Opinión Sobre Venezuela

¿Podrá Trump acabar con las dictaduras de Maduro y Castro?

Simpatizantes del presidente Donald Trump se manifiestan el jueves, 27 de junio de 2019, frente al Centro de Artes Escénicas Adrienne Arsht, donde se llevó a cabo la segunda noche del primer debate presidencial demócrata, en Miami.
Simpatizantes del presidente Donald Trump se manifiestan el jueves, 27 de junio de 2019, frente al Centro de Artes Escénicas Adrienne Arsht, donde se llevó a cabo la segunda noche del primer debate presidencial demócrata, en Miami. EFE

Últimamente el presidente Donald Trump ha subido en las encuestas, al parecer por su vertical posición en contra de las dictaduras venezolana y cubana. Sin embargo, de no verse un finiquito en el régimen venezolano y un marcado debilitamiento en el cubano, “la tortilla se le puede virar a Trump”.

En nuestra columna “Trump y el maleficio del café cubano”, publicada en El Nuevo Herald el 18 de febrero de este año, hacemos referencia a una especie de juramento que han realizado todos los candidatos a la presidencia de EEUU en los últimos 40 años, cuando vienen a Miami y afirman frente a una taza de café cubano en la Calle Ocho: “Esta vez sí cae Castro, o Chávez, o Maduro”.

Desde luego, si se ha visto una mano firme de Trump en contra de las tiranías madurista y castrista, basado principalmente en una serie de sanciones económicas que golpean directamente a estos regímenes, y de paso a la “gente de a pie”.

Teóricamente, las sanciones afectan tan seriamente a las estructuras de esos regímenes, que terminan por crear las condiciones para que surja un movimiento interno que los deponga. No obstante, esto no se ha comprobado y más bién se dice que “las sanciones no tumban gobiernos”, como vemos con la dictadura cubana que ha pesar de haber tenido todas las sanciones habidas y por haber, sigue esparciendo su veneno marxista por 60 años.

Sucede que como las sanciones son contra un país, entonces aparece un tercer país que se convierte en un mecenas salvador, y lógicamente EEUU no puede imponer sanciones a diestra y siniestra a todos porque se aísla, algo que es contraproducente porque más bien se busca lo contrario, expandir los horizontes de exportación para que la economía crezca.

En la práctica ocurre que varios países, en su afán de enriquecerse, continúan haciendo negocios con regímenes comunistas sin importarles las consecuencias.

Y lo peor del caso es que la mayoría de las veces se generan cuentas por cobrar impagadas. Veremos cuando los países de la Unión Europea terminen de despertar y empiecen a exigir pagos de contado a Cuba y Venezuela, en vez de concederles créditos que terminan por afectar sus balances de resultados y por ende su gestión financiera.

En EEUU se espera que los factores económicos continúen siendo favorables, al menos, hasta noviembre del 2020, cuando se realizará la próxima elección presidencial. En este sentido, el ingrediente político contra las dictaduras de Venezuela y Cuba es una parte importante de la receta que pueda conducir al triunfo o a la derrota. Si acaso las amenazas contra Maduro y Castro no pasan de eso, la gente puede pensar que es “más de lo mismo”: promesas con fines electorales. En otras palabras, seguirán llegando candidatos a tomar su café cubano en la Calle Ocho y a jurar que ahora “si se caen”.

Aún así, Trump sigue teniendo ventaja por ahora ya que en el pasado debate nacional de los 20 precandidatos demócratas, increíblemente no se tocaron los casos de Venezuela y Cuba, a pesar de haberse realizado en la ciudad de Miami, donde habitan la mayor cantidad de cubanos y venezolanos residentes en EEUU. ¿Significa esto que las dictaduras de Venezuela y Cuba no son factores importantes para los demócratas? Evidentemente, quienes elaboraron el formato de preguntas y diseñaron el programa no fueron miembros del partido político. Sin embargo, esto no quita que algunos de los precandidatos pudieron introducir estos casos en la discusión.

Volviendo al panorama electoral en el 2020, nos preguntamos qué sucederá si en lo que resta para las elecciones las cosas no siguen marchando como hasta ahora. Por ejemplo, nosotros fuimos de los primeros que pronosticamos que la economía pudiera caer en recesión antes del 2021. Para ellos nos basamos en varios factores, entre ellos un crecimiento interanual de un 3%, y un lapso de tiempo mayor de 10 años desde la última crisis (2008). Si le añadimos a la mezcla el hecho de reducir el ingreso fiscal (impuestos) y aumentar los gastos (bienestar social), entonces el pronóstico es más certero.

Y si además vemos que la dictadura de Maduro sigue rampante y la influencia cubana en el área sigue siendo notoria, entonces podemos deducir que muchos votantes pudieran molestarse, sobre todo los hispanos, sus familias y amigos norteamericanos.

Y sin duda, sabemos que la Florida es decisiva en las aspiraciones presidenciales de cualquier candidato.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

  Comentarios