Opinión Sobre Cuba

La hidra castrista de mil cabezas y los reguetoneros cubanos

El reguetonero Jacob Forever, visto aquí en una presentación en 2017, era uno de los artistas cubanos que estaba pautado para participar en el concierto en Hialeah, que posteriormente fue cancelado.
El reguetonero Jacob Forever, visto aquí en una presentación en 2017, era uno de los artistas cubanos que estaba pautado para participar en el concierto en Hialeah, que posteriormente fue cancelado. TNS

Otra vez el dilema del llamado intercambio cultural se dilucida en el sur de la Florida.

La controversia sigue sin incluir a los creadores cubanos exiliados de Miami, con algunas excepciones, porque o no son bienvenidos por el régimen de la isla o han elegido no ir mientras se mantenga la misma situación que los hizo abandonar el país.

Todos estos procesos que no son nuevos, integran las mil cabezas de la hidra castrista, una suerte de bestia que no descansa en su afán de imponer, más allá de sus fronteras, una ideología fracasada incapaz de producir bienes y felicidad.

El embajador cubano en Washington ha enviado un tuit que distorsiona a su favor los acontecimientos ocurridos recientemente.

“En clara muestra del clima de intolerancia prevaleciente en Miami, la Comisión de esa ciudad aprobó una resolución instando al Congreso a permitir que los gobiernos estatales y locales prohíban los contratos con los artistas que hacen negocios con Cuba”.

El ex gobernante de Cuba, Raúl Castro, advirtió el 10 de abril de 2019 del tono "cada vez más amenazante" de Estados Unidos y ofreció su solidaridad a Venezuela.

El funcionario de la dictadura acota que el intercambio cultural es uno de los resultados más “espectaculares” de la administración americana anterior.

Sus logros resultan realmente magros, considerando que solamente los Rolling Stones lograron organizar un concierto, luego de numerosos desencuentros con los comisarios encargados de autorizar tales eventos. El resto de las celebridades, luego de figurar en la isla, como si visitaran un parque jurásico, han hecho mutis por el foro.

Para la batalla de ideas de la hidra castrista todas las oportunidades pueden ser aprovechadas. En lo que el diplomático despotrica contra la intolerancia de Miami, porque la municipalidad de Hialeah ha cancelado un concierto con reguetoneros cubanos, a costa del contribuyente, como tributo a la independencia de Estados Unidos, cuadro ciertamente alucinante, otro testaferro intelectual, Abel Prieto, la emprende contra los desmanes sociales de esta orilla: “El fracaso del capitalismo se muestra en la desigualdad lacerante y cruel que nunca ha podido resolverse. Allí existe una población excluida y descartable, sin acceso y participación a los servicios básicos, muriendo en las calles sin ninguna protección estatal”.

En este mismo momento, miles de sus coterráneos lo arriesgan todo por llegar a ese lugar que él critica con tanta vehemencia, y es también donde el llamado género musical urbano ha encontrado su sustento económico.

Por cierto, el reguetón tampoco figura entre los intereses del régimen, aunque sabe cómo usar y manipular a sus ostentosos intérpretes cuando la ocasión se presenta.

Pero la hidra de mil cabezas castrista no reposa en su intransigencia y si la hija de Pablo Milanés, quien es una figura de la canción bien reconocida, desentona y se interesa por la manifestación gay, que fuera duramente reprimida en La Habana, otro comisario trata de desacreditarla.

El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, anunció el 17 de abril de 2019 que el gobierno estadounidense implementará el Título III de la Ley Helms-Burton, permitiendo así demandas contra empresas beneficiadas con propiedades confiscadas en Cuba.

Ante el descalabro económico que mantiene a medio pueblo desabastecido, la dictadura reedita por estos días el fantasma de Ernesto Guevara en un libro de 1984, “El pensamiento económico del Che”, de Carlos Tablada. El presentador de este otro manual del infortunio expresó: “El pensamiento y el ejemplo de Ernesto Guevara siguen siendo actuales y necesarios para encarar los viejos y nuevos entornos subjetivos que vienen reproduciéndose en nuestro país y se alejan del ideal de socialismo al que aspiramos; para enfrentar además del imperialismo y el capitalismo, al colonialismo cultural más sutil que nos invade, ya sea en la educación, en el lenguaje, en las costumbres o en los métodos”.

Para la hidra castrista el capitalismo es el apocalipsis y hay que recurrir al cadáver del guerrillero para apuntalar el socialismo.

El altruismo de la familia en Miami hace posible que Cuba no haya desparecido, pero también interviene para decidir quién canta en las celebraciones públicas de esta orilla.

Siga a Alejandro Ríos en Twitter: @alejandroriostv.

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