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Fabiola Santiago

El superintendente Carvalho se queda en Miami. Eso es bueno. Necesitamos su valentía política.

Alberto Carvalho, superintendente escolar de Miami-Dade, conversa con Marta Pérez, miembro de la Junta Escolar, en una reunión el 1 de marzo del 2018.
Alberto Carvalho, superintendente escolar de Miami-Dade, conversa con Marta Pérez, miembro de la Junta Escolar, en una reunión el 1 de marzo del 2018. pportal@miamiherald.com

En un escenario político donde escasea la valentía, el superintendente escolar de Miami-Dade, Alberto Carvalho, no tiene pelos en la lengua.

Mientras las Comisión de Miami-Dade se plegaba al presidente Donald Trump y rescindía una clave protección santuario para mantener arrestados a inmigrantes indocumentados a la espera del ICE, Carvalho asumía una postura pública diametralmente opuesta.

“A nombre todos y cada uno de los niños en esta comunidad”, dijo, “cualquier entidad federal tendrá que pasar por encima de mi cadáver para entrar a nuestras escuelas y tomar medidas de inmigración contra nuestros niños”

El superintendente —inmigrante de Portugal y quien una vez fue un adolescente indocumentado y sin techo— no evita los temas complicados. Por el contrario, los toma por los cuernos, como ha hecho cada vez que uno de “nuestros niños” es baleado.

Siempre está en la comunidad, en los lugares donde ocurren los tiroteos, junto a la policía, con los padres dolidos y los medios de noticias, consolando a los padres y rogando ante las cámaras que se detenga la violencia. También ha sido instrumental en asegurar que los dreamers indocumentados de Miami tengan acceso a la educación superior.

Escuchar del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, que a Carvalho se la ofrecía el cargo de director del mayor distrito escolar del país fue un golpe demoledor para Miami-Dade, el cuarto mayor distrito escolar público del país, con más de 500,000 alumnos. Sabíamos que Carvalho ciertamente tiene el talento y el historial para llegar más lejos, pero no esperábamos eso.

Afortunadamente, rechazó la oferta. Nos salvamos de una gran pérdida.

“Solamente sobre la base de sus logros en la educación, se puede decir que Alberto Carvalho ha sido el mejor líder de las escuelas públicas del país de los últimos 25 años”, dijo Giancarlo Sopo, ejecutivo de mercadotecnia y presidente del directorio de la Fundación CubaOne. “Pero fue su defensa de los niños inmigrantes y sus familias —en un momento en que muchos les dieron la espalda— lo que se destaca como su obra maestra. Hacer lo correcto, decir la verdad al poder y mantenerse firme en defensa de los más vulnerables en la sociedad son el sello distintivo del liderazgo extraordinario, y sobre la base de estos factores, el superintendente Carvalho ha sido una fuerza inspiradora para el bien de nuestra comunidad”.

No podíamos darnos el lujo de perderlo ahora que necesitamos su liderazgo en los tiroteos en las escuelas y en momentos que la agresión de Tallahassee a la educación pública se hace sentir con fuerza, al tomar nuestro dinero de los impuestos para financiar escuelas privadas cuando necesitamos esos fondos desesperadamente para proteger a nuestros estudiantes.

Existen los rumores de que Carvalho estudia la posibilidad de postularse al Congreso o a otro cargo público como la alcaldía del condado, una buena idea que pudiéramos respaldar, aunque, francamente, lo necesitamos exactamente donde está.

¿Sería un buen político? No cabe duda.

A pesar de toda su muestra de liderazgo en público, los escépticos, los envidiosos de su energía y sus pocos detractores lo llaman algo peor que “preferido de los medios”.

Él sabe cómo trabajarnos, acusan.

Eso puede ser cierto por una sola razón: Carvalho es un excelente comunicador. Se centra en lograr resultados en lo que sus estudiantes y maestros necesitan, sea una emisión de bonos para reparar las escuelas o prestar atención a la preocupación de los padres que pierden hijos y escuelas que pierden alumnos ante la desenfrenada violencia de las armas.

Y le da un abrazo a cualquiera que lo necesite.

Sólo sentí tristeza ante la perspectiva de que nos dejara, y temor de que quien quiera que lo sustituyera no pudiera estar a su altura. Me alegra que se quede, pero el temor sigue ahí. Las escuelas públicas necesitan un líder fuerte.

Cuando @MiamiSup cambie de dueño en Twitter, será un momento difícil.

Gracias Alberto, por habernos servido tan bien.

Ahora, si pudieras esparcir (como polvo mágico) un poco de esa valentía por toda la ciudad.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de marzo de 2018, 1:07 p. m. with the headline "El superintendente Carvalho se queda en Miami. Eso es bueno. Necesitamos su valentía política.."

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