Entérese, señor presidente de la Cámara: En Florida no hay ciudades santuario que prohibir
Quizás los “extranjeros ilegales” en el Estado del Sol se han refugiado en otra galaxia.
Esa pudiera ser la razón por la que Richard Corcoran, presidente de la Cámara de Representantes de la Florida, haya tenido que llegar hasta el Pier 14 en San Francisco para encontrar un inmigrante indocumentado que vilipendiar, un desamparado declarado culpable de cinco delitos graves, puesto de vuelta en la calle, y ahora enjuiciado bajo cargos de matar a una joven.
El acusado de balear a Kate Steinle se convirtió en el rostro preferido de las diatribas de Donald Trump contra los inmigrantes durante la campaña presidencial, y ahora Corcoran, que según parece se prepara para postularse a la gobernación, lo ha sacado a relucir en una exhortación a la Legislatura para “prohibir las ciudades santuario en la Florida”.
El republicano del pueblo de Land O’Lakes usó como púlpito una columna de opinión publicada en el Tampa Bay Times en que no decía mucha verdad.
Alega que la cantidad de ciudades santuario está aumentando, cuando lo contrario es lo cierto, gracias a a repetidas amenazas de Trump y el secretario de Justicia, Jeff Sessions, de retirar el financiamiento a municipalidades que no mantengan detenidos a los indocumentados que cumplen sus sentencias hasta que las autoridades de inmigración los vayan a buscar.
No hay mejor ejemplo que lo que sucedió en el Condado Miami-Dade, que fue incluido en la lista federal de ciudades santuario durante el gobierno de Barack Obama después que el condado aprobó una resolución en que se negaba a mantener detenidos a los inmigrantes a costa de los contribuyentes hasta que la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) encontrara una forma conveniente de recogerlos.
Fue una resolución honorable, emitida sobre la base de enmiendas constitucionales que garantizan un proceso justo a cualquier persona en una jurisdicción de Estados Unidos. Pero tan pronto como Trump emitió su amenaza, nuestro invertebrado alcalde condal y los comisionados la rescindieron, para nuestra vergüenza. Ahora, el condado retiene a la espera del ICE incluso personas encarceladas por infracciones menores. El propio Sessions vino a Miami a celebrar esta victoria.
Corcoran sabe eso. Ha visitado a Miami para congraciarse con los votantes desde que sus ambiciones políticas se centraron en la gobernación del estado. Y no sólo cuenta entre sus aliados a la mayoría de los cubanoamericanos republicanos conservadores en la Legislatura, sino que uno de ellos, José R. Oliva, será el próximo presidente de la Cámara.
Así las cosas, le pregunté a Corcoran qué otras ciudades santuario y agencias policiales irresponsables existen en el estado de la Florida que, con todos los problemas serios y apremiantes que enfrenta el estado, el presidente de la Cámara tiene que usar el espacio de los medios noticiosos para vender al proyecto de ley HB 9 sobre ciudades santuario. Esa iniciativa de ley fue presentada por tercer año por Larry Metz, de Yalaha, quien tiene todas las credenciales republicanas posibles, como la membresía en la NRA, y está casado con una inmigrante japonesa. Pero Corcoran ha hecho suyo ese proyecto de ley.
“Nuestra iniciativa de ley es simple: los gobiernos estatal y locales tienen que cumplir y apoyar las leyes federales sobre inmigración. Punto”, escribió Corcoran en el Times. “Cualquier funcionario electo que piense que puede burlar la Constitución y las leyes de nuestro país enfrentará penalidades significativas, junto con la suspensión o destitución de su cargo”.
Así sigue la hipérbole, la evocación del falso excepcionalismo estadounidense y el uso despectivo de palabras y frases como “liberales” y “los que apoyan la amnistía”.
Todo porque Corcoran quiere que ustedes, los electores, crean que este “fenómeno antiestadounidense” pudiera “plagar nuestro estado”.
“No mientras yo sea presidente de la Cámara”, alardea este aspirante a ser Trump.
Sin embargo, a pesar de mis solicitudes a Corcoran y a varias personas de su oficina, hasta el momento no han entregado una lista de ciudades santuario o agencias policiales irresponsables, ni siquiera un comentario.
Eso es porque en la Florida no hay ciudades santuario que prohibir, señor presidente de la Cámara.
El asunto y la ofensiva draconiana de Corcoran y compañía son una tontería.
En la Florida hay más abuso a los pobres e indocumentados que asesinatos y delitos serios cometidos por ellos.
Pero ¿hay una forma mejor de desviar la atención de los electores de la Florida sobre los escándalos sexuales en Tallahassee que jugar la carta de vituperar a los inmigrantes?
Y ¿hay alguna forma mejor en que Corcoran pueda acercarse a otro candidato a la gobernación, Adam Putnam? Cuando conocí a Putnam en una reunión de la Junta Editorial del Herald, sonaba como un republicano normal. Pero ahora en campaña se ha convertido en otro Trump.
Tal parece que para ganarse a los electores de Trump en la Florida en el 2018 hay que enlodarse al máximo.
Pero Corcoran y Putnam harían bien en recordar lo que sucedió a uno de los suyos, el ex representante José Félix Díaz. Se pensaba que el republicano y amigo de Trump tenía asegurado un escaño en el Senado, pero hace poco fue derrotado por una demócrata. ¿Y tengo que mencionar la barrida nacional demócrata en las elecciones de hace una semana?
Muchos estadounidenses están hartos de la política divisiva. Echar mano a la despreciable política antiimigrante estilo Trump a costa de seres humanos, puede que ya no sea la mejor manera de ganar.
Fabiola Santiago: fsantiago@miamiherald.com, @fabiolasantiago
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de noviembre de 2017, 7:02 p. m. with the headline "Entérese, señor presidente de la Cámara: En Florida no hay ciudades santuario que prohibir."