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Fabiola Santiago

Foto de Danny Glover, admirador de Fidel y Maduro, le sale cara a políticos de Miami

La representante federal Donna Shalala, el actor y activista Danny Glover y la representante federal Debbie Mucarsel-Powell en una actividad por el Día de Martin Luther King Jr., en el Centro de Convenciones de Miami Beach el 21 de enero del 2019.
La representante federal Donna Shalala, el actor y activista Danny Glover y la representante federal Debbie Mucarsel-Powell en una actividad por el Día de Martin Luther King Jr., en el Centro de Convenciones de Miami Beach el 21 de enero del 2019. jiglesias@elnuevoherald.com

El historial de activismo del actor Danny Glover es tan largo como la cantidad de películas en que ha participado.

En los temas que maneja bien —su labor contra el apartheid en Sudáfrica y su postura firme en materia de los derechos civiles en Estados Unidos, por ejemplo— es admirable.

Pero en lo que toca a Cuba y Venezuela, Glover parece una caricatura despistada, un prisionero de la política de izquierda que adora a los dictadores latinoamericanos que impulsan la narrativa de que son grandes liberadores de las masas minoritarias.

En realidad, los amigos de Glover —entre ellos los ya fallecidos Fidel Castro y Hugo Chávez, y ahora Nicolás Maduro— son opresores de la peor calaña que han destruido sus países, han enviado a millones de personas a un exilio doloroso y violan derechos humanos básicos como la libertad de expresión.

El apoyo incondicional de celebridades como Glover da a estos dictadores el oxígeno político que necesitan para existir.

En Miami, donde viven cientos de miles de exiliados, todos sabemos esto, ¿no?

Pues parece que no pues bastantes miamenses —entre ellos políticos prominentes— se fotografiaron con Glover, orador invitado del desayuno de 5000 Role Models of Excellence Project el Día de Martin Luther King Jr.

Dadas sus inclinaciones políticas —la internet está llena de fotos de Glover riéndose con Castro y Maduro, y abrazándose con Chávez, de quien se dice recibió $18 millones para financiar una película— resulta sorprendente que haya recibido tan cálida bienvenida.

El actor Danny Glover recibe la Medalla de la Amistad del gobierno cubano en el 2016.
El actor Danny Glover recibe la Medalla de la Amistad del gobierno cubano en el 2016.

Cierto, Glover apoya desde hace mucho el destacado programa local de becas para alumnos de minorías en peligro fundado por la legisladora Frederica Wilson, y habló en el primer evento anual de la organización el Día de Martin Luther King Jr. en 1996.

Esta vez el discurso de Glover se centró en el calentamiento global y el cambio climático, un tema que nos preocupa y que acogemos en el sur de la Florida. Y su historia de pasar de empleado del gobierno a estrella de Hollywood inspiró a los jóvenes en la audiencia.

Su presencia fue apropiada para el evento y la organización, eso no es el asunto.

Pero la ignorancia tiene un precio elevado, mucho más en el caso de los políticos.

Entre las muchas fotos que tomó durante el evento, José Iglesias, fotoperiodista del Herald, capturó a las nuevas legisladoras federales Debbie Mucarsel-Powell y Donna Shalala sonriendo en una imagen junto con Glover. (Muchos otros invitados y homenajeados también se tomaron fotos con Glover a invitación de los organizadores, entre ellos Aminda Marqués González, directora ejecutiva del Miami Herald y el Nuevo Herald).

Un comentarista de la radio en español calificó el martes la foto de Shalala-Mucarsel-Powell “un abrazo” —una exageración— y criticó a Mucarsel-Powell, comparándola con que un republicano se tomara una foto con un supremacista blanco.

Esa es otra exageración, pero es asombroso porque las dos legisladoras trabajan en proyectos de ley para impedir que el régimen venezolano pueda comprar en Estados Unidos gas lacrimógeno para reprimir a su pueblo, y conseguir el anhelado Estatus de Protección Temporal (TPS) para los venezolanos que han huido a Estados Unidos.

Tal parece que en presencia de una estrella de Hollywood nos da un ataque de amnesia.

“Yo no tenía ni idea, y eso es una falta mía ”, reconoció Mucarsel-Powell en 1040 AM Actualidad Radio. “Si hubiese sabido no me hubiera tomado la foto...Yo estoy con mis hermanos de Venezuela.”

El actor Danny Glover saluda al gobernante venezolano Nicolás Maduro en una imagen del 25 de marzo del 2018.
El actor Danny Glover saluda al gobernante venezolano Nicolás Maduro en una imagen del 25 de marzo del 2018. @PresidencialVen Via Twitter

Si lo hubiera sabido, agregó, hubiera hablado con Glover sobre Venezuela para tratar de cambiar su opinión.

Shalala, por otra parte, no se mostró arrepentida.

Su director de distrito, Raúl Martínez, emitió un comunicado en que explicó el contexto del evento y mencionó a líderes comunitarios de ambos partidos que asistieron a la actividad y se tomaron una foto con Glover.

“Esta fotografía no significa que la representante Shalala y el Sr. Glover comparten todas las posturas políticas”, escribió Martínez. “La legisladora ha sido clara, enfática y categórica en sus posturas sobre los regímenes dictatoriales y asesinos como los de Cuba y Venezuela”.

Y añadió esta valiosa observación sobre el tema: “A diferencia de los regímenes represivos en Cuba y Venezuela, en las tradiciones democráticas de Estados Unidos apreciamos las libertades incluso para estar en desacuerdo con nuestros compatriotas estadounidenses respetuosamente en asuntos de ideología y política, mientras practicamos la civilidad y encontramos un terreno común en los temas que nos unen por el bien común”.

Estoy de acuerdo con eso y no me imagino regresar a los días en que la intolerancia reinaba en Miami.

Pero si vamos a criticar a Colin Kaepernick (cuyo derecho a arrodillarse yo defendí) por ponerse una camiseta con la imagen de Malcolm X y Fidel Castro y ridiculizarlo en la televisión nacional, seguramente podemos cuestionar a Glover por apoyar, por ejemplo, a los cinco espías cubanos de la Red Avispa. Después de todo, al menos uno de esos espías tiene alguna responsabilidad en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate a manos de cazas cubanos en aguas internacionales, que dejaron un saldo de cuatro cubanoamericanos muertos.

De la misma manera, si vamos a criticar a Salt Bae por servir a Maduro unos bistés enormes cuando su pueblo muere de hambre, ¿por qué no criticar el afecto de Glover por los dictadores?

La crítica no es por razones ideológicas o de políticas, sino por lo que está bien y lo que está mal, un asunto de democracia frente al totalitarismo.

“Fidel Castro fue un gran revolucionario. Aprendan más sobre su vida y su legado”, tuiteó Glover cuando Castro falleció en el 2016.

En marzo del 2018, Glover visitó a Maduro mientras el caudillo venezolano estaba en proceso de destruir las instituciones democráticas del país, y Maduro le sacó el mayor provecho posible a la visita con la publicación de fotos propagandísticas de los dos en las redes sociales y medios controlados por el gobierno.

Podemos felicitar a Glover por su apoyo a los jóvenes negros de Miami.

Pero en su historial de activista hay grandes manchas.

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