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Fabiola Santiago

María Elvira Salazar quiere que Trump hable con Castro, pero no quiere que lo sepas

Durante una entrevista videograbada con la Junta Editorial del Miami Herald en la que participaron miembros de la sala de redacción como yo, le pregunté a la candidata al Congreso por el Partido Republicano, María Elvira Salazar, sobre su posición acerca de la política hacia Cuba del presidente Donald Trump.

Salazar dijo que le gusta que Trump “haya cambiado las reglas del juego” y que ahora, cuando personas como Madonna quieren ir a Cuba para celebrar su cumpleaños, tienen que alojarse en una casa cubana en lugar de un hotel de propiedad del ejército cubano y conseguir tabacos no en las tiendas del gobierno, sino comprárselos a la gente del común.

Trump debería “hacer aún más”, dijo, “y cumplir con lo prometido”.

¿Debería Trump iniciar conversaciones con Miguel Díaz-Canel, el nuevo gobernante de Cuba?, le pregunté.

“No debe hablar con Díaz-Canel porque él no representa nada. Sabemos que fue una transferencia de título, no una transferencia de poder”.

Después de la sesión de preguntas y respuestas, me acerqué a Salazar para hacerle seguimiento al tema y ella insistió en que no tenía sentido hablar con Díaz-Canel “el títere” cuando el personaje responsable seguía siendo el líder del Partido Comunista, Raúl Castro.

Entonces, ¿Trump debería hablar con Raúl Castro? le pregunté; y ella respondió inmediata e inequívocamente que sí, que debería hacerlo.

“Trump debería hablar con Raúl Castro. Él es el que manda”.

Pero tan pronto lo dijo, e hice un gesto para anotarlo en mi cuaderno, Salazar, quien ha sido respaldada por el grupo de veteranos de línea dura de la Brigada 2506, exclamó: “¡Ese comentario es extraoficial!” (Off the record en inglés).

Le recordé que, como ex periodista, ella conoce las reglas. No es extraoficial hasta que ambas partes acuerden que sí lo es. Y no, le dije, tanto el seguimiento como las preguntas y respuestas son definitivamente oficiales. Sus puntos de vista sobre Cuba son relevantes. En las elecciones primarias, sus contrincantes cuestionaron su entrevista de una hora, a veces dolorosamente zalamera, con Fidel Castro en 1995 durante una visita a las Naciones Unidas en Nueva York.

¿Por qué importa todo esto?

Porque los electores merecen la verdad de parte de los candidatos que se postulan para un cargo político, sea lo que sea e independientemente de cómo resulten las cosas cuando la revelan.

Durante demasiado tiempo, los candidatos políticos republicanos cubanoamericanos han obtenido cargos públicos equiparando un voto a su favor con un voto a favor de una Cuba libre y, ahora, con una Venezuela libre. La nueva táctica de intimidación republicana de moda es decirles a los votantes que los demócratas van a convertir a la Florida en otra Venezuela.

Es una sandez, una forma de evitar abordar problemas locales reales o desviarse de temas complejos que los candidatos desconocen. Sobre todo, la estrategia de ser severos con Cuba evita que los republicanos tengan que pagar el precio político de las controvertidas plataformas del Partido Republicano y el apoyo a Trump.

El Distrito 27 de Florida que Salazar pretende representar apoyó a Hillary Clinton por 20 puntos en las elecciones presidenciales del 2016, incluso cuando reelegía a la republicana Ileana Ros-Lehtinen, candidata moderada con respecto a la atención médica e inmigración y crítica de Trump, quien se está retirando. La primera cubanoamericana en el Congreso, Ros-Lehtinen ha defendido una línea dura constante con relación a Cuba. La oponente de Salazar es la demócrata Donna Shalala, ex presidenta de la Universidad de Miami, secretaria del gabinete de Clinton y gurú de la salud, y hay una tercera candidata, la independiente Mayra Joli, defensora declarada de Trump.

Donna Shalala fue presidenta de la Universidad de Miami y antigua secretaria de Salud federal.
Donna Shalala fue presidenta de la Universidad de Miami y antigua secretaria de Salud federal.

Es difícil saber la posición real de Salazar en cuanto a temas espinosos, porque de pronto suena como partidaria de Trump que es, y luego no. Deje que los “mercados libres” brinden atención médica, dice. Luego dice que hay que tener algo para reemplazar Obamacare antes de que se pueda revocar, un tema crucial en su distrito, donde la inscripción en este seguro médico es una de las más altas del país.

Ella no quiere llamarla “una pared”, pero apoya los esfuerzos de Trump para cerrar la puerta a la inmigración. Tampoco está “segura” de que los Soñadores (Dreamers), sus padres y los titulares de TPS deban lograr un camino hacia la ciudadanía, pero está de acuerdo en que deben obtener algún tipo de estatus legal. Esta es su visión más horrorosa, ya que crearía un sistema de casta de ciudadanos de segunda clase.

“Tenemos que utilizar la opción nuclear en Venezuela”, dijo en un momento dado, y también usó las palabras “derrocar a Venezuela”.

Y, en la siguiente frase, parece de pronto una postulante moderada: Estados Unidos no debería “promover golpes en ningún lado”.

Hablar de dientes para afuera sobre la cuestión Cuba-Venezuela es cómo llegamos en Miami-Dade al punto en que los cubanoamericanos –dependientes como todos de los beneficios de Medicare, Obamacare y Medicaid para su salud y supervivencia–votan de manera predecible por los candidatos republicanos que desean desmantelar esos mismos programas.

¿Cuándo se despertará la gente y entenderá la manipulación de la patria perdida, de los juegos de derecha-izquierda que se manejan en las campañas políticas? Demócratas, republicanos e independientes, todos se preocupan por Cuba y Venezuela. Estar en desacuerdo sobre la estrategia para promover el cambio democrático en el hemisferio no es un pecado. Convertirlo en uno es pura demagogia politiquera.

Ella no quiere que los votantes lo sepan, pero María Elvira Salazar cree que Trump debería hablar con Raúl Castro.

No hay nada malo con ese punto de vista, excepto el engaño.

Siga a Fabiola Santiago en Twitter: @fabiolasantiago.





Esta historia fue publicada originalmente el 22 de octubre de 2018 a las 7:00 a. m..

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