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Lasik, una alternativa a los lentes

Poder ver las cosas con nitidez y sin ayuda de lentes, ya sean de contactos o gafas, es algo que bien merece el riesgo de someterse a una operación. En esto están de acuerdo la mayoría de los pacientes que se han hecho el procedimiento quirúrgico de Lasik, acrónimo de Laser Assisted in Situ Keratomileusis y que apareció en el año 1990.

“Estoy increíblemente contenta de poder ver sin necesitar una ayuda” asegura Patricia Gil-Díaz, de 24 años. “Definitivamente mereció la pena” subraya Janika San Román de 28 años. Ambas jóvenes sufrían de miopía desde pequeñas y se vieron forzadas a usar gafas a una temprana edad. El prescindir de ellas dicen, es algo maravilloso.

“El Lasik es un gran milagro” dice la Dra. Carol Karp, profesora de oftalmología del Instituto para ojos Bascom Palmer del Colegio de Medicina de la Universidad de Miami, “pero no es perfección” advierte. “Reduce la mayoría de la medición y libera de la dependencia de los lentes”.

La operación, que tarda a penas de 5 a 7 minutos, y que se realiza bajo una simple anestesia de gotitas en los ojos puede cambiarle, literalmente, la perspectiva a cualquiera. Los que se someten a esta operación, totalmente electiva, saben que aunque el riego es pequeño, aproximadamente de 1 en 5,000 de perder la vista, de hecho existe. Sin embargo, la oportunidad de prescindir de los lentes a los que estos pacientes han estado atados todas sus vidas, es suficiente como para darle la luz verde al cirujano para que les modifique la córnea en uno o ambos ojos.

“Hay dos formas de hacer esta operación” explica la Dra. Karp “una es cortando la tapa de la córnea con un láser y moldeándola y, la otra, es esculpir la superficie de la córnea por ablación”. Las dos son enormemente efectivas y se hacen indistintamente. “Hay veces que la córnea es muy finita y delgada o de forma irregular y no es aconsejable cortarla con láser. También hay veces que el paciente tiene un trabajo muy físico y prefiere no cortar la córnea para no debilitarla. El único inconveniente que tiene la ablación es que la recuperación es más dolorosa”, señala la cirujana.

“Yo siempre supe que quería hacerme esta operación” dice Gil-Díaz “Tenía un poco de miedo pero no me dolió nada. Solo sentí un poco de presión en el ojo durante la intervención y, después, unas cuantas horas de dolor, cuando me levanté, pero eso fue todo. Empecé a ver 100 por ciento enseguida”. Gil Díaz, que se hizo la operación de Lasik con láser, recuerda haberse frenado varias veces después de la intervención pensando que tenía que quitarse los lentes de contacto para dormir, ya que no estaba habituada a ver tan bien sin ellos. “Antes no podía ver cinco pies delante de mi”.

Lo que muchos no saben es que esta operación, además corregir defectos de fábrica, como son la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía, también puede burlar la deficiencia que acontece con el pasar de los años como la presbicia, y esto se hace corrigiendo esta pérdida de enfoque en sólo un ojo.

“Podemos poner la visión de cerca en un ojo y la visión de lejos en el otro” explica la doctora Karp. “Así el paciente puede ver de lejos y de cerca. También se puede corregir sólo un ojo si el paciente ve bien de lejos pero ha perdido la habilidad de ver de cerca. “El cerebro puede adaptarse en la mayoría de los casos”. Para asegurarse de esto, explica la doctora Karp, es práctica común pedirle a los pacientes que prueben ese sistema con lentes de contacto primero para ver si es algo que les va a gustar, y se les trata varias mediciones. Hay algunos que les gustan a otros no.

La operación cuesta unos $2,500 y los efectos secundarios pueden incluir algunos destellos en la noche y resequedad. A los pacientes no se les garantiza que nunca más van a usar lentes. Es más, al corregir la miopía, se les advierte a los jóvenes que cuando pasen de los 40 años tendrán que usar de nuevo lentes para leer de nuevo, cosa que curiosamente no tendrían que hacer si no corrigen su miopía. Pero la mayoría de los pacientes acepta el intercambio con gusto sin darle mucho peso a que en un futuro perderán su habilidad de ver de cerca.

Esto no es problema para San Roman quien no extraña para nada el ardor de ojos debido a los lentes de contacto y la resequedad. “Si dentro de 20 años me tengo que poner espejuelos para leer, me los pongo”, dice la joven “pero por ahora tengo muchos años por delante para disfrutar de una visión perfecta. Yo incluso hubiese pagado más dinero por esta operación”, dice la joven, “porque para mí vale muchísimo más”.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de mayo de 2011, 8:00 p. m. with the headline "Lasik, una alternativa a los lentes."

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