Volar del nido
Fue mi hija menor quien me la recomendó con entusiasmo. Debía ver sin falta Lady Bird, dirigida y escrita por Greta Gerwig, una de las jóvenes actrices más talentosas y originales del cine estadounidense.
Mi hija, que es poco dada a sentimentalismos, me confesó que había llorado en una escena particular del filme sin darme mayores detalles. Lady Bird, que, grosso modo, trata sobre la iniciación a la adultez de una chica en el último año escolar antes de ir a la universidad, nos tocaba de cerca a ambas. Todavía guardamos en la memoria el momento en que nos despedimos en las verjas de su universidad en Nueva York. Nos decíamos adiós después de haber convivido desde su nacimiento. Su hermana mayor se había marchado antes y ahora era su turno. La casa se quedaba vacía de aquellas niñas que se convirtieron en mujeres independientes y emprendedoras. Sin duda, ver Lady Bird la había devuelto a esa época de transición y sabía que, de algún modo, en la cinta estaba escrita nuestra historia y la de tantas hijas con sus madres.
Tal y como me había anticipado, Lady Bird es una película extraordinaria cuya fuerza radica en el mérito de Gerwig de moverse en el terreno de lo íntimo sin grandilocuencias, centrada en una narración aparentemente modesta sobre un tema recurrente en el cine americano y que tiene su propio nombre: el género de “coming of age”, que es el ritual de dejar el nido para salir al mundo cuando los chicos se van a la universidad, usualmente lejos de casa. Un rito que no es frecuente en Europa o Latinoamérica, donde los jóvenes viven más tiempo con sus padres, pero en Estados Unidos ha dado para mucho tanto en el cine como en la literatura.
Con ligeros toques autobiográficos de la propia Gerwig, quien creció en California con el sueño cumplido de instalarse en el noreste y estudiar en una de sus prestigiosas universidades, la protagonista, una adolescente que reniega de su nombre de pila y se hace llamar Lady Bird, está resuelta a dejar atrás la “aburrida” ciudad de Sacramento para iniciar una vida “intelectualmente más rica” al otro lado del país. Inevitablemente para sus padres, de clase media y batallando contra la recesión en 2002-2003, significa un sacrificio económico grande y, sobre todo para la madre, el dolor de separarse a tantos kilómetros de distancia de la rebelde, pero bien amada Lady Bird.
Con actuaciones y diálogos soberbios por naturales, Gerwig –que solo tiene 35 años y le sobra talento para la dirección y la interpretación— nos lleva por un camino muchas veces recorrido, pero lo hace con inteligencia, sensibilidad y humor. Nos emocionamos y reímos con la lucha diaria de la chiquilla y sus padres. Sabemos que Lady Bird (toda está dicho en su improvisado nombre) echará a volar, sin intuir en el torbellino de sus anhelos y ambiciones que lo que deja atrás es el barro que la moldeó y la preparó para dar el salto.
Lady Bird conecta con filmes recientes que abordan el mismo tema con variaciones. Me viene a la mente la prodigiosa Boyhood, obra maestra de Richard Linklater, que sigue en el curso de seis años de filmación el paso de la infancia a la adolescencia de un chico. Hasta el día de hoy me cruje el corazón cuando la madre (una inmensa Patricia Arquette) se pregunta qué le queda de su vida cuando el muchacho abandona el nido. La magnífica The kids are all right, en esa escena final en la que la muchacha, felizmente instalada en el dormitorio de la universidad, se ve sola en la estancia y un río de lágrimas la invade al comprender que está muy lejos del hogar. O los padres divorciados abrazados en el aeropuerto en el agridulce filme Enough said, despidiéndose de su hija, lista para emprender sus estudios, y unidos en el amor compartido por el ser que sacaron adelante. Cada historia y cada familia tienen sus matices (divorcios, parejas del mismo sexo, adversidades económicas), pero el tronco es el mismo: los hijos se van y han de hacerlo con nuestra bendición.
Mi hija nunca me dijo en que momento exacto se quebró, pero cuando vi Lady Bird creí saberlo. No en balde vivimos tantos años juntas en el nido viendo y amando el cine.
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Esta historia fue publicada originalmente el 8 de diciembre de 2017, 5:16 p. m. with the headline "Volar del nido."