Gina Montaner

Vivir mejor para vivir más: el ejemplo de España

La gastronomía de España está considerada como una de los mejores del mundo. En la imagen, varias personas participan en un tour culinario en Madrid.
La gastronomía de España está considerada como una de los mejores del mundo. En la imagen, varias personas participan en un tour culinario en Madrid. THE WASHINGTON POST

En la carrera por la longevidad los españoles están a punto de arrebatarles a los japoneses el primer puesto en el ranking mundial. Según un estudio reciente del Institute for Health Metrics and Evaluation con sede en Seattle, para 2040 España tendrá el mayor índice de longevidad, con una media de 85.8 años de expectativa de vida.

Muchos se preguntan cómo es posible que los españoles estén a la cabeza en lo que se refiere a calidad de vida cuando tienen fama de buen comer y buen beber sumado al alto índice de tabaquismo en el país. Sin embargo, cualquiera que pase una temporada en la Península Ibérica tendrá la oportunidad de comprobar que el mito de las comidas copiosas es sólo eso: un mito.

Sin duda España cuenta con una de las gastronomías más ricas y variadas del planeta, tal y como señaló el recordado Anthony Bourdain en algunos de sus programas. Bourdain llegó a decir en un episodio que la cocina que hoy en día se elabora en San Sebastián seguramente es la mejor del mundo. En efecto, en cualquier tasca o fonda el menú del día se hace con ingredientes de primera calidad. El pescado sabe a pescado y las frutas y verduras tienen sabores y aromas que, en otros países del primer mundo, por ejemplo, Estados Unidos, son difíciles de hallar en productos extrañamente insípidos.

Es verdad que el turista puede inflarse a embutidos en el popular Museo del Jamón o sufrir una lenta digestión después de comer un cocido o una fabada con chorizo y morcilla. Pero los atracones de los golosos visitantes no deben confundirse con las costumbres generalmente mesuradas del español medio: el café con leche y la barrita de pan para comenzar la jornada, menú a la hora de la comida en el que en invierno no falta el plato con cuchara, una cena ligera con un yogur, algo de fruta, un pescado a la plancha. Poco más y casi nunca porciones obscenas que podrían repartirse en un batallón.

Esa dieta mediterránea en la que priman el pescado y las verduras frescas regados con buen aceite de oliva y una copa o dos de vino que alegran el alma forma parte, como apuntan los expertos en nutrición, de la clave para vivir más. Si a eso se unen las caminatas por la ciudad y un sentido de la vida que le da prioridad a los beneficios de las vacaciones y el ocio, a nadie debe extrañarle que, sin pensárselo demasiado, los españoles hayan conseguido tener un balance que les facilita una larga vida en condiciones más que aceptables.

Cada sociedad moldea su destino vital por medio de sus metas y ambiciones.

Si pensamos en Estados Unidos, primera potencia del mundo en productividad y producto interno bruto, sus habitantes trabajan largas horas, cada vez gozan de menos vacaciones y su expectativa de vida ha decrecido en los últimos años, con una población aquejada de altos índices de obesidad y diabetes. Lo paradójico es que los japoneses, por ahora los más longevos del mundo, también emplean muchas horas en el trabajo, pero una dieta equilibrada y mejores hábitos los salvan de un estado de salud lastrado por el sedentarismo y una alimentación excesiva que ya son epidemia en la sociedad estadounidense.

Basta pasar unos días en Madrid para comprender el bienestar de un pueblo que, si bien no está exento de problemas, en su quehacer diario están presentes los mecanismos que propician una larga vida.

Es todo un lujo vivir en localidades en las que desplazarse a pie o tomar metro y autobuses es el medio natural. Cafeterías, terrazas y bares llenos para la merienda de media mañana, el aperitivo, una sobremesa con café. Ese palpitar que bulle en las calles llenas de gente y que hace del movimiento constante una forma de vivir apegados a los placeres de los sentidos. El conocido (y sabio) lema de Trabajar para Vivir como contraposición a ese otro lema de Vivir para Trabajar.

Hay países inmersos en la carrera por explorar los confines del espacio, por ser los más influyentes en la esfera internacional o por interferir en los asuntos internos de sus vecinos y de sus adversarios. Los españoles, en cambio, tal vez sin proponérselo han conquistado la longevidad. Vivir mejor para vivir más. Bien mirado, es el más grande de los logros.

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