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Gina Montaner

Los 400 golpes en Liberty City

Mahershala Ali y Alex R. Hibbert en ‘Moonlight’, dirigida por Barry Jenkins.
Mahershala Ali y Alex R. Hibbert en ‘Moonlight’, dirigida por Barry Jenkins.

Casi 62 años y un océano separan la historia cinematográfica de Antoine Doinel en París y la de Chiron en el barrio de Liberty City en Miami. Son dos chiquillos que se sienten marginados, sin norte y huérfanos de una sólida estructura familiar, pero las cuitas en la gran pantalla del alter ego de François Truffaut, cuya película dentro de la corriente de la nouvelle vague revolucionó el cine a finales de los años 1950, palidecen frente a la odisea vital del pequeño Chiron en un Liberty City en el que la desolación es el panorama diario de quienes tienen la certeza de que no podrán escapar de un destino sin salidas.

El director de cine afroamericano Barry Jenkins también ha generado entusiasmo entre los críticos en Estados Unidos con un filme, Moonlight, que, aunque distante en tiempo, espacio y entorno social a la mítica Los 400 golpes del recordado cineasta francés, se inspira igualmente en una dolorosa trama de iniciación en la que el niño salta a la adolescencia como bosquejo que determinará la vida adulta.

Son muy distintos los traumas y carencias del díscolo Antoine Doinel de Truffaut a los del sensible y tímido Chiron. Este último intenta sobrevivir en una barriada marginal en la que no hay el refugio de bulevares y cines parisinos donde fantasear sobre otra vida mejor. Pero a partir de una obra de teatro de otro talentoso artista afroamericano, Tarell Alvin McCraney, titulada In Moonlight Black Boys Look Blue, Jenkins teje una poética historia que por momentos evoca la huida hacia delante del muchacho extraviado que fue Truffaut y a quien el cine salvó de los reformatorios y la delincuencia.

Tanto Jenkins como McCraney crecieron en precarias viviendas en Liberty City y las madres de ambos fueron drogadictas. A pesar de ser casi de la misma edad y de vivir muy cerca el uno del otro, no llegaron a coincidir en su turbulenta infancia y adolescencia, pero los dos lograron salir del barrio despuntando académicamente y sobresaliendo en el mundo del cine y del teatro respectivamente.

Cuando Jenkins leyó la obra de quien fuera su vecino, comprendió que la historia del chico que sobrevive al abandono espiritual y también físico en un ambiente hostil era, en muchos aspectos, la suya propia, aunque la homosexualidad de McCraney, perseguida por los crueles compañeros de colegio y una cultura homofóbica, acentuó aún más el efecto de aislamiento y el carácter vulnerable del joven que ha de reprimir sus sentimientos y deseos más íntimos antes de reivindicar su identidad sexual.

Económica en los gestos y pudorosa a la hora de plasmar la dureza en un sector insular dentro de una ciudad con envoltorio resplandeciente, cada plano de Moonlight desgrana una belleza desnuda que conmueve de puntillas. El crío carente de figura paterna que no comprende la enajenación de la madre; el adolescente que oculta ser gay y es víctima de vejaciones; el adulto forzado a habitar la piel dura del macho, pero dispuesto a desandar el camino de la huida siguiendo el faro de aquel primer amor prohibido.

Hay en este filme una de las escenas de reencuentro amoroso más romántica que recuerdo, protagonizada por dos hombres golpeados por la vida pero capaces de recuperar el rubor del enamoramiento juvenil, sentados a la mesa de una modesta cafetería en el barrio del que siempre ansiaron huir pero que los forjó y los unió.

El Antoine Doinel de Truffaut tiene 13 años y la última imagen que vemos de él es en un travelling a orillas del mar, lejos de la familia disfuncional y libre ante un horizonte sin fin. El viaje iniciático del Chiron de Jenkins y McCraney recorre la accidentada juventud para instalarse en la madurez como la mariposa que milagrosamente logra salir de una crisálida con cerrojo. También la playa y el mar son los paisajes de la emancipación para un muchacho de Liberty City donde el asfalto se confunde con el cielo. Son los 400 golpes de la vida.

©FIRMAS PRESS

Twitter: @ginamontaner

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de diciembre de 2016, 2:54 p. m. with the headline "Los 400 golpes en Liberty City."

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