Artes y Letras

‘Asesino en serio’, maneras de narrar la épica personal del inmigrante

El escritor cubano Francisco García González presenta su libro de cuentos ‘Asesino en serio’, el 23 de agosto en el Museo de Coral Gables.
El escritor cubano Francisco García González presenta su libro de cuentos ‘Asesino en serio’, el 23 de agosto en el Museo de Coral Gables. Cortesía

A su llegada al exilio canadiense, el escritor cubano Francisco García González tuvo entre sus tantos empleos uno que algunos podrían considerar como el trabajo soñado, por el poco esfuerzo que parece requerir. Un trabajo que no es difícil sospechar que quizás, ni en sus sueños más peregrinos, imaginó que le tocaría hacer.

“Por varios años fui modelo de varias escuelas de arte en Kingston, Ontario y Montreal. Un trabajo muy fácil y aceptablemente bien pagado. Siempre y cuando pudieras estar desnudo y quieto por casi una hora en la misma posición. Ese trabajo me lo buscó mi esposa”, cuenta el escritor sobre un pasaje de su vida que sirvió de inspiración para el cuento En nombre del padre, que dedicó a su amigo, el pintor Armando Tejuca.

Hoy García González lo califica como “solo una anécdota, la huella dejada en un cuento”, pero una que no tiene desperdicio, y si no fuera porque de trasfondo están las tribulaciones del inmigrante en “el submundo de los empleos” –como él mismo lo llama– pues se gozaría aún más como uno de esos toques de humor, a veces amargo, que nos va entregando en su libro Asesino en serio (Sudaquia Editores).

“Emigrar es una experiencia de una trascendencia inigualable, brutal en muchos casos si se quiere”, dice García González sobre lo que constituye la columna vertebral de los cuentos de Asesino en serio, que presenta el 23 de agosto en el Museo de Coral Gables.

“Durante los cuatro primeros años mi vida [de inmigrante] fue un viaje interminable por las escuelas de idioma [inglés] y lo que llamo el inframundo laboral: las cocinas de los restaurantes, las fábricas, los garajes, los inefables almacenes. Así sucesivamente hasta convertirme en lo que soy ahora: portero nocturno de un edificio residencial en el centro de Montreal”, rememora el escritor, que llegó a Canadá en junio del 2010, con 46 años.

“Los que emigramos mayores de edad, como en mi caso, sabemos que vamos directo hacia la centrífuga del capitalismo, directo a ese mundo de la economía de mercado en que se genera la riqueza. Aún conociéndolo en tanto destino inmediato ni siquiera sabemos de qué se trata”, dice el escritor, que ofrece una respuesta simple al debate candente entre los cubanos sobre quién es un exiliado y quién un inmigrante.

“Al exiliado lo expulsan o escapa en otros casos. El emigrante toma la determinación de irse empujado, forzado, por un conjunto de situaciones que en el caso cubano todos conocemos”, define, para luego dibujar su caso.

“Nadie me obligó a marcharme ni tuve que lanzarme a cruzar el mar en una embarcación, ni cruzar fronteras a pie. Soy un emigrante. Abandonar Cuba para establecerme en Canadá fue una decisión familiar y personal. Sabía que si quería una vida digna para mi familia y para mí no había otra opción que poner distancia y mientras más lejos mejor”, señala.

Y al mismo tiempo hace una salvedad fundamental que marca lindes. “Ni me considero, ni soy, un emigrante económico. Es un término acomodaticio, muy de moda, usado a veces por ignorancia y otras por oportunismo. Todo lo que me llevó a tomar la decisión de emigrar clasifica como causas políticas”.

Graduado en Historia de la Universidad de La Habana, García González ya había publicado varios libros en su país, y escrito guiones, entre ellos uno que logró convertir en filme el director Gerardo Chijona, Boleto al paraíso (2010).


Al disfrutar de la prosa de Asesino en serio uno podría pensar que resulta fructífera la maldita circunstancia del exilio, que provoca este tipo de literatura, pero es que García González era ya un escritor desde sus años universitarios, cuando La Habana era la única frontera conocida. Lo sabían todos los que estaban cerca de él, especialmente el también historiador Enrique del Risco, con quien escribió a cuatro manos Leve historia de Cuba (Pureplay Press 2007, Hypermedia 2018).

“Como mismo Ulises hacía suyo todo lo que tocaba: con ese desparpajo, ese descuido, esa audacia. Asesino en serio es un ejemplo perfecto, depuradísimo, de esa épica que Francisco lleva años construyendo”, dice Del Risco, quien resalta que García González escribe sobre el “inmigrante-persona, ese que es la primera víctima de los que lo atacan y hasta de muchos de los que dicen defenderlo”.

Los personajes de García González, sin embargo, rehúyen las etiquetas. “Nada tienen de víctimas los protagonistas de Francisco aunque también sufran. Ellos entran como un cuchillo en la carne del mundo al que arriban, menos interesados en enterarse de en qué consiste [o de explicártelo] que de hacerla suya de alguna manera”, dice Del Risco, que este viernes presentará ¿Qué pensarán de nosotros en Japón?, que en el 2008 recibió el V Premio Iberoamericano de Relatos ‘Cortes de Cadiz’ y ahora también edita Sudaquia.

García González y Del Risco contarán con la introducción de la escritora Legna Rodríguez Iglesias. Ellos integran una generación que vive y crea en el exilio, y que comienza a abrir cada vez más caminos –para ellos y para lo que vengan– en las casas editoriales y en el mundo de los premios.

Tanto para el inmigrante como para el exiliado es fundamental lo que deja atrás. ¿Cómo se hace presente Cuba en Asesino en serio?

“Más allá de que en casi todos los cuentos el protagonista es un cubano hay algo más sutil aún: la mirada narrativa. Viví 46 años en Cuba, por tanto, no puedo ver las cosas como un canadiense ni como un quebequense”, dice García González.

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Asesino en serio, de Francisco García González se presenta el 23 de agosto a las 6:30 p.m en Museo de Coral Gables

“Mi mirada es la de un cubano de mi generación. Y eso siempre va a estar latente, y en última instancia en el sentido subterráneo de todo lo que escriba, sea ficción o no. No hay una manera distinta de hacerlo ni tampoco me preocupa. En mi opinión es lo que hace tan apasionante la literatura cubana escrita fuera de la Isla. O sea, cómo interpretamos la nueva realidad adquirida, ya sea en Nueva Jersey, Estocolmo, Madrid o en Montreal. Cómo la incorