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Cabildero inició investigación del FBI contra alcaldes

El 26 de mayo del 2011, un cabildero del sur de la Florida se acercó al FBI con un aviso: sospechaba que otro cabildero que él conocía estaba en connivencia con políticos locales corruptos, y que ellos estarían abiertos a que les llenaran los bolsillos.

El informante fue incorporado a la investigación para que hiciera las presentaciones. Conectó a agentes encubiertos del FBI con el cabildero sospechoso, Richard Candía, y concertó encuentros entre ellos y el alcalde de Miami Lakes, Michael Pizzi

Entonces los agentes, quienes se hicieron pasar por empresarios de Chicago, hicieron su propuesta con franqueza: unamos nuestras fuerzas en un lucrativo plan de sobornos disfrazado de programa de subvención federal legítimo.

Así empezó una investigación que duró dos años y culminó el martes con los arrestos de Pizzi, Candía y otros dos acusados de participar en el fraude: el alcalde de Sweetwater, Manny Maroño, y su amigo íntimo y socio de negocios, el cabildero Jorge Forte.

Los arrestos estremecieron los círculos políticos de Miami-Dade y el robusto cuerpo de cabilderos del condado, cuyos miembros pasaron días preguntándose: ¿quién de nosotros se pasó al enemigo y entregó a uno de los suyos a las autoridades federales?

El informante fue Michael Kesti, cabildero radicado en Palmetto Bay que tiene lazos con la industria de la atención médica y un largo historial de participación cívica en South Miami-Dade, según confirmaron fuentes familiarizadas con la investigación al Miami Herald.

Kesti, de 52 años, jugó un papel mucho más significativo en la investigación de Pizzi que en la de Maroño. En el caso de Pizzi, Kesti no sólo discutió el supuesto fraude de subvenciones con el alcalde de Miami Lakes y con Candía sino que además respondió por los agentes encubiertos del FBI que dijeron operar una compañía de solicitud de subvenciones llamada Sunshine Universal.

El FBI dijo de Kesti, quien carece de historial delictivo, que es un informante “confiable” a quien se le ha reembolsado por sus gastos y sus servicios a la agencia, según las acusaciones criminales presentadas contra Pizzi y Maroño, acusados de conspiración para cometer extorsión.

Se cree que Kesti acudió al FBI no porque las autoridades lo tuvieran amenazado por alguna conducta ilegal, sino porque quería llamarles la atención sobre el tráfico de influencias que estaba teniendo lugar dentro de una red de cabilderos y alcaldes de Miami-Dade.

UN PASO AL FRENTE

“Estoy orgulloso de él. Es hora de que la gente que no está involucrada en estas cosas dé un paso al frente”, dijo el alcalde de Cutler Bay, Ed MacDougall, quien conoce a Kesti hace años. El cabildero celebró en mayo la primera actividad de recaudación de fondos para la campaña congresual de MacDougall.

“Cuando pasan estas cosas, eso significa que estamos eliminando a la gente mala, y eso es importante”.

Kesti no devolvió llamadas ni un correo electrónico el viernes en busca de comentarios sobre el tema.

Aunque no es uno de los cabilderos más notorios de Miami-Dade, Kesti es bien conocido en el extremo sur del condado, especialmente en Palmetto Bay, la villa que él representaba antes. Veterano miembro de los rotarios, fue presidente del Perrine-Cutler Ridge-Palmetto Bay Rotary Club.

Ha ayudado a crear una serie de negocios con el tiempo, desde recaudar fondos para una destilería de ron en Wynwood hasta trabajar en el gobierno y relaciones públicas a favor de toda una variedad de pequeños clientes, entre ellos una tintorería y un pulguero de South Dade.

Parte de su labor ha tenido que ver con ayudar a sus clientes a solicitar subvenciones federales, dijo Kesti el año pasado a la Comisión de la Ciudad de Homestead, jactándose de una subvención por $13.5 millones que según él ayudó a establecer Community Health of South Florida, una agencia sin ánimo de lucro de South Dade.

Kesti sirvió en el 2008 como director ejecutivo de Miami Beach Health Foundation, la rama sin ánimo de lucro que se dedica a recaudar fondos para el Centro Comunitario de Salud de Miami Beach. La ex directora del centro, Kathryn Abbate, se declaró culpable meses atrás de robar $6 millones a la agencia, financiada por el gobierno federal.

Kesti escogió a Candía como blanco potencial para los agentes del FBI tras cruzarse con él en los círculos locales de cabildeo. El informante creía que Candía podría servir de puente para llegar a Pizzi, Maroño y Forte, el “testaferro” de Maroño. Candía también ha operado en South Dade, como cabildero de Cutler Bay y Homestead.

Un prominente cabildero del sur de la Florida dijo que Kesti se le había acercado hace unos dos años con una propuesta sospechosa.

“El andaba vendiendo una relación o algo así”, dijo el cabildero. “Es posible que él haya estado trabajando para las autoridades federales. A mí nunca me dio buena espina”.

Esther Nuhfer, recaudadora de fondos para políticos del sur de la Florida que van desde el senador federal Marco Rubio al alcalde de Miami Tomás Regalado, dijo que Kesti ayudó a recaudar fondos para ambos candidatos, y que ella tiene una buena opinión de él.

No obstante, señaló que Kesti no era muy bien visto por algunos de los demás cabilderos: “El no es un tipo muy afectuoso”.

HOMBRE DE FAMILIA

Kesti se ocupó del cabildeo para Palmetto Bay en colaboración con el bufete legal de Tew Cárdenas. Ayudó a la villa a conseguir la aprobación de la Cámara de Representantes de Estados Unidos para un cuartel de bomberos a construir en terrenos federales.

