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Fabiola Santiago

Trump no pasaría prueba para ocupar un alto cargo

El candidato presidencial republicano Donald Trump habla con reporteros en Trump National Golf Club en Jupiter, Fla.
El candidato presidencial republicano Donald Trump habla con reporteros en Trump National Golf Club en Jupiter, Fla. The Washington Post

En momentos en que Donald Trump va perdiendo en las encuestas por márgenes cada vez mayores –su desquiciado comportamiento y alarmantes relaciones de campaña con Rusia ya no son aceptables para ninguno de los dos partidos– trató de recuperar el impulso alimentando, una vez más, la paranoia.

Y ningún tema sirve mejor ese propósito que la inmigración. De su bolsa de trucos para exacerbar a las masas, Trump sacó uno llamado “verificación extrema” para los inmigrantes que deseen entrar a Estados Unidos.

“Los que no crean en nuestra Constitución, o apoyen la intolerancia y el odio, no podrán inmigrar a nuestro país”, dijo Trump en Ohio. “Solamente los que esperen prosperar en nuestro país y aceptar una sociedad tolerante deben recibir visa”.

Sobre la base de esos estándares, ni el propio Trump pudiera llamarse estadounidense.

El candidato republicano ha prohibido en los eventos de campaña la presencia de medios que no le gustan, y al diablo con la Primera Enmienda. Ha hablado específicamente de excluir a los musulmanes, a pesar de las libertades religiosas que garantiza la Constitución. Ha presentado a los inmigrantes mexicanos como violadores y traficantes de drogas, e inspirado el odio generalizado contra los inmigrantes en todo el país.

De hecho, si los electores no lo hubieran catapultado a la nominación del Partido Republicano y y el partido no hubiera sellado el acuerdo, no hubiera habido forma que el magnate inmobiliario aprobara las verificaciones de antecedentes y seguridad exigidas a los empleados federales de alto nivel o a los nombrados a cargos políticos, dice un ex jefe de Inmigración.

Trump y su esposa eslovena, Melania, no aprobarían las diferentes verificaciones del gobierno implementadas ahora y cuando él estaba a cargo, dice Perry Rivkind, nombrado por el presidente Ronald Reagan como comisionado adjunto del Servicio de Inmigración y Naturalización en los años 1980, y director del INS en Miami.

“Lo hubieran rechazado por sus declaraciones”, dijo Rivkind. “Nunca lo hubieran aceptado para ningún otro cargo. No estoy seguro de si hubiera podido conseguir un nombramiento por no aprobar una verificación de seguridad. No hubiera podido conseguir un empleo federal por sus declaraciones sobre Rusia y sus ataques a personas. No le hubieran dado ninguna aprobación de seguridad, ni acceso a material secreto”.

Como funcionario Rivkind contó con información privilegiada e investigó a candidatos en el Departamento de Justicia. Hubo personas rechazadas por problemas menos graves que los de Trump. Cuando en Miami surgieron problemas con el INS, el gobierno de Reagan envió a Rivkind y este usó sus poderes discrecionales para otorgar refugio a inmigrantes que no querían devolver a las guerras en Centroamérica. Muchos hispanos republicanos que votan por Trump pueden agradecer a Rivkind por su ciudadanía. El director del INS al que Rivkind reemplazó, cuyas tácticas eran despóticas y parecidas a las Trump, probablemente hubiera deportado a esas personas.

Rivkind, quien ahora vive retirado en Arizona, también se cuestiona cómo Melania pudo obtener una visa de trabajo y conseguir rápidamente la ciudadanía.

Una carrera principiante de modelo y posar para fotografías al desnudo no logran que alguien cumpla los requisitos de ser “excepcional”, la categoría bajo la cual su empleado habría tenido que solicitar la visa para que Melania trabajara legalmente en Estados Unidos, dijo Rivkind.

“Plantea interrogantes sobre cuál era su estatus cuando llegó al país”, dijo Rivkind, y agregó que como aspirante a Primera Dama, el expediente de los antecedentes de inmigración de Melania Trump debe abrirse al público. “Los medios tienen derecho a saber. Eso no es secreto”.

El sistema de verificación de inmigrantes que ya existe es tan estricto que las fotografías sexy de Melania con un arma en la mano, una máscara en el rostro y en poses “sadomasoquistas” debían haber sido razones para revisar a fondo su petición de estatus permanente, afirmó Rivkind. Y el falso título universitario que mencionaba en su ahora eliminada página de Internet, si lo hubiera mencionado en la solicitud de inmigración, hubiera sido razón suficiente para revocarle la visa o negarle la residencia.

Pero a Melania Trump le salió todo a pedir de boca en el mismo sistema de inmigración que su esposo desea cambiar radicalmente.

Quizás los republicanos deben comenzar a “verificar” a fondo a sus candidatos presidenciales.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de agosto de 2016, 0:28 p. m. with the headline "Trump no pasaría prueba para ocupar un alto cargo."

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