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Daniel Shoer Roth

Mi identidad en capas –gay, judío y latino– me sitúa en un espacio muy peculiar en la sociedad

Getty Images

Hola, soy Daniel, un ciudadano del planeta Tierra.

Es una expresión irónica que suelo decir para romper el hielo cuando me piden que me presente ante un nuevo grupo de personas.

Pero también pudiera utilizar una descripción más precisa: Soy un hombre abiertamente gay, un judío practicante no dogmático, un inmigrante venezolano, un ciudadano estadounidense nacido en el extranjero; soltero, vegetariano, periodista, espiritual, idealista... tantas etiquetas que, a veces, ni siquiera yo puedo responder realmente a la interrogante de: “¿Quién soy?”

Nací bajo el manto del judaísmo en un país predominantemente católico, gay en una comunidad judía latina acérrimamente conservadora, rubio en una sociedad mestiza y machista que me consideraba afeminado. Hace 24 años, me mudé a Estados Unidos en parte para liberarme del yugo del clóset. De repente, aquí también me señalaron como hispano, uno con apellidos europeos y una piel color de porcelana blanca que no encajaba en el estereotipo.

Ser una minoría dentro de una minoría dentro de una segunda minoría, y así sucesivamente, durante mucho tiempo me hizo anhelar el sentido de pertenencia que normalmente surge al estar con los de tu tipo. Me vi obligado a encontrarlo en compartimentos: un poco aquí, quizás un poco más allá, pero nunca del todo. Este peculiar espacio de nuestra sociedad no es fácil de entender, porque la mayoría de la gente está demasiado ansiosa por etiquetar a los demás según un sistema de identidades singulares.

Solo después de un largo proceso de búsqueda espiritual, las piezas del rompecabezas de mi carácter encajaron.

Dos experiencias me ayudaron a comprender que las etiquetas impuestas por la sociedad no me representaban con exactitud. En un taller del ashram de meditación de Osho, en India, se nos pidió que dejáramos de lado todo lo que habíamos aprendido sobre nosotros mismos. Luego, empezamos a pelar, como una cebolla, capas y capas de etiquetas: religión, etnia, nacionalidad, profesión, creencias, aspecto... incluso la primera etiqueta que nuestros padres nos pegaron en la frente después de nacer –nuestros nombres– hasta llegar a nuestra conciencia, a nuestro verdadero yo.

En segundo lugar, asistí a un retiro para judíos LGBTQ en el norte del estado de Nueva York. Para una persona de fuera, todo nuestro grupo encajaba en la categoría de “judíos gay”, nos explicaron los organizadores. Sin embargo, entre nosotros había “judíos comedores de cerdo” asimilados que se unían a un evento social judío por primera vez, así como judíos ortodoxos dentro del clóset que se sonrojaban en su primera actividad gay. No éramos un grupo monolítico ni mucho menos.

Un punto de vista similar podría aplicarse a la comunidad LGBTQ y en su conjunto. Nuestra orientación sexual o identidad de género es ciertamente significativa y debemos celebrarla con orgullo, pero no nos define como individuos porque es, en definitiva, una etiqueta más. Hay, naturalmente, un lenguaje universal que nos une, y compartimos la responsabilidad común de defender nuestros derechos y cuidarnos mutuamente. Al mismo tiempo, no queremos encasillarnos solo como personas homosexuales.

Aunque he tenido que superar un doloroso rechazo y discriminación debido a mi condición de minoría múltiple, esa condición, a su vez, ha configurado mi identidad, mi trabajo, mis valores y mi vida de forma positiva. Puedo establecer fuertes conexiones emocionales con casi cualquier persona que experimente vulnerabilidad. De hecho, elegí el periodismo como carrera, a través de la cual puedo exponer problemas, esbozar soluciones, sonar la alarma sobre los peligros y hacer una llamada a la reflexión.

Las etiquetas restringen indebidamente nuestro potencial para disfrutar de vidas significativas y auténticas. Sí, soy gay, latino, judío, inmigrante y todo lo anterior. Pero, por otra parte, ser un simple ciudadano del planeta Tierra me da más libertad para ser yo mismo.

Daniel Shoer Roth es un galardonado columnista de el Nuevo Herald. Síguelo en Twitter @DanielShoerRoth o en Instagram.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de junio de 2021, 7:00 a. m..

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Daniel Shoer Roth
Opinion Contributor,
el Nuevo Herald
Daniel Shoer Roth es el Editor de Sociedad y Servicio Público para el Nuevo Herald y Miami Herald. Galardonado autor, biógrafo, periodista, cronista y editor con más de 25 años en la plantilla de el Nuevo Herald, se ha desempeñado como reportero, columnista de noticias, productor de crecimiento digital y editor de Acceso Miami.
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