Daniel Shoer Roth

DANIEL SHOER ROTH: Halo de misterio envuelve la desaparición de una madre

La familia de Noemí González con el póster de su búsqueda. Del centro hacia la izquierda están sus hermanos Frank y David González, Liz Gonzalez, cuñada; Antonio Castillo, cuñado; María Rosaura Castillo, hermana; y la otra cuñada, Tati González, sosteniendo el póster.
La familia de Noemí González con el póster de su búsqueda. Del centro hacia la izquierda están sus hermanos Frank y David González, Liz Gonzalez, cuñada; Antonio Castillo, cuñado; María Rosaura Castillo, hermana; y la otra cuñada, Tati González, sosteniendo el póster. el Nuevo Herald

Nunca rendirse ante un reto. Nunca.

Especialmente si hay amor en el esfuerzo, la lucha por la supervivencia no cesa. Ansiosas correrías por consultorios médicos en busca de una cura para un enfermo; fugas peligrosas con la mirada puesta en aquellas tierras de libertad; vociferantes manifestaciones contra regímenes represivos en aras de rescatar los principios democráticos.

Para una familia de origen puertorriqueño radicada en Miami y Nueva Jersey, la perseverancia ante la adversidad se evidencia cada día en su intento por descifrar el enigma de la súbita desaparición de Noemí González, vecina de North Miami, sin rastros que permita a la Policía dilucidar los acertijos de la tragedia.

La irrevocable marcha del reloj y, con esta, la menor probabilidad de hallarla, empero, no merman los tenaces esfuerzos de los González para averiguar su paradero o si la muerte ha dado fin a sus desdichas. Abrumados por la demoledora incertidumbre, están conscientes de que la solidaridad de la comunidad local es su arma primordial en esta desesperada búsqueda.

“La idea es continuar hacia delante; hacer lo máximo posible”, promete la cuñada de Noemí, Liz González, aferrada a la balsa del optimismo en aguas turbulentas. “Han pasado nueve meses pero no vamos a descansar hasta que no sepamos qué le pasó. No queremos que el caso se clasifique como archivo muerto”.

Con la asistencia de la organización contra el delito Miami-Dade Crime Stoppers, la familia ha distribuido volantes con la imagen de la extraviada, risueña mujer de tez morena y canosa cabellera, exhibida también en vallas publicitarias digitales, casetas y bancos de espera en paradas de autobús, entre otros espacios públicos. Los seres queridos han convocado a multitudinarias vigilias de oración, han hecho clamorosas declaraciones en diversos medios de comunicación y protagonizaron una edición del programa de televisión Crime Stoppers Case Files transmitida este verano. Se ofrece una recompensa de hasta $10,000 a la persona que la encuentre o brinde pistas que conlleven a su hallazgo.

Recién despierto la mañana del 12 de febrero, el hijo de Noemí, Pedrito González, advirtió que la cama de su madre, entonces de 54 años, estaba deshecha, algo poco habitual por su prolijidad. Su cartera de bolsillo y teléfono móvil se encontraban en el lugar donde suele colocarlos, así como sus medicamentos para prevenir convulsiones epilépticas. La puerta frontal de la vivienda, ubicada en la cuadra del 400 N.E. 163 St., no estaba cerrada con llave. La mujer había salido sin previo aviso. Jamás regresó.

Salpicado de lágrimas su rostro y con manos trémulas, el hijo comparte su aflicción en el documental detectivesco. “¡No sé que hacer!”, entre sollozos exclama. “Desearía que alguien se presentara con cualquier tipo de ayuda. Ella es mis ojos y espíritu; soy hijo único; todo lo que tengo es a ella”.

La menor de doce hermanos nacidos en Puerto Rico, Noemí se radicó en Nueva York junto con sus padres a los ocho años, donde residió hasta la edad de 32. Posteriormente, se mudó a Miami para hacerse cargo de su frágil madre que padecía de artritis reumatoide y hernias abdominales. El pasado 4 de noviembre, hermanos, cuñados y sobrinos se hubiesen reunido, en un jolgorioso ambiente, a festejar su 55to cumpleaños en un restaurante de comida criolla sin bebidas alcohólicas. De igual modo, cancelaron la fraternal reunión anual que congrega a la numerosa familia en Nueva Jersey.

Ex empleada de la Policía de North Miami, donde fungió como recepcionista, Noemí González se había dado de bruces con el horror, envuelta en nubes de zozobra, mucho antes de perderse misteriosamente este año. En 1996, fue atropellada por un camión de recogida de basura afuera de la residencia de ancianos en la que trabajó después del cargo municipal como asistente de enfermería y supervisora de mantenimiento. Tres años después, fue colisionada por un vehículo mientras ayudaba a la comunidad como guardia de cruce peatonal. Los accidentes la dejaron inhabilitada para continuar en el mercado laboral. No obstante, se mantuvo activa en obras piadosas: visitaba a las personas mayores para llevarles café por las mañanas y una infusión de cariño, enseñaba estudios bíblicos a los niños y era tesorera voluntaria de su iglesia.

La pastora de la Iglesia pentecostal Casa de Amor y Restauración en North Miami, María Castillo, no descarta que la desaparición de la devota responda a las “acciones de un persona llena de maldad”.

“No podemos creer cómo alguien pudiera hacer daño a una sierva como ella”, comenta la religiosa. “Ella servía al Señor con sus hechos. Tenía los frutos del Espíritu, la paz, la paciencia; sobre todo el amor por las almas. La familia está sufriendo mucho, pero, en medio de todo, vemos que Dios les ha dado fuerza y en la iglesia continuamos orando por ella”.

Hasta el momento, no existe sospechas de que se haya perpetrado un acto delictivo, informa el comandante de la Policía de North Miami, Neal Cuevas. Entre los vecinos, se ventilan varias hipótesis, pero no son más que suposiciones. Sin tapujos, el vocero policial acentúa: “Es como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra”.

La fuerza de protección civil desplegó un enorme operativo de búsqueda en las angustiosas primeras horas: lanchas por los canales del área; helicópteros de rescate; perros policía; exhaustivas entrevistas a los vecinos. “No dejamos ni una piedra sin mover”, afirma el comandante, al alabar a la familia González por mantenerse atenta, en pie de lucha.

“Nosotros seguimos buscando a nuestra hermana Noemí por el amor que hay en la familia, porque la necesitamos y ella nos necesita a nosotros”. Cándidas palabras de su hermano Frank González, quien evoca los gestos bondadosos de su querida hermana menor, la primera en llamarlo –a las 6 a.m.– a felicitarlo en sus días de cumpleaños.

La familia creó una página conmemorativa en Facebook con fotografías de Noemí que reflejan su temple alegre y espontáneo. Uno de los mensajes colgados cita al Salmo 91, su favorito. “Me llamará y le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le glorificaré”, reza la sagrada escritura. “Hartura le daré de largos días, y haré que vea mi salvación”.

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