Fabiola Santiago

Epstein en Cuba: un depredador sexual invitado por un dictador despiadado

Andrés Pastrana, ex presidente de Colombia (izq.), dijo que Jeffrey Epstein (centro) visitó cuba en el 2003 por invitación de Fidel Castro.
Andrés Pastrana, ex presidente de Colombia (izq.), dijo que Jeffrey Epstein (centro) visitó cuba en el 2003 por invitación de Fidel Castro. Fotos archivo/Miami Herald

El día antes de que Jeffrey Epstein volara a La Habana en su Lolita Express, 75 disidentes, periodistas independientes y bibliotecarios fueron detenidos en la isla en una serie de brutales redadas que se conocieron como la Primavera Negra.

Dudo que el financista multimillonario con una inclinación por el tráfico sexual de menores fuera allí a abogar por los derechos humanos.

Epstein hizo el viaje, probablemente ilegal, a la isla en 2003 desde las Bahamas, fuera de la red, por invitación de Fidel Castro.

Llamémoslos una pareja hecha en el infierno: el dictador despiadado y el depredador sexual.

Epstein voló a Cuba con Andrés Pastrana, el ex presidente colombiano, quien reveló la conexión el pasado miércoles después de que se vio obligado a explicar por qué su nombre figuraba en el manifiesto de vuelo del avión privado de Epstein. Sí, el mismo avión que Epstein usaba para transportar alrededor del mundo a las jóvenes de 13 a 17 años que explotaba.

“En medio de revelaciones periodísticas sobre horripilantes y condenables escándalos sexuales del financista Jeffrey Epstein ha aparecido el registro de un viaje mío en su avión a Nassau, Bahamas, para trasbordo al destino final de La Habana, Cuba, invitados por el presidente Fidel Castro,” dijo Pastrana en un comunicado publicado en Twitter.

“El señor Jeffrey Epstein salió de Cuba uno o dos días después; yo permanecí en la isla”, dijo Pastrana.


Dada la cronología de sus crímenes, Epstein probablemente ya estaba buscando lugares por si tenía que huir rápidamente y esconderse de las investigaciones iniciadas en 2002 en el condado Palm Beach y Nueva York sobre una red sexual amplia que se extendía desde su mansión de Manhattan hasta su propia casa en la isla caribeña, y Europa.

Cuba era entonces y lo sigue siendo ahora, un oasis conocido por los fugitivos de Estados Unidos; una isla tan cercana geográficamente pero tan lejana del alcance de la policía estadounidense. Desde estafadores a la asistencia social hasta asesinos de policías, quienes son buscados por la ley se sienten protegidos por el odio del régimen hacia el gobierno de Estados Unidos y la ausencia de un tratado de extradición.

Al mismo tiempo, y particularmente desde 2001 hasta 2003 antes de la represión disidente, Castro disfrutaba de los elogios de la despistada izquierda de Hollywood, quienes estaban indignados porque George W. Bush era presidente. Los cubanoamericanos en Miami habían ayudado a Bush a ser elegido por un hilo. Bush había restringido los viajes hacia y desde la isla.

La lista de estrellas que viajaron a Cuba a principios de la década de 2000 bajo el intercambio cultural y las exenciones artísticas fue diversa y despreciable, con los talentosos y los mediocres en el mismo saco.

El actor Jack Nicholson proclamó a Castro “genio’. El director Oliver Stone dijo que era “muy desinteresado y moral. Uno de los hombres más sabios del mundo”. La modelo Naomi Campbell, una de las muchas personalidades célebres que viajaron en el avión de Epstein, dijo que conocer a Castro fue “un sueño hecho realidad”.

Kevin Costner, quien en 2001 le dio a Castro una proyección privada de su película “13 días”, que dramatiza la crisis de los misiles cubanos de 1962, dijo efusivamente en una conferencia de prensa: “Fue una experiencia única estar sentado a pocos metros de distancia de él y verlo revivir una experiencia que vivió cuando era muy joven”.

Pero la mejor propaganda provino de Stone, quien convirtió tres días en La Habana con Castro en el documental de celebración “Comandante”, que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en enero de 2003.

Sin embargo, HBO canceló su exhibición luego de la indignación internacional por la represión a los disidentes y la ejecución de tres hombres que secuestraron un ferry para huir a los Estados Unidos, apenas nueve días después de su arresto. Stone se pronunció “desolado” y realizó dos películas más, “Buscando a Fidel” en 2003 y “Castro en el invierno” en 2012.

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Oliver Stone entrevista a Fidel Castro en el 2004.

Sí, 2003 fue un año horrible en Cuba.

No sorprende que un villano como Epstein, que atraía a niñas vulnerables con la promesa de ganar un par de cientos de dólares por un masaje, figure en la mezcla histórica.

Jeffrey Epstein se movía en círculos de celebridades y festejaba con ellos, por lo que Cuba habría estado fácilmente en su radar.

Pastrana, quien se desempeñó como embajador de Colombia en Estados Unidos entre 2005 y 2006, dijo que conoció a Epstein en la cumbre de la Academia de Logros celebrada en Irlanda en junio de 2002.

“Conocí al Sr. Jeffrey Epstein en Irlanda cuando fui honrado en la Cumbre de Logros en Dublín, una ceremonia ampliamente publicitada a la que asistieron Mikhail Gorbachev, Bill Clinton, Bono y Jeremy Irons. Nunca supe de la ahora infame isla del señor Jeffrey Epstein”, dijo Pastrana.

Pero sí sabe del viaje de Epstein a Cuba y necesitamos saber más detalles.

Pastrana tiene mucha más información sobre el alcance de la visita VIP de Epstein a la isla y cualquier intercambio que haya tenido lugar con Castro u otros en su gobierno.

El dictador cubano, que sufría de cáncer, murió el 25 de noviembre de 2016 a los 90 años de lo que el régimen llamó “causas naturales”.

La muerte de Epstein en su celda de Manhattan el 10 de agosto a los 66 años por aparente suicidio —muy conveniente para los poderosos cuyos secretos guardaba— está bajo investigación aunque el médico forense categorizó su muerte un suicidio. Su red de tráfico sexual y los involucrados en la conspiración también siguen en la mirilla judicial.

Un desgraciado menos en el mundo no es motivo de llanto, pero su muerte les negó a las víctimas de Epstein su derecho a enfrentar a su abusador en los tribunales. También tiene eso en común con el dictador cubano.

Las víctimas de Castro también siguen sin ser escuchadas.

Si existe el infierno, el dictador y el depredador deberán estar ardiendo en el ahora.

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