La edad de la carne, dos novelas sobre aventuras sexuales de la mujer madura
Hay casualidades que no te las crees. En cuestión de una semana leo dos libros que guardan una similitud que no esperaba: en ambos las protagonistas resultan ser dos mujeres de 60 años que se embarcan en relaciones sentimentales con sendos hombres a los que les doblan la edad.
Me refiero a Blitz (Anagrama), una breve novela del escritor y cineasta español David Trueba, y La carne, la más reciente obra de otra compatriota, la reconocida novelista Rosa Montero. En ambos casos lo que podían haber sido tramas cargadas de dramatismo se convierten en ejercicios de inteligente y cálido humor sobre la atracción intergeneracional. En la contraportada de Blitz (que en alemán quiere decir “relámpago”), se señala que se trata de una “tragicomedia romántica”. En cuanto a La carne, la editorial (Alfaguara) recalca que es una “intriga emocional”.
En estos tiempos de Cincuenta sombras de Grey, en los que se necesita un manual de Ikea para comprender las torturantes posturas de los sadomasoquistas de turno, se les agradece a Trueba y a Montero el realismo cotidiano en el encuentro entre un cuerpo lozano y uno curtido por el tiempo y las vivencias acumuladas.
En Blitz un treintañero con el corazón roto acaba en brazos de una mujer madura, una alemana llamada Helga, dispuesta a la amistad y al sexo hospitalarios. En La carne Soledad, una mujer que acaba de cumplir los sesenta, urde desquitarse de un ex amante más joven presentándose en sociedad con un gigoló ruso que quita el aliento.
Como suele ocurrir en la vida, lo que parece improbable acaba por suceder: la atracción pasajera entre un hombre aquejado de mal de amores y una mujer madura destila puro erotismo en el que no falta amoldarse a las circunstancias de dos seres que en el fragor sexual son desiguales en el tiempo, en la elasticidad, en la textura. Asimismo, cuando Soledad se prepara a conciencia para acostarse por primera vez con su particular Pretty Man, que es el equivalente masculino de la Pretty Woman cinematográfica que encarnó Julia Roberts, afina y lubrica las partes más íntimas de una mujer instalada en los rigores de la menopausia.
Se podría pensar que los personajes femeninos de Trueba y Rosa Montero ya han pasado el umbral de la incipiente decadencia física, pero, pertenecientes al fin a la generación del feminismo y la liberación sexual, en la cama despliegan la pirotecnia del fuego que se aviva lentamente. Cada uno de los pliegues y blandeces propios de la edad se tensan en el orgasmo como cuerdas que hay saber tocar con destreza. Una engancha sentimentalmente al treintañero despechado por la novia infiel. La otra se deja encantar por el seductor profesional al que le paga por horas. Ambas gozan y dan placer a cambio.
David Trueba y Montero son generosos con sus protagonistas sesentonas y sensuales que aún conservan los rescoldos del poderío infinito que tuvieron cuando eran hembras jóvenes. Y el erotismo que desgranan sus páginas llega más hondo que las cabriolas del señor Grey y su discípula encerrada en el “cuarto del dolor”. Las arrugas de Helga y Soledad son el mapa del recorrido de sus vidas y comparten la melancólica certeza de quien sabe que el amor y el deseo tienen fecha de caducidad.
No sé hasta qué punto las historias de Helga y Soledad con sus respectivos amantes accidentales son reflejo de la realidad. Sin duda, la juventud es un valor absoluto que opaca a la mujer madura que gradualmente se hace invisible a los ojos de los hombres. Una vez desprovista de la garra sexual pasa a ser la señora “interesante” con quien se discuten libros, películas o la situación geopolítica tomando un inofensivo café. Una clasificación supuestamente benévola que en verdad representa la extremaunción de lo que la académica feminista Camille Paglia califica de “sexual persona”.
Al menos en el ámbito literario la mujer a los 60 apuesta por la aventura, enamora a un joven inmerso en un fracaso sentimental, tiene múltiples orgasmos con un gigoló que derrite el hielo de Siberia, se siente viva y palpitante en el corazón y en la entrepierna. En las páginas de los libros la edad de la carne desafía su depreciación en el inclemente mercado de la vida. La carne en todo su esplendor a la luz del tiempo.
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Esta historia fue publicada originalmente el 24 de diciembre de 2016, 11:26 a. m. with the headline "La edad de la carne, dos novelas sobre aventuras sexuales de la mujer madura."