Fabiola Santiago

Las playas de Florida tienen un problema y se llama Rick Scott

A red tide is destroying wildlife across Florida’s southwest coast

An ongoing red tide is killing wildlife throughout Florida’s southwest coast and has left beaches littered with dead fish, sea turtles, manatees and a whale shark. Additional footage courtesy of Southwest Florida TV via Facebook.
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An ongoing red tide is killing wildlife throughout Florida’s southwest coast and has left beaches littered with dead fish, sea turtles, manatees and a whale shark. Additional footage courtesy of Southwest Florida TV via Facebook.

Es difícil explicarle a los niños por qué este verano no pueden disfrutar del prometido viaje a las arenas blancas y aguas cristalinas del suroeste de la Florida. Ni por qué no los llevas al mítico El Farito, ni a Crandon Park en Key Biscayne, lugares favoritos al comienzo del exilio, donde, recordando a Varadero, aprendimos a querer a las playas de la Florida también.

Se te acaban las excusas para no ir a las playas sucias estos calurosos días de verano: en los museos no hace tanto calor, por ahí vienen tormentas, hay que visitar a la abuela. Al final de cuentas hay que decir la verdad y enseñar a los niños las fotos de playas llenas de algas y peces muertos, explicar la presencia de piojos marinos en las algas, la marea roja que mata a tantos animales y las heces fecales en el agua.

“¡Qué asco!”, dicen, y entonces preguntan “¿por qué?”

A ellos hay que darles la versión ligera, apta para menores, de que las playas sucias son consecuencia de no cuidar debidamente el ambiente, pero aquí entre adultos, la verdad es que el problema tiene nombre: el gobernador Rick Scott.

Y cómo llegamos al punto de convertir playas, antes ensenadas e islas de barrera impolutas y ahora cementerios de la vida silvestre, tiene un tema: cuidar del frágil entorno natural de la Florida —y las playas, que son el principal activo turístico del estado— no debe ser un asunto partidista, pero en este dividido estado lo es.

Los ideólogos solamente votan por los candidatos de su partido. Los republicanos valoran los intereses empresariales (no importa lo sucios que sean) por encima de la protección ambiental (eso es para los liberales debiluchos), y han encontrado su hombre en Scott. Votaron dos veces por Scott, quien llegó a la gobernación de la Florida por un estrecho margen, gracias a la apatía de demócratas que no votan en números suficientes.

Durante sus ocho años en el cargo, Scott ha echado atrás salvaguardas cruciales como la inspección de los taques sépticos, que aseguran que las aguas residuales no lleguen a las fuentes de agua potable. Ha reducido en casi $700 millones los fondos para los distritos de administración de aguas, que son en lo fundamental responsables de la protección de los canales. Y nombró a miembros de la junta de administración de aguas a personas más preocupadas por los derechos de los contaminadores que por la pureza del agua.

¿Quién no se acuerda de cuando Scott ordenó al personal que no usara el término “cambio climático?”

Los republicanos, ayudados por la modificación de distritos electorales que les favorecen, también eligieron legisladores que no son muy diferentes que Scott o el presidente Donald Trump, quien ha destruido la Agencia de Protección Ambiental y las regulaciones que nos protegen.

El destino del estado quedó sellado por ese doble golpe. En vez de protecciones fuertes y mentes destacadas que trabajaran en salvaguardar nuestros principales activos, tenemos políticas derechistas que fijan prioridades y echan mano a excusas como que los desechos tienen que ir a parar a alguna parte. Y así, en las palabras de Jenny Staletovich, redactora de asuntos ambientales del Miami Herald, la costa suroeste del estado “se ha convertido este verano en un matadero a causa de la marea roja”.

An ongoing red tide is killing wildlife throughout Florida’s southwest coast and has left beaches littered with dead fish, sea turtles, manatees and a whale shark. Additional footage courtesy of Southwest Florida TV via Facebook.

Mi único consuelo es que Rick Scott vive en una mansión frente al mar y tiene un asiento en primera fila para ver la cantidad de peces muertos.

Sin nuestras buenas playas, ¿qué tiene que ofrecer la Florida?

Hormigón y ciénagas.

Las ciénagas, vitales para la calidad del agua, se están rellenando y pavimentando cada vez que los funcionarios electos consiguen extender los límites en nombre del desarrollo y los empleos de salarios bajos.

Pero las malas decisiones tienen consecuencias. Hasta los niños lo saben.

Gracias a las políticas de Scott y de la Legislatura de la Florida, este se conocerá como el verano que no se pudo ir a la playa.

La desesperación de los operadores de turismo de puede percibir en los correos promocionales que llegan a diario desde cabañas hasta hoteles en la costa oeste. ¡Precios de ganga! ¡Noches gratis!

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Esta tortuga fue tratada en al Clinic for the Rehabilitation of Wildlife (CROW) de Sanibel por envenenamiento debido a la marea roja. Cortesía de CROW

¿Quién necesita tostarse al sol junto a insectos que te pican los pies y piojos marinos que se cuelan ya saben donde? ¿Quién quiere ver el cadáver de un tiburón que murió debido a la marea roja mientras contempla la puesta del sol en Sanibel?

Scott, a quien le encanta convocar a conferencias de prensa y declarar el estado de emergencia, es muy bueno atribuyéndose el crédito por cosas con la preparación ante los huracanes, la creación de empleos y el crecimiento, el crecimiento y el crecimiento. Scott se apresura a llegar a Puerto Rico para lucirse después del huracán María y ganarse a los electores puertorriqueños del centro de la Florida, y no duda en abordar las preocupaciones de política exterior de los electores en Miami-Dade.

Pero en lo relativo al ambiente y la calidad del agua en la Florida, estamos solos, excepto, un momento, porque ahora se ha postulado al Senado federal y está en una carrera cerrada con el campeón ambientalista Bill Nelson, y finalmente ha declarado la emergencia por la proliferación de algas en el estado.

Sí, vivimos en la Florida, las vacaciones de verano están por llegar a su fin, y no podemos llevar a nuestros niños a la playa.

Nuestras playas sucias se ofrecen con descuentos, USA, pero debe saber que se baña a su propio riesgo.

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