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Gina Montaner

El derecho a la eutanasia y a una muerte digna en España | Opinión

In this undated promotional photo released by Fine Line Features, actors Javier Bardem as Ramon Sampedro, left, and Beln Rueda as Julia appear in a scene from “The Sea Inside.” Bardem earned a Golden Globe nomination for best dramatic actor for his role as a paralyzed man seeking the right to die in “The Sea Inside.” (AP Photo/Fine Line Features)
In this undated promotional photo released by Fine Line Features, actors Javier Bardem as Ramon Sampedro, left, and Beln Rueda as Julia appear in a scene from “The Sea Inside.” Bardem earned a Golden Globe nomination for best dramatic actor for his role as a paralyzed man seeking the right to die in “The Sea Inside.” (AP Photo/Fine Line Features) AP/Fine Line Features

Si fuera cierto que hay vida más allá de la muerte, en algún lugar del paraíso de los que ya no están Ramón Sampedro esboza su sonrisa melancólica.

Pasó casi toda su vida adulta luchando por el derecho al suicidio asistido. Tenía razones de peso: a los 25 años se quedó tetrapléjico al tirarse al agua desde una roca fracturándose una vértebra cervical. Su vocación de marino se frustró para siempre al permanecer varado en el secano de una vida confinada al cuidado de otros.

Finalmente, con la ayuda de amigos y personas que apoyaron su causa a lo largo de casi tres décadas, Sampedro consiguió quitarse la vida el 12 de enero de 1998 en su vivienda en la localidad gallega de Boiro.

Militante de la máxima “Vivir es un derecho, no una obligación”, dejó un vídeo de sus últimos momentos para que quedara constancia de la frustración de alguien en su sano juicio al que los tribunales y las más altas instancias políticas ignoraron. Habían pasado por alto la voluntad de un individuo que no quería prolongar su existencia en las condiciones en las que se encontraba y consideraba que tenía el derecho a una muerte digna, sin tener que consumarse como un acto vergonzante y sin apenas recursos. Sampedro fue el primer ciudadano del país en solicitar el derecho al suicidio asistido.

Bien, al cabo de más de 20 años de su muerte el Congreso español ha aprobado con 198 votos el derecho a la eutanasia. Después de él hubo otras personas con enfermedades degenerativas que también lucharon en vano por una muerte digna, pero fue este gallego resuelto y lúcido quien abrió la senda que ha culminado en una propuesta de ley que próximamente será aprobada en el Senado.

Con la instauración de la democracia tras el fin del franquismo la sociedad española ha vivido momentos históricos: la legalización del divorcio, del aborto, del matrimonio igualitario. Avances que han colocado al país a la cabeza de naciones occidentales en las que impera la tolerancia y amplias libertades.

Pero en el caso de la eutanasia y el suicidio asistido, se ha tardado mucho en alcanzar un consenso entre la clase política. Al fin, a pesar del rechazo del centrista Partido Popular y de Vox, que se sitúa en la extrema derecha, un bloque formado por el PSOE, los liberales de Ciudadanos y el ala más a la izquierda de Unidas Podemos entre otros partidos, se hará realidad el derecho de solicitar y recibir ayuda para poner fin a la vida en “casos incurables y de sufrimiento físico o psíquico”.

La eutanasia regulada contará con pasos en todo momento supervisados por un médico que hará una valoración de cada caso. Las personas que lo soliciten pueden interrumpir el proceso en cualquier momento y por supuesto se contempla la objeción de conciencia del personal médico que no desee formar parte de ello. Se trata de un proyecto de ley meticuloso que tiene en cuenta la complejidad de tan delicada disyuntiva.

Aunque la elección de la eutanasia o el suicidio asistido es algo a lo que recurren contadas personas en situaciones muy específicas, la mayoría de los españoles (según encuestas un 80%) respalda esta opción.

En los años 90, cuando Sampedro enviaba cartas a tribunales y hasta entidades europeas y era ignorado, consiguió llamar la atención de muchos que hasta entonces no se habían planteado este derecho para individuos en situaciones extremas. Dos décadas después su batalla y la de otros muchos ha triunfado con pleno derecho.

Sampedro contribuyó grandemente a romper los tabúes sobre la eutanasia. En sus escritos y declaraciones fundamentó su causa con argumentos sólidos y el más rotundo era el de su propia experiencia vital, haciendo referencia al “derecho de placer” y también al “deseo de no sufrir”. El director de cine Alejandro Amenábar llevó su vida al cine con maestría en el filme “Mar adentro”, con un Javier Bardem en estado de gracia interpretando a Sampedro, cuyo escaparate al mundo era el paisaje campestre que veía desde la ventana de su habitación.

Hoy merece la pena recordar uno de sus poemas: “Así, cuando caiga, dejadme caído para retornar a la vida allí donde yo caiga”. Va por ti, Ramón Sampedro.

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Gina Montaner Pedro Portal EL Nuevo Herald
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