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Fabiola Santiago

La propuesta de ley ‘No digas gay’ ya le está haciendo daño a los niños de Florida | Opinión

Manifestantes en un evento de Safe Schools South Florida (Escuelas seguras en el sur de la Florida) en Wilton Manors protestan contra un proyecto de ley en la Legislatura estatal denominado "No digas gay", que prohibiría las discusiones sobre identidad de género y sexualidad en las escuelas públicas. De izquierda a derecha, la estudiante Juniper Reeves, su madre Holly Reeves y sus amigos de la escuela Benjamin y Amelia Conras.
Manifestantes en un evento de Safe Schools South Florida (Escuelas seguras en el sur de la Florida) en Wilton Manors protestan contra un proyecto de ley en la Legislatura estatal denominado "No digas gay", que prohibiría las discusiones sobre identidad de género y sexualidad en las escuelas públicas. De izquierda a derecha, la estudiante Juniper Reeves, su madre Holly Reeves y sus amigos de la escuela Benjamin y Amelia Conras.

Ay, legisladores de Florida, el daño que ustedes hacen desde su torre de marfil en la capital, Tallahassee.

Elaine Acosta González, una madre preocupada que se puso en contacto conmigo al leer mi columna sobre el desacertado proyecto de ley “No digas gay” que se está tramitando en la Legislatura, dice que su hija de 15 años ha estado hablando del tema en casa.

El proyecto de ley silenciaría a los niños homosexuales, a sus profesores y a los defensores de la educación, al prohibir la discusión sobre sexualidad e identificación de género en las escuelas públicas de la Florida.

“Ha estado hablando de ello en casa porque lo han hecho en la escuela”, me dijo Acosta González. “Le pasé tu artículo para que lo leyera. Sería importante dar voz a los jóvenes en este asunto”.

De hecho, los jóvenes deberían tener una voz destacada en esta cuestión —así como los expertos orientados a la ciencia y a los datos, que conocen la importancia de la sexualidad en la educación: los profesionales de salud mental que trabajan y estudian a los jóvenes LGBTQ.

Al igual que los padres, estos expertos también están preocupados por el daño que los legisladores que presentaron el proyecto de ley ya están haciendo para entorpecer las vidas de los niños gay y trans en Florida.

Florida ha recorrido un largo camino desde su oscuro e intolerante pasado con respecto a la comunidad gay, pero ahora, ahora está retrocediendo a toda velocidad bajo el liderazgo de su ambicioso gobernador Ron DeSantis —y una Legislatura que no sólo está dominada por los republicanos, sino también por su ala de extrema derecha.

El proyecto de ley huele a la ideología cristiana blanca y fundamentalista a la cual aparentemente se adhiere su patrocinador, el representante Joe Harding, y que ha fomentado las guerras culturales de Estados Unidos durante décadas.

Pero estamos en 2022, ¿no se supone que debemos ser humanos más iluminados, incluso en lo que queda de la Florida rural?

Desafortunadamente, la realidad es otra. Incluso antes de aprobarlo, el proyecto de ley 1557 ya está perjudicando a los niños de la Florida. El daño que causaría no puede ser sobrestimado, dicen los expertos.

La importancia de la la educación temprana

Sus ponentes defienden la legislación diciendo que se dirige específicamente a la discusión de la sexualidad y la identidad de género en las escuelas primarias.

Pero la educación temprana es el lugar donde los niños comienzan a aprender, explorar y desarrollarse social y emocionalmente, dicen los expertos, y donde empiezan a tener “un sentido innato de su identidad de género”, me dijo una experta en la materia.

“Los niños pasan indudablemente la mayor parte de sus días en la escuela. Sabemos que los niños sanos suelen convertirse en adultos sanos. Por lo tanto, las discusiones abiertas y seguras sobre la identidad de género y la orientación sexual en la escuela ayudan a proteger a numerosos niños de resultados negativos psicológicos y físicos en su desarrollo”, dijo Natasha L. Poulopoulos, psicóloga pediátrica radicada en Miami.

Según una encuesta reciente del Proyecto Trevor, el 42% de los jóvenes consideraron seriamente cometer suicidio durante el último año, dijo Poulopoulos.

“Esta cifra se aumenta al 50% en el caso de los jóvenes trans y de género diverso. Los jóvenes trans y de género diverso también tienen entre dos y tres veces más probabilidades de sufrir discriminación y falta de seguridad en la escuela”, dijo.

Los jóvenes LGBTQ+, que aprenden sobre cuestiones de identidad de género en la escuela, tienen un 23% menos de probabilidades de intentar suicidarse, añadió.

“Un proyecto de ley que erradica las discusiones en el aula sobre orientación sexual e identidad de género, y que anima a los padres a entablar pleitos a las escuelas o a los profesores que hablan de estos temas, tendrá efectos nocivos para los niños y las familias”, dijo Poulopoulos.

“Muchos niños LGBTQ+ viven en entornos que no les infunden seguridad, y este proyecto de ley perpetuará la idea de que la identidad de género y/o la orientación sexual son asuntos de los que hay que avergonzarse u ocultar. Esto marginará aún más a los niños LGBTQ+, lo que tendrá repercusiones psicológicas a largo plazo en la adolescencia e incluso en la edad adulta”.

Los niños, agregó, empiezan a desarrollar su identidad de género entre los 3 y los 5 años, mientras que “la coherencia de género, o el reconocimiento de que el género sigue siendo el mismo en todas las situaciones, se produce entre los 4 y los 7 años”.

Los profesores también están alarmados con el proyecto de ley “No digas gay”.

“El objetivo y la misión de nuestra organización es mantener a todos los estudiantes seguros, y con el nuevo proyecto de ley, sentimos que esto va a ser terrible para nuestros niños”, dijo la maestra Elizabeth Morales, vicepresidente de la junta directiva de Safe Schools South Florida, que busca crear un ambiente inclusivo para todos los estudiantes, no solo para algunos, como los legisladores están dispuestos a que ocurra.

No son expertos en salud mental

Los legisladores también presentan su mal concebido proyecto de ley como una cuestión de derechos de los padres.

Pero, ¿qué pasa con los derechos de los padres que no creen que sus hijos deban ser discriminados? O, ¿qué pasa con los derechos de los padres cultos que saben que la homofobia no es un valor cristiano en absoluto?

La hija de Acosta González es afortunada porque tiene una madre excepcional, educada, abierta para hablar de la sexualidad de su hija y con conocimientos suficientes para sortear las complejidades.

“Por el momento, no tiene una orientación sexual definida, pero es muy sensible a este tema [de los derechos de los gays] y a otros sobre la discriminación”, dice.

Describe a su hija como “un poco tímida”, pero con deseos de participar en la toma de decisiones sobre su educación.

“Suele reclamar el porque no se les pregunta a los alumnos su opinión”, dice Acosta González.

Y ahí está la respuesta, legisladores.

Antes de imponer el “No digas gay”, pregunten a los estudiantes homosexuales y heterosexuales de la Florida, y consulten a los profesionales, luchadores de primera línea de la salud mental.

Es tan sencillo como esto: Puede que ustedes tengan el poder político, pero, no, no saben más que los demás.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de febrero de 2022, 2:20 p. m..

Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
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