Daniel Shoer Roth

DANIEL SHOER ROTH: Diplomacia al estilo venezolano

Si los anaqueles de los comercios de Miami tendrían voz, ¿qué describirían?

Rodeado de detergentes, suavizantes y artículos de aseo en el Target de Midtown, días atrás no pude evitar husmear, con olfato canino, la conversación telefónica de un venezolano. “A esa caja, le metí caraotas y champú… Te llega supuestamente el viernes. La empacaron muy bien”, informó, mientras llenaba el carrito. Era hora de enviar una nueva encomienda de insumos básicos.

Cada día se hacen más estrechos los vínculos entre los venezolanos en Florida y sus hermanos allá, en la tierra colmada de almas que claman, que lloran. La escasez de alimentos y medicamentos ponen a prueba la diligencia, el buen recaudo y la voluntad de luchar juntos contra el hambre y la enfermedad. Los coterráneos en el exterior, a su vez, dependen de aquellos en el suelo natal para obtener documentos de identidad, cobrar pensiones y recibir remesas estudiantiles.

Un puente simbólico formado de brazos enlazados y nobles corazones que de todo son capaces –en honor de la amistad y la patria.

No obstante el elevado grado de interdependencia, el Consulado General de Venezuela en Miami continúa cerrado por cuarto año consecutivo, tras una decisión arbitraria del régimen chavista que inflige angustia y zozobra a la comunidad más numerosa de venezolanos en la diáspora. Es una monstruosa aberración diplomática que no puede oírse sin profunda pena cuando los afectados narran los malabarismos y exorbitantes gastos a la hora de renovar pasaportes, obtener constancias de domicilio, fe de vida, poderes para vender propiedades, partidas de nacimiento y documentos de viajes para menores.

Su jurisdicción abarca a más de 100,000 personas en Florida, Georgia y las Carolinas, según cifras del Censo citadas por la Organización Venezolanos en el Mundo (VenMundo) que recoge firmas a través de la plataforma de ciberactivismo change.org en aras de exhortar a la nueva Asamblea Nacional a gestionar la reapertura de esta oficina. Si la necesidad de los trámites es apremiante y no se cuenta con una “palanca” en Venezuela, la única salida es viajar a otras regiones de Estados Unidos con sedes consulares. Entonces, duele el bolsillo y el tiempo desperdiciado.

Este atropello sistemático a los derechos ciudadanos de los venezolanos es igual de cruel desde la perspectiva democrática, ya que el cierre ha impedido a miles inscribirse en el Registro Electoral o actualizar sus datos y, en consecuencia, ejercer el sufragio. A los compatriotas fuera del territorio nacional la normativa electoral bolivariana exige, además de la cédula de identidad, demostrar su legalidad de permanencia en el extranjero. Funcionarios consulares alrededor del mundo –militantes del oficialismo– son expertos en retardar los trámites, restringiendo días y horarios, estratagema apodada “operación morrocoy”.

Para colmo de males, a los pensionados en la diáspora les han impuesto trabas burocráticas para cobrar lo que es suyo y recibir estos fondos a la tasa de cambio oficial. Y a los estudiantes universitarios, entre estos 4,000 en Florida, les han denegado las divisas para cubrir sus matrículas, poniendo en peligro su estatus migratorio en las naciones donde se hallan varados.

Mientras estos jóvenes enjuagan sus ojos arrasados con lágrimas y dependen de la caridad ajena, el hijo de un prominente diplomático venezolano en Naciones Unidas disfruta de un lujoso automóvil superdeportivo Porsche en el pudiente vecindario de Key Biscayne. Hasta que el menor causó un accidente fatal en Año Nuevo, cuando conducía sin licencia a exceso de velocidad y bajo el efecto de las drogas. Una jueza dictaminó esta semana que enfrentará cargos de homicidio vehicular como adulto.

Los potentados y allegados del chavismo se dan la gran vida en Estados Unidos, dilapidando el dinero de los venezolanos que hacen agonizantes filas en los supermercados, soñando estar algún día en el otro lado de la conversación telefónica.

Escritor venezolano, periodista, biógrafo y cronista de Miami.

  Comentarios