Las autoridades del transporte prometen villas y castillos para amainar la agonía cotidiana de los miamenses: trenes de alcance regional, trenes ligeros locales, carreteras más anchas, cobro electrónico de peajes, autobuses de servicio expreso y la ampliación del sistema de transporte público con énfasis en la conectividad entre los suburbios del oeste del condado y el casco urbano.

Desafortunadamente, escasean los fondos para dar marcha a estas costosas y prolongadas obras de infraestructura. Y las pocas ya encaminadas –como el servicio del Tri-Rail desde el downtown y la primera fase del tren All Aboard Florida con destino a Orlando– no llegarán hasta dentro de un año y medio o dos. Por lo pronto, los automovilistas no veremos la luz al final del túnel, concluyen los propios funcionarios e ingenieros.

Pero, afortunadamente, usted no debe esperar por nadie ni por nada a fin de liberarse, por la vía rápida, del yugo del congestionamiento vehicular de Miami. La detallada narración de las pesadillas de los conductores en recientes crónicas y editoriales de prensa, me inspiran a bosquejar un sencillo mapa con algunas salidas:

Viaducto Paciencia

La vida nos da lecciones cuando menos aguardamos por estas. Hace varios años, me encontraba en la estancada fila de un club para depositar mi algodonado abrigo en el guardarropa. Un desconocido percibió mi intranquilidad y súbitamente me preguntó: “¿Qué son cinco minutos en el plazo de una vida entera?”. Aquellas prudentes palabras harían eco en mi razonamiento ante el hacha de la impaciencia, no siempre con éxito. La debilitante irritación personal no agiliza el tránsito. Respire profundo y ponga en perspectiva el tiempo perdido. Discos compactos de relajante música clásica o ambiental con cautivantes sonidos de la naturaleza son leales aliados.

La I-Inteligencia

Evite a toda costa el caos durante las horas punta de la mañana y la tarde, opción poco factible si se encuentra atenazado por un inflexible horario laboral. Aun así, si es mañanero, pudiera adelantarse a la anarquía. O si es noctámbulo, llevar a cabo otras faenas por la zona de su empleo al salir, como compras de supermercado, ejercicios, clases vocacionales o actividades voluntarias mientras amaina el embotellamiento. Si debe cumplir una visita con familia y amigos, ir a una cita médica o de otra índole, paute las horas de menos tráfico. Escoja vías despejadas y disfrute del paisaje urbano cuando se detenga en los semáforos, aunque esta opción represente más tiempo dentro del vehículo.

Compasión Way

Sin duda, los desconsiderados automovilistas de Miami despiertan en nosotros la ira de carretera. Entre otras desfachateces, se cuelan en los empalmes de las autopistas, retrasando a los ciudadanos respetuosos, o pasan el semáforo a sabiendas de que los vehículos que los preceden no se mueven, bloqueando a los que recientemente tienen luz verde. Son individuos carentes de empatía por el prójimo; prisioneros de sus angustias. Escupen vulgaridades y enfilan sus cañones con el dedo medio porque sus corazones sufren e ignoran los buenos modales. Creen ser astutos pero son lo contrario. Demos a ellos el paso siempre, porque con esa actitud vivirán menos. Merecen compasión.

La Ruta Educativa

Escuche al volante audiolibros de autoayuda y superación personal, o clases magistrales y conferencias dictadas en las más prestigiosas universidades y ofrecidas gratis, o una colección de relatos de los grandes maestros de la literatura. Estos cedés y transmisiones descargadas de la Internet son ideales para conquistar a los lectores más reticentes. Mejore su inglés o profundice sus conocimientos sobre la actualidad noticiosa sintonizando la radio pública. Si se dirige a una entrevista, repase verbalmente sus argumentos, o si asiste a una institución académica, las clases de ayer. Si busca a los párvulos en la escuela, converse con ellos sobre lo aprendido esa jornada.

Lago Gratitud

No existen suficientes palabras para agradecer la generosidad de las vías de tránsito, incluso en los atascos. Nos permiten ganarnos el pan de cada día; nos acercan a seres queridos en lejanas distancias; nos llevan a descubrir incógnitos y fascinantes destinos; nos inspiran a evocar tiempos pasados. Si somos dueños de automóviles, valoremos la facilidad de transportación, y si dependemos del autobús, la libertad del estrés padecido por los choferes. Visualicen los caminos de polvo y piedra difíciles de transitar en otras latitudes, o a los pasajeros que solo cuentan con un medio de transporte: el camello. Abrimos las ventanas y no respiramos contaminación ambiental; hablamos por el móvil sin temor a que nos lo hurten delincuentes armados.

Punto de llegada

En lugar de valerse de implacables peajes, huecas promesas políticas y sendas rápidas para privilegiados al estilo de los carriles “Lexus” de la I-95, cuán encomiable sería si las autoridades del transporte y los dirigentes de los gobiernos locales fomentasen la conciencia ciudadana con un mapa similar a este. Nuestra gente sería más tranquila, cordial y feliz. Solo hace falta construir nuevas salidas.

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