Las peluquerías, escape tan necesario, no serán lo mismo al reabrir con coronavirus
Actualización: Bogy’s Hair Salon abrió el miércoles 20 de mayo después de que la ciudad de Miami Lakes permitió la reapertura de negocios no esenciales, siguiendo el mandato del alcalde del condado de Miami-Dade, Carlos Giménez. El alcalde fue fotografiado el martes visitando una pequeña barbería en la ciudad, violando las reglas de distancia social de seis pies del condado para negocios de aseo personal.
Antes del cierre en la Florida causado por la pandemia del nuevo coronavirus, la amada peluquería al estilo de Miami no era solo un lugar que visitabas para un corte de pelo.
Era una práctica esencial de salud mental.
Para los clientes antiguos, la “terapia” comenzaba intercambiando un beso en la mejilla con su estilista, el saludo de bienvenida de rigor.
“Tratamos con gente todo el tiempo”, me dice Rolando “Roly” Torres, propietario de la peluquería Bogy’s en Miami Lakes. “Los estamos tocando constantemente. Comparten con nosotros las bodas, los niños, las cosas tristes”.
Ay, cómo extrañamos los mimos, el antes y el después de entrar hechos un desastre y salir animados, con paso ligero, listos para enfrentar el mundo.
Con el cierre del salón durante cinco semanas, el maestro estilista es uno de los propietarios de pequeños negocios en la Florida y en todo el país afectados por la clausura necesaria para contener el brote mortal del coronavirus.
Su salón también es uno de los cientos de miles de negocios cerrados que no reciben ayuda del controvertido programa de préstamos federales para pequeñas empresas, que rápidamente se quedó sin dinero cuando gran parte se destinó a grandes compañías que cotizan en bolsa.
El programa acaba de regresar en una segunda ronda de medidas de estímulo, pero no es gran consuelo cuando hay que pagar el alquiler nuevamente en mayo y el préstamo no se puede usar para eso.
No tregua para alquiler
A pesar de los correos electrónicos a su arrendador, Graham Companies, Torres no ha obtenido una tregua en el pago del alquiler mensual de $3,300 por la tienda cerrada.
Todo lo que hicieron los empleados de la compañía fue dirigirlo al programa de préstamos para pequeñas empresas, que no se aplica a alquileres comerciales.
“Es frustrante”, dice Torres. “Mis ingresos son cero”.
Su equipo de seis, se lamenta, está en la misma situación, y ahora dependen de los miembros de la familia que trabajan para mantenerlos durante este período oscuro, empeorado por el fallido sistema de desempleo de la Florida.
“La cantidad de trabajo que hacemos en el salón es lo que ganamos”, dijo. “Los empleados trabajan por comisión. Si no trabajamos, no ganamos dinero”.
Pero agrega rápidamente: “Necesitamos el dinero, pero lo que más extrañamos es la interacción, la conexión con nuestros clientes. Tocamos su cabello, tocamos sus manos, y emocionalmente, se descargan con nosotros”.
“Los haces lucir bien y los haces sentir bien”.
Y ahora nuestros esteticistas también necesitan un poco de amor.
“Ayer por la mañana, casi tuve un colapso”, dijo Torres, de 55 años, demasiado joven para retirarse, incluso si quisiera porque esta es su vida, su identidad.
Lleva 30 años en el mismo lugar.
“Las vacaciones más largas que he tomado son dos semanas”, dijo Torres. “Pasé por el huracán Andrew, la recesión, las vicisitudes con el personal en mi salón y lo hemos superado todo. Ahora piensas, ¿qué demonios es este desastre? Es triste”.
Consumidor de noticias de medios de comunicación creíbles, Torres no lamenta el cierre, como lo hacen las caravanas de personas en todo el país.
Abrir prematuramente, dice, “es una idea terrible”.
Barberías de Georgia
Él entiende la ciencia de la contención del virus y es por eso que observa cuidadosamente lo que sucede en Georgia, que ha anunciado ante muchas críticas que está lista para una apertura gradual de la economía, comenzando con las barberías.
También recurre a los expertos en su campo y dice que está dispuesto a adoptar prácticas de seguridad rigurosas mientras la pandemia permanece entre nosotros hasta que se produzca una vacuna.
Sin embargo, la “nueva normalidad” tendrá un fuerte impacto en las relaciones tradicionales de la peluquería.
Así sería la experiencia radicalmente diferente del salón, con base en las pautas federales para una “apertura suave”, según la “Guía para la preparación de los lugares de trabajo para COVID-19” de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional:
Sin besos ni apretones de manos al estilista, quien llevará una máscara o tapabocas y trabajará detrás de un escudo protector como lo hacen los trabajadores de la salud.
No habrá sala de espera para aguardar una cita. Tendrá que esperar en su automóvil y su estilista le enviará un mensaje de texto cuando esté listo o irá a buscarlo.
Solo se permitirán citas de una hora, lo cual por definición excluye los tratamientos que toman horas como el Balayage, una técnica francesa para teñir el cabello que Torres describe casi como reflejos naturales y más mezclada con el lado más oscuro en el interior y luego más claro, como besado por el sol.
Es un gran generador de dinero para los estilistas y tan popular que Torres anticipa que los clientes se enojarán cuando les diga que no puede hacerlo.
“Sabes cómo es la gente de Miami. Van a decir: ‘¿Quéé? ¡Quiero que me lo hagan!’. Sabes que van a decir que no es nada [la amenaza continua del coronavirus] y exigirán que las cosas sean como siempre”.
Y espere hasta que le diga que solo habrá cortes secos. El lavado con champú solo se permite para eliminar el color. Tendrás que venir con el cabello limpio y usando tapabocas.
Desinfectarán las sillas entre cliente y cliente, trabajarán por turnos para mantenerse dentro del límite de 10 personas. Torres imagina que incluso la música cambiará para lo que la gente necesita ahora: música que calme los nervios.
“Hay muchas cosas que se pueden hacer, como pagar por teléfono, por lo que no es necesario intercambiar tarjetas de crédito”, dijo Torres.
Ver un poco de esperanza en medio de la creciente infección y el número de muertes en Miami-Dade, el epicentro del estado, le ha levantado el ánimo.
“Creo firmemente que tienes que sacar lo bueno de lo malo”, dijo. “Soy una persona muy lógica. Siempre he creído en las cosas que tienen sentido “.
Y cuando una buena amiga le dijo que no aceptaba la regla de no secar el cabello, él le dijo: “Entonces ve a secarte a otro lado y adquiere el COVID-19”.
Amor severo de su estilista de Miami, muy necesario para la época.
Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de abril de 2020, 1:31 p. m..