GINA MONTANER: En busca de la escritora perdida
Con el devenir de los años resulta más difícil engancharse a los libros con la pasión y la entrega de la juventud. Suele ocurrir, también, con el cine o cualquier otro estímulo intelectual que en el pasado se absorbía como una segunda piel. Posiblemente la curiosidad se mitiga como la vida misma.
Por eso cuando uno descubre una obra deslumbrante la recibe con el entusiasmo de aquellos tiempos juveniles. Ese sentimiento lo he recuperado leyendo las dos primeras novelas de una tetralogía que le debemos a la autora italiana Elena Ferrante. Fue en Madrid donde hace unos meses una buena amiga (qué haríamos sin ellas) me recomendó leer La amiga estupenda, primera entrega de una saga que comprende Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y la recién publicada La niña perdida.
María, que así se llama mi amiga, me adelantó que se trataba de la amistad a lo largo de los años de dos mujeres, Lénu y Lila, cuya historia comienza siendo niñas en el Nápoles de la posguerra. Los cuatro libros las siguen hasta la vejez. Un relato duro en medio de la pobreza y los caminos que toman las dos muchachas, a veces encontrándose y otras veces extraviadas en el desencuentro de su compleja relación.
En pocos días leí La amiga estupenda bajo un estado febril que me recordó al hallazgo hace unos años de la Lisbeth Salander que creó el desaparecido Stieg Larsson. Pero si el autor sueco construyó una saga en torno a una hacker tatuada inmersa en una intriga política, Ferrante, con una prosa entre poética y feroz, nos coloca en un reducido mundo donde la falta de horizontes que afecta a todos hiere aún más a esas niñas que sueñan con escapar algún día aunque sea para ver el mar.
Así es cómo nos sumergimos en el mundo que Lénu y Lila cimientan, unidas en el titánico esfuerzo por escapar de la mediocridad y los roles encorsetados a los que parecen estar condenadas en un ámbito rabiosamente atávico.
Lénu que es reflexiva, tímida y admira el carácter indómito de su amiga, encontrará en la escritura su vía de escape. Y Lila, cuya fiera personalidad roza el instinto suicida, se revuelve contra las convenciones que la atrapan; ambas tendrán hijos, desearán zafarse del encierro del matrimonio y se harán mayores. Lénu y Lila encarnan las dos almas opuestas que habitan en una misma mujer.
El nombre completo de Lénu es Elena, como el de esta novelista cuya saga se ha convertido en un bestseller mundial. Pero para añadir más misterio, nunca nadie ha visto a Elena Ferrante y de ella no hay una sola foto. Hasta ahora la autora no ha concedido entrevistas, salvo intercambios escuetos por correo electrónico desde que en 1992 publicó su primera novela, El amor molesto, que forma parte de la trilogía Crónicas del desamor.
La enigmática Elena Ferrante supera en afán de anonimato a autores esquivos como Salinger y Thomas Pynchon, de los que han circulado fotografías y abundantes anécdotas. De ella sólo se sabe que, al igual que sus dos protagonistas, se crió en Nápoles, tiene hijos, está separada y ronda los sesenta años.
En medio de la avalancha de especulaciones que ha provocado su estelar irrupción en el panorama literario, no se sabe si tras su nom de plume se oculta un hombre o una mujer. Pero, y es en este punto donde nos adentramos en la eterna discusión sobre la literatura “de mujeres para mujeres”, la mayoría de su lectores se atreve a afirmar que tanto la trama de sus novelas como el estilo de su prosa delatan la impronta de una mujer. En esta saga Lénu podría ser su alter ego: la niña que a pesar de no poseer la fuerza arrolladora de su amiga emprende la misión de escribir la crónica de sus vidas.
En realidad poco importa si Elena Ferrante es un hombre o una mujer. Su prodigiosa capacidad narrativa para transportarnos a esa barriada de Nápoles en la que dos chiquillas forjan su destino a dentelladas, tiene el carácter épico de las grandes novelas. Como Lénu y Lila, nos hemos hecho mayores pero todavía soñamos.
©FIRMAS PRESS
Twitter: @ginamontaner
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de febrero de 2016, 2:14 p. m. with the headline "GINA MONTANER: En busca de la escritora perdida."