Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Daniel Shoer Roth

DANIEL SHOER ROTH: Cerebros crueles absuelven su maldad

Auschwitz, cementerio más grande del mundo, horror sin adjetivos, testigo de la degradación última y brutalidad de la especie humana, cuyo olor a carne de hombre quemada aún asciende a las narices y estómagos de los pocos supervivientes –y de nosotros, sus descendientes–, fue liberado hace 71 años, fecha que se convirtió en el Día Internacional del Recuerdo del Holocausto.

Coincidiendo con la efemérides, el gobierno de Israel desveló este miércoles la carta manuscrita inédita enviada por el jerarca nazi Adolf Eichmann al entonces presidente Yitzhak Ben-Zvi, solicitando exasperadamente clemencia tras ser sentenciado a muerte de horca por crímenes de guerra y contra la Humanidad en mayo de 1962.

En la misiva, aduce que su responsabilidad en la “solución final” fue irrelevante, pues estaba sujeto a los mandatos de sus superiores: “Nunca serví en una posición elevada que implicara tal autoridad decisiva e independiente. Nunca di órdenes en mi nombre, sino que siempre actué siguiendo órdenes de otros.

“[…] Detesto como el mayor de los crímenes los horrores que se cometieron contra los judíos y pienso que los iniciadores de estos terribles actos serán sometidos a juicio ante la ley, ahora y en el futuro. Sin embargo, debe trazarse una línea entre los líderes que son los responsables de personas como yo, que nos vimos obligadas a ser herramientas, y el liderazgo. Yo no era el responsable, y como tal, no me siento culpable”, escribió, enmascarando su implacable crudeza, fría y distante.

Eichmann es la quintaesencia de la naturaleza de la maldad. Decía ser un diligente funcionario, no es ser demoniaco. El malhechor de su clase se siente culpable ante Dios pero no ante la ley porque justifica haber sido víctima de sus circunstancias. Son personas insulsas y sin muchas luces. Pero aniquilan a todo un pueblo.

Salvadas y entendidas las distancias de todo tipo, mientras leía sobre el teniente coronel de las SS que buscó siempre pretextos, pensé en otros personajes macabros de la actualidad.

En una entrevista de video divulgada por la revista Rolling Stone, el hasta entonces narcotraficante más buscado, Joaquín “El Chapo” Guzmán –a quien la DEA atribuye millones de muertes alrededor del mundo– se expía de sus propias transgresiones, escudándose en la pobreza de su familia.

“Me crié en un rancho llamado La Tuna, en esa zona, y hasta hoy, no hay oportunidades de trabajo. La única manera de tener dinero para comprar comida, para sobrevivir, es cultivar amapola, marihuana”, aseveró vestido con camisa de seda, entre el susurro de voces ajenas y el canto de un gallo.

¿Es verdad que las drogas destruyen a la humanidad?, le preguntan. “Bueno, es una realidad que las drogas destruyen. Por desgracia, como ya he dicho, donde crecí no había otro camino y todavía no hay una manera de sobrevivir”, respondió, al negar su responsabilidad por el alto nivel de adicción. Al respecto, dijo: “No, eso es falso, porque el día que no exista, no va a disminuir de ninguna manera en absoluto”.

¿Cuántos criminales, en distintos grados, intentan absolver su maldad justificando que transgredieron por encargo y no por vocación; por su entorno y no por su voluntad? ¿Cuántos argumentan de que no pudieron actuar para salvar a sus víctimas?

En Miami conocemos a muchos que en sus países de origen son ratas de gobiernos despóticos y que, cuando la miseria toca a sus puertas, buscan santuario aquí, alegando que no son quienes han sido, que los horrores manados de sus garras fueron responsabilidad de otros, consecuencia de las presiones de sus superiores.

La calidad de ser común y ordinario no es una protección a la que se puede apelar a la hora de solicitar la conmutación de una pena para evitar el patíbulo o el presidio, como demuestra el juicio a Eichmann. Él no fue un “mero instrumento”. Las cenizas en lo alto de las colinas de Auschwitz llevan su nombre.

Escritor venezolano, periodista, biógrafo y cronista de Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de enero de 2016, 11:53 a. m. with the headline "DANIEL SHOER ROTH: Cerebros crueles absuelven su maldad."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA