Gina Montaner

La oposición venezolana no está sola

Además de ser el más grande escritor de la lengua española, siempre ha tenido vocación de aguafiestas. Así es el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, cuya primera novela, La ciudad y los perros, conmocionó a la sociedad limeña y provocó la ira de los militares en una época de gobiernos autoritarios en su país natal, Perú.

Desde entonces, el compromiso moral de Vargas Llosa con las causas en las que cree ha sido total. Y cuando se ha sentido decepcionado o estafado, como ha sido el caso de la revolución cubana, no ha tenido reparo en admitir su error y defender a las víctimas de dictaduras. Hoy, desde posiciones liberales, y celoso de las libertades que pretenden recortar algunos gobiernos en América Latina, el célebre autor peruano respalda incondicionalmente a la oposición venezolana que, bajo el chavismo, sufre un acoso sistemático y algunas de sus principales figuras están injustamente encarceladas.

Vargas Llosa ha presidido un acto en Lima, auspiciado por la Fundación Libertad, en el que las invitadas de honor han sido Lilian Tintori y Mizty Ledezma, quienes viajan por el mundo pidiendo solidaridad por la causa de sus respectivos esposos: Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, y Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de Caracas. Ambos están presos en la cárcel militar de Ramo Verde sin las mínimas garantías en procesos judiciales que maneja a su antojo el gobernante Nicolás Maduro.

En el seminario, celebrado en la Universidad de Lima, Vargas Llosa arropó con calidez a estas dos mujeres que luchan sin descanso por la libertad de sus esposos y la de cientos de presos políticos que incluyen a estudiantes universitarios opuestos al régimen de Maduro. En el acto, acompañado de un puñado de ex presidentes latinoamericanos, se lamentó de que la mayoría de los gobiernos en la Región han preferido mirar a otro lado antes que solidarizarse públicamente con la disidencia venezolana: “Es natural que Cuba o Nicaragua no protesten, ¿pero cómo se puede explicar o aceptar que Gobiernos que han nacido en elecciones democráticas se nieguen a condenar al Gobierno venezolano y a mostrarse activamente solidarios con los millones de venezolanos que solo quieren para Venezuela lo que tenemos en nuestros países?”

Vargas Llosa condena la indiferencia de los jefes de Estado de países como Chile, Perú, Colombia o Uruguay a pocos días de que se celebre en Panamá la Cumbre de las Américas. Será allí donde el presidente Obama y Raúl Castro se den el abrazo del deshielo. Y será allí donde el bloque de los países del ALBA respaldará al gobierno de Maduro, acusando a Estados Unidos de perpetuar una política “injerencista”. Difícilmente será una prioridad en la agenda de la Cumbre la violación de los derechos humanos en dos países, Cuba y Venezuela, donde los opositores son perseguidos y encarcelados.

En medio de la indolencia de gobiernos elegidos democráticamente, Vargas Llosa, con todo su peso moral e intelectual, le extiende una mano a la oposición venezolana como siempre lo ha hecho en el caso de Cuba. Un gesto encomiable al que ahora se suma el expresidente de Gobierno español Felipe González, dispuesto a unirse el equipo de defensa de López, Ledezma y el también opositor Daniel Ceballos. González, que es de profesión abogado, ha resaltado que en un sistema teóricamente democrático como el venezolano no puede ser delito opinar en contra del gobierno. El antiguo líder socialista ha dicho que la situación en Venezuela es “insostenible política y económicamente”.

En estos momentos la oposición venezolana es muy vulnerable a los atropellos que comete el régimen de Maduro. Es un negro panorama que recuerda al de los opositores cubanos al principio de una revolución que se convirtió en la dictadura más longeva de Occidente. Mario Vargas Llosa les ha pedido perdón a “los resistentes venezolanos” por las “débiles convicciones democráticas” de los gobiernos de América Latina elegidos en las urnas. Si su primera vocación es la de escritor, su segunda es la de aguafiestas. Eso le honra.

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