Fabiola Santiago

En tiempos de Trump, ni nacimiento, ni certificado de naturalización garantizan nada

Francisco Galicia recibe un abrazo de su madre, Sanjuana Galicia, el miércoles 24 de julio de 2019, en la Estación Central de McAllen, Texas. Galicia, un ciudadano de Estados Unidos, fue detenido por más de tres semanas por autoridades de inmigración y fue liberado el martes, 23 de julio de 2019.
Francisco Galicia recibe un abrazo de su madre, Sanjuana Galicia, el miércoles 24 de julio de 2019, en la Estación Central de McAllen, Texas. Galicia, un ciudadano de Estados Unidos, fue detenido por más de tres semanas por autoridades de inmigración y fue liberado el martes, 23 de julio de 2019. AP

Él no estaba haciendo nada malo.

Tenía papeles.

Sin embargo, Francisco Erwin Galicia, ciudadano estadounidense, pasó casi un mes bajo custodia federal —23 de esos días sin acceso a una ducha. En ese corto tiempo, perdió 26 libras por la poca comida que le dieron.

La Patrulla Fronteriza de Texas recogió y encerró al joven de 18 años como si fuera un “cruce fronteras”.

No lo era, — y ellos lo sabían aunque el pasado jueves un jefe de la Patrulla Fronteriza le haya mentido al Comité Judicial de la Cámara que está investigando el caso. Ellos mismos encausaron a Galicia por mentirles al decirles que era ciudadano y lo remitieron a una corte de inmigración por esto.

No tienen vergüenza, ni respeto por las leyes.

El 27 de junio, el estudiante de último año de secundaria que soñaba con jugar fútbol en la universidad se dirigía a una prueba con su hermano y unos amigos cuando se encontró con un puesto de control de la Patrulla Fronteriza en su natal Texas.

Cuando los agentes le pidieron una identificación, la tenía de sobra: una copia tamaño billetera de su certificado de nacimiento de Texas, una tarjeta de identificación de Texas y una tarjeta del Seguro Social.

A pesar de las súplicas de su madre y de su abogada, y del certificado auténtico que demuestra que nació en un hospital de Texas, la Patrulla Fronteriza entregó a Galicia a ICE, que lo colocó en los procedimientos rápidos y furiosos de “expulsión acelerada” de la administración Trump.

No se le concedió ningún beneficio de la duda, no tuvo derecho a pagar la fianza, ni a comparecer ante un tribunal para defenderse contra las sospechas de la Patrulla Fronteriza de que sus documentos eran “falsos”.

Galicia aún permanece en suelo estadounidense, su suelo legítimo, únicamente porque los informes de los medios de comunicación de todo el país sobre su terrible experiencia llamaron la atención a su caso. Fue liberado el martes, 23 de julio, por la tarde.


Este caso debería asustarles, ciudadanos estadounidenses.

Los ciudadanos tienen el derecho legal al debido proceso y no se puede detener indefinidamente a las personas sin pruebas de que han cometido un delito o sin fecha de asistencia al tribunal para fijar la fianza. Este caso tiene repercusiones más allá de la ley de inmigración.

Parece como si a la Patrulla Aduanera y Fronteriza (CBP) de Estados Unidos, una agencia que se ha convertido en un nombre familiar desde que el presidente Donald Trump soltó a sus agentes sobre la población argumentando la detención de inmigrantes indocumentados, se le haya dado carta blanca para violar los derechos civiles.

No solo los derechos civiles de los indocumentados, que también los tienen bajo la ley de Estados Unidos, sino los de los mismos ciudadanos.

“La nueva regla acelerada de la administración de Trump debería aterrorizarnos a todos”, tuiteó la congresista de Estados Unidos, Diana DeGette, D-Colorado. “Permitirá que los agentes de ICE se acerquen a CUALQUIERA en los Estados Unidos (sin causa probable) y exijan que demuestre que es ciudadano o que ha estado en este país durante 2 años. Si no puede hacerlo, el individuo es deportado. Sin juicio, sin audiencia”.

Todo este poder ha sido entregado por el presidente Trump a una agencia que, hemos sido testigos en los últimos dos años, practica este tipo de comportamiento:

Caracterizar racialmente, detener e interrogar a dos mujeres hispanas nacidas en Estados Unidos que compraban huevos y leche en una tienda en Montana por el único “delito” de hablar español. Las mujeres, que han puesto una demanda, capturaron toda la absurda irregularidad en un video. Es como si Estados Unidos de América no tuvieran una Constitución y la Primera Enmienda de la Declaración de Derechos no confiriera a los ciudadanos la libertad de expresión.

Acosar rutinariamente a los ciudadanos que viajan en los autobuses de Greyhound, llevándose alguna vez el gran premio de atrapar a una abuela jamaiquina en camino de Disney a Miami con visa de turista vencida. Porque deportar a abuelas que cuidan a niños sin siquiera notificar a su familia, volverá a hacer a Estados Unidos “un gran país”.

Publicar comentarios racistas y misóginos en una página de Facebook con 9,500 agentes actuales y antiguos miembros de CBP.

Y ahora, el encarcelar a este adolescente estadounidense, —que según las opiniones locales es un buen estudiante y un buen chico— es una nueva bajeza para la Patrulla Fronteriza, cuyos agentes están cubiertos de escándalo tras escándalo por prácticas abusivas como alojar a seres humanos en jaulas hacinadas, negándoles servicios básicos como el uso de un inodoro, una ducha y un cepillo de dientes.

Cuando se les pide que rindan cuentas, la Patrulla Fronteriza y el ICE siempre tienen una excusa.

En el caso de Galicia, es que su hermano, nacido en México, no tiene papeles, al igual que su madre, quien usó un nombre diferente en el certificado de nacimiento legítimo de Galicia. Su hermano inmediatamente firmó voluntariamente los documentos de expulsión y regresó a México. Su madre luchó fuertemente por la liberación de su hijo.

Ella no debería haber tenido que contratar a un abogado. Texas es el hogar de él.

¿Cómo se atreven a mantener a un estadounidense en detención de inmigración?

Como la ética no es su fortaleza, a la Patrulla Fronteriza y al ICE no se les ocurrió ni por un momento lo que el encarcelamiento le haría a la psique de un joven decente que solo tenía la universidad en mente antes de esta terrible experiencia.

Se han transgredido los límites.

Nuestro gobierno ha perdido por completo su brújula moral, y es posible que nunca la volvamos a encontrar a menos que los estadounidenses luchen por sus derechos con urgencia.

Un día ellos también vendrán por ti.

Y ni tu nacimiento ni tu certificado de naturalización garantizan el debido proceso.

Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.

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