Daniel Shoer Roth

Cuentas claras en el Condado de Miami-Dade

Vista del perfil urbano de Miami.
Vista del perfil urbano de Miami. emichot@miamiherald.com

Existe una percepción ciudadana generalizada, injusta, sí, pero real, que condena al estamento político de Miami-Dade por una ética gubernamental quebradiza. He ahí uno de los porqués de la desconfianza pública imperante en la región.

Tanto es así que cuando el dueño de un restaurante en Hialeah quiso obtener un permiso para realizar un festejo hasta la hora del canto del gallo, pensó que la vía más fácil y segura es sobornar a un comisionado del Condado. Y lo intentó con un espíritu campechano. El fajo de $700 iba complementado en el sobre con una apostilla:


“Estimado Sr. Pepe Díaz: Yo solo quiero decir muchas gracias por su tiempo, ayuda y apoyo, y comprenda señor que usted tiene un amigo en Rancho Okeechobee”.

Detrás del hecho que provocó el arresto del comerciante, yace precisamente aquella premisa de que los políticos están a la venta a cambio de recompensas.

Una idea no del todo descabellada cuando se comprueba cómo, amparados por la ley norteamericana, los grupos de presión, cabildeo político y empresariales contribuyen en grande a las campañas políticas, donativos canalizados, cuando son sustanciosos, a través de los Comités de Acción Política (PAC). Esa influencia descomunal de la financiación suprime la paridad de voces y votos.


Un atentado al bien democrático del cual los gobiernos de Miami-Dade y sus municipios no son ajenos. A menudo, las más jugosas donaciones recibidas por alcaldes y comisionados postulados a la reelección, provienen de compañías que requieren la bendición de la Junta de Comisionados para hacer prosperar sus negocios. Esta correspondencia fomenta conflictos de interés y prácticas comerciales dudosas en la asignación de fondos del erario.

Pero los vientos comienzan a cambiar de dirección y soplan, como suaves brisas, hacia un norte promisorio.

El mes pasado, los comisionados del Condado, unos a regañadientes y otros valientemente, aprobaron una reforma en la financiación de campañas electorales locales, la cual redundará en un registro más transparente de las actividades de recaudación de fondos. La ordenanza obliga a los funcionarios electos condales y municipales, así como a futuros candidatos, a revelar sus solicitudes de donaciones en nombre de los PAC u otros organismos de comunicaciones electoralistas, e impone multas de ser transgredida.


Si bien fue suprimida una estipulación que habría exigido identificar con precisión a cuáles benefactores recurren, la Junta consintió que “la transparencia y responsabilidad gubernamental es fundamental para que los ciudadanos confíen en el proceso democrático”.

Valioso principio moral este dentro del cual se anida una nueva iniciativa ciudadana denominada “An Accountable Miami-Dade”. Sus promotores aspiran a incorporar a la papeleta de noviembre una enmienda a la Carta del Condado que impediría las aportaciones a campañas por parte de empresas que poseen contratos con el gobierno condal, y de cabilderos empleados por estas en el Ayuntamiento. De igual modo, el monto de un donativo tendría un techo de $250 por candidato individual, a diferencia del límite de $1,000 instituido por el Estado de Florida.

Desafortunadamente, el alcance de la petición se queda corto, pues no restringe las donaciones a los Comités de Acción Política que, en las contiendas condales del año en curso, suponen más de la mitad de los $6 millones reunidos hasta la fecha.


La raíz del problema es el acceso desigual y sin precedente de la clase adinerada y los patrones corporativos al proceso electoral y a los regidores que toman las decisiones en nuestras comunidades. Cuando el señor absoluto de unas elecciones es el dinero, prolifera la propaganda negativa entre los candidatos. Los miamenses repudian esto y dicen en las encuestas no sentirse representados en los gobiernos locales, estatal y federal.

En la medida en que el gobierno del Condado se aplica en mejorar la transparencia, labor ya encaminada, mejorarán las relaciones de las autoridades con los ciudadanos. Una amistad sincera que no se compra con un sobre lleno de dinero.

Escritor venezolano, periodista, biógrafo y cronista de Miami.

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