Apoyo de López Obrador a Maduro sería una tabla de salvación y perjudicaría a la región
Desde que todas las encuestas pronosticaban un triunfo abrumador de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en México, se percibía el temor que el nuevo presidente pudiera seguir los pasos del extinto Hugo Chávez en Venezuela.
A tales efectos escribimos una columna previa a las elecciones mexicanas (¿Será Lopez Obrador otro Hugo Chávez?, el Nuevo Herald, 8 de mayo de 2018). Creemos que este temor prevalece dada la insistencia de AMLO en invitar a Nicolás Maduro a su toma de posesión el venidero 1ro. de diciembre.
Esta evidente simpatía de AMLO hacia el régimen madurista contrasta con la de varios países que amenazan más bien por desconocer al actual gobierno venezolano, entre ellos Colombia, Brasil, Argentina, Chile y otros 10 países que conforman el Grupo de Lima. ¿Acaso estos países molestos con Maduro estarán ausentes en la toma de posesión de AMLO? Yo no lo creo.
Sucede que en la política tercermundista “los amigos de mis enemigos no son mis enemigos”, o sea podemos enemistarnos con Maduro, pero no con AMLO. Después de todo, México es tal vez el país hispano más industrializado y por ende, el que más lazos comerciales genera en el mundo latino. En otras palabras, no tiene sentido pretender un aislamiento para México en señal de protesta por la invitación de Maduro. Hacerlo surtiría el efecto contrario al deseado, es decir, impulsaría a AMLO a estrechar sus relaciones con Maduro.
En todo caso, de verificarse el apoyo de AMLO a Maduro, vemos cinco escenarios posibles que se desprenden de esta situación:
1. Supervivencia del régimen de Maduro. Con la caótica situación económica en Venezuela, el apoyo de AMLO sería una tabla de salvación. En efecto, con todos los recursos que tiene México, un suministro financiado de alimentos y medicinas prolongaría la agonía de los venezolanos. Venezuela intentaría compensar con un petróleo barato y con concesiones en la explotación y refinación de crudos.
2. Control geopolítico en la zona. Con México en el norte, Nicaragua en el centro, Cuba en el Caribe y Venezuela en el sur, se pudiera establecer una especie de mercado común para competir con el tratado de libre comercio USMCA, recientemente firmado entre EEUU, México y Canadá, el cuál sustituyó al NAFTA. México aportaría básicamente su producción agropecuaria, y conjuntamente con Venezuela, el importante suministro de petróleo, además de variados componentes vitales como cemento, herramientas y partes automotrices.
Si se establece una zona de libre comercio, en la eventualidad que EEUU eleve sus aranceles de importación, los precios al consumidor en esos países serían más baratos, mientras que los consumidores en EEUU pagarían más. Desde luego, Cuba, Nicaragua y Venezuela tendrían pocos productos terminados que aportar. Serían básicamente un mercado para los productos mexicanos, cuya compra se haría a través de financiamiento, algo común en los regímenes de izquierda que usualmente nunca pagan sus facturas.
3. Posibilidad de una Asamblea Constituyente. Basado en su mayoría absoluta en ambas cámaras y una probable mayoría calificada, AMLO pudiera cambiar la constitución para reelegirse indefinidamente al más puro estilo chavista. Incluso, hasta una malsana idea pudiera brotar referente a la creación de un nuevo país, con un nombre tal como CUVEMENI, por ejemplo. Y por supuesto, de allí se desprenderían muchos males con sus embajadores esparciendo veneno por todo el continente, además de los ilimitados negocios ilegales que se pudieran manipular.
4. Presión inmigratoria contra EEUU. La terminación del muro en la frontera entre EEUU y México pudiera exacerbar el patriotismo de los mexicanos, algo que podría ser utilizado por AMLO como un arma, quién pudiera vociferar, por ejemplo, “todos contra el muro”, situación por demás muy peligrosa en un país con 140 millones de habitantes. Ahora reforzados con Venezuela, Nicaragua y Cuba, los mexicanos pudieran envalentonarse y lanzar una cruzada múltiple por varios frentes. ¿Quién soporta a millones de migrantes por tierra y mar al unísono?
5. Reubicación de médicos cubanos. Siguiendo con la política de “misiones barrio adentro” en Venezuela, donde miles de médicos cubanos graduados a velocidad supersónica prestaban servicios sanitarios (además de promover el socialismo), ahora en México pudiera acontecer otro tanto y miles de médicos pudieran dedicarse a contaminar a la sociedad mexicana.
En conclusión, si AMLO adopta una posición benevolente hacia Venezuela con aportes económicos, perjudicaría a toda la región tratando de establecer una viraje a la izquierda. Las ideas socialistoides serían rampantes en el continente y el endeudamiento mexicano sería tal que terminaría por hundir al país. Y esto es una pésima noticia para EEUU porque el desespero de sus habitantes los haría emigrar, tal como ha ocurrido en Venezuela.
Ojalá que AMLO se percate de la responsabilidad que tiene en sus manos.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.