“Uno nunca sabía bien en qué círculos él se movía”, dijo el cabildero de Cárdenas Slater Bayliss. “El era buena gente. Lo cierto es que parecía saber lo que estaba haciendo”.

Eugene Flinn, ex alcalde de Palmetto Bay, dijo que Kesti, quien lleva 13 años casado con su esposa, María, era conocido como un “gran hombre de familia” que frecuentemente hacía reuniones sociales en la casa de los esposos en Palmetto Bay. Pero no era sociable en exceso.

“El siempre se mostró muy accesible y al corriente de los temas que tenía la ciudad con los federales”, dijo Finn. “El es una persona tranquila y reservada”.

Como parte de la operación encubierta, el primer desafío de Kesti era presentarl a los agentes del FBI que se hacían pasar por empresarios de Chicago con Candía, y después hacer que todos se reunieran con los dos alcaldes.

De acuerdo con la demanda, Candía hizo los arreglos para que uno de los agentes y Kesti se reunieran por primera vez en septiembre del 2011 con Pizzi en la oficina del alcalde de Miami Lakes. El agente explicó que su compañía, Sunshine Universal, se especializaba en solicitar subvenciones federales de desarrollo económico para las ciudades.

EMPIEZAN LOS PAGOS

La compañía escribió posteriormente un cheque de $500 a la empresa de Candía, Candia Solutions, por arreglar el encuentro.

En enero del 2012, los dos agentes encubiertos, junto con Kesti y Candía, se reunieron con Pizzi por segunda vez en un restaurante de Miami Lakes para discutir seguir adelante con el plan “falso” de las subvenciones en Medley, donde Pizzi trabajaba como abogado de la ciudad. Pizzi estuvo de acuerdo en colocar una resolución en la siguiente agenda del Ayuntamiento de Medley para buscar una subvención federal de AmeriCorps, una agencia federal verdadera.

Días después del encuentro, Kesti se reunió con Pizzi en la oficina del alcalde, discutió el programa de las subvenciones y le dio tres cheques separados de $250 pagables a “Reelegir al alcalde Michael Pizzi” a cambio de haber colocado el tema en la orden del día.

Al mes siguiente, Pizzi presionó por la aprobación de la resolución de la subvención en el Concejo de Medley, autorizando a Sunshine Universal a solicitor la subvención a nombre de la ciudad. Pero Pizzi se sorprendió que ni Kesti ni Candía se aparecieran en la reunión.

“Se aprobó por unanimidad porque los obligué a hacerlo”, le dijo Pizzi a Kesti, quien grabó la conversación. “Pero por poco lo pierdes, porque no había nadie allí”.

‘UN DINERITO’

Más tarde en febrero, los agentes encubiertos y Kesti se reunieron con Pizzi en el restaurante Smith & Wollensky para pedirle al alcalde que escribiera una carta “de respaldo” a nombre de Sunshine Universal. Después de la comida, los agentes se sentaron en un auto con Pizzi y hablaron sobre la carta.

“Sólo quiero estar claro con usted, alcalde, para que no aparezcan resentimientos durante el camino”, le dijo uno de los agentes a Pizzi. “Pero usted comprende que mucho de esto es falso. Lo que estamos haciendo aquí es simplemente agarrando dinero”.

Pizzi respondió: “No lo puedo hacer si es falso. Eso no lo puedo hacer”. Pizzi insistió en que los agentes presentaran un estudio de viabilidad para Medley como parte de la solicitud de la subvención.

El alcalde salió del auto de los agentes y habló con Kesti. Le pidió al informante dos cheques de campaña más por $250 cada uno. “¿Será eso algo difícil?” preguntó Pizzi.

“Eso es fácil”, dijo Kesti. “Eso es un dinerito”.

Pizzi le dijo más tarde a Kesti: “Me reuní [con los agentes encubiertos] a través de ti Todo lo que hago es a través de ti. No hago nada sin que estés involucrado en ello”.

A mediados de diciembre del 2012, Kesti recibió finalmente a través de Candía la carta de respaldo de Medley escrita por Pizzi. Pero Candía le pidió a Pizzi que pusiera una fecha anterior en la carta, lo que él hizo, colocando el 11 de junio del 2012.

De acuerdo con la demanda, Candía dijo que Pizzi quería $1,000 por la carta. El 14 de diciembre, Candía le entregó el efectivo a Pizzi en la oficina del alcalde.

Más tarde, Kesti llamó a Candía y le preguntó: “¿Quedó [Pizzi] contento con el regalo?” Candía respondió: “Absolutamente”.

En febrero del 2013, Pizzi se reunió con Kesti, Candía y los dos agentes del FBI en un restaurante en Miami Lakes, donde el acalde estuvo de acuerdo en presentar la misma propuesta de subención federal AmeriCorps en Miami Lakes.

PIDIO $2,000

Más tarde, Kesti envió un mensaje de texto a Candía: “¡Excelente trabajo hoy! Déjame saber lo que quiere Pizzi”.

Candía respondió: “Nuestro amigo pidió 2”.

Kesti respondió que uno de los agentes encubiertos “entregará los 2,000 a Pizzi el jueves por la noche”.

El 28 de febrero, los dos agentes encubiertos se reunieron con Pizzi en un club de billar de Miami Lakes. Ellos pusieron dos habanos y $2,000 en un sobre dentro de una bolsa de plástico sobre una mesa de billar, de acuerdo con la demanda.

Pizzi llevó la bolsa a un baño, y luego regresó sin señales de la bolsa de plástico en sus manos. Un agente buscó en el baño la bolsa de plástico y el sobre, pero no los encontró.

Los redactores del Miami Herald Paradise Afshar y Marc Caputo, y la investigadora Monika K. Leal contribuyeron a este reportaje.

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de agosto de 2013 a las 10:48 p. m..

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