Gina Montaner

GINA MONTANER: Congelar la maternidad

Dos mujeres usan un iPhone de Apple en Pekín. Varias empresas, entre ellas Apple y Facebook, están ofreciendo a sus empleadas cubrir los gastos de congelar sus óvulos si desean posponer el momento de tener hijos.
Dos mujeres usan un iPhone de Apple en Pekín. Varias empresas, entre ellas Apple y Facebook, están ofreciendo a sus empleadas cubrir los gastos de congelar sus óvulos si desean posponer el momento de tener hijos. Bloomberg

En las librerías hay una amplia sección de textos de autoayuda o motivacionales dirigidos al “empoderamiento” (fea traducción de empowerment) de la mujer.

Y es que uno de los temas más recurrentes en los últimos años es el debate en torno a si las mujeres pueden o no conciliar la maternidad con la vida laboral y hasta qué punto se puede ascender profesionalmente sin sacrificar lo que conlleva traer hijos al mundo y dedicarles el tiempo que requieren. Hay mujeres muy exitosas como Sheryl Sandberg, ejecutiva de Facebook, que aseguran no se debe renunciar a llegar a lo más alto porque se puede compaginar con la maternidad. En cambio Debora Spar, presidenta de Barnard College, matiza que las largas horas que se invierten en escalar en un mundo cada vez más competitivo sí son a costa de sacrificar el tiempo en el hogar. Para ella ha sido una batalla encontrar el balance entre ser madre y una profesional de primera.

Bien, en esta era en la que el feminismo militante es algo que ya se estudia en los libros y muchas jóvenes apenas conocen lo que implicó la revolución sexual, una serie de empresas está ofreciéndoles a sus empleadas cubrir los gastos de congelar sus óvulos, en caso de que deseen posponer la maternidad para ir avanzando en sus carreras.

Tan generosa oferta (el procedimiento puede costar unos $20,000) la están proponiendo compañías como Facebook y Apple, dos empresas en las que cualquier persona ambiciosa y preparada (mujer u hombre) desearía trabajar. De lo que se trata, o al menos así lo están planteando, es que las mujeres profesionales tengan la opción de aparcar la maternidad para un momento más idóneo y no cuando se están centrando, en la plenitud de su joven trayectoria, en tocar techo en un ámbito hasta ahora dominado por una gerencia mayoritariamente masculina.

Sin duda el ofrecimiento de sufragar la congelación de óvulos nos devuelve a la cuestión de los malabarismos que las mujeres hacen para combinar la crianza de los niños con sus aspiraciones profesionales en una época en la que cada vez se atrasan más la maternidad y el matrimonio o se opta por no tener hijos o formar un hogar monoparental. Desde luego, lo que ya es cosa del pasado es la imagen aparentemente idílica de la ama de casa esperando al esposo y a los hijos que llegaran de la oficina y el colegio al final de la jornada.

En la vida es mejor contar con alternativas que facilitan la posibilidad de tomar diferentes avenidas. Precisamente en el pasado uno de los mayores obstáculos que enfrentaban las mujeres era la falta de opciones. No ser dueñas de su destino. Esa dependencia ha ido desapareciendo en gran parte debido a la presencia cada vez mayor de éstas en la fuerza laboral. Hoy, quién lo hubiera dicho hace dos décadas, una profesional podría congelar sus óvulos y dejar a un lado los años más fértiles para consagrar toda su energía y juventud en llegar a ser gerente de las compañías más prestigiosas.

Ahora bien, las mujeres que estén pensando en tan atractivo aliciente deben tener en cuenta que evolutivamente el periodo más óptimo para procrear y pasar por embarazos es entre la veintena y la treintena. Es decir, el óvulo congelado será joven, pero si la mujer lo descongela ya instalada en los cuarenta su cuerpo y su energía no serán el de aquella joven que ofreció sus años más esplendorosos a una empresa. También tiene un valor (y mucho) dedicar esa plenitud que otorga la naturaleza a la ardua tarea de la maternidad.

Tiendo a pensar, como la presidenta de la universidad que es mi alma mater, que formar a los hijos requiere una dedicación que se antepone a lo que implica ser una ejecutiva dispuesta a pasar media vida en el despacho y reuniones. Ya son muy pocas las mujeres que no contemplan una existencia libre y rica en conocimientos y logros profesionales, pero la mayoría (tal vez por ello no somos CEO de Facebook o Apple) no pierde de vista que, por muchas vueltas que se le dé a este cubo de Rubik, criar a la prole demanda entrega.

Ahora, con la vista atrás, no habría cambiado tener mi primera hija antes de los treinta. En el camino no se pudo tener todo, pero cualquier sacrifico mereció la pena. No sé si los directivos de estas compañías tienen en cuenta toda la dimensión de la ecuación de la vida a la hora de proponer tan dadivosa propuesta a sus valiosas empleadas.

Twitter: @ginamontaner

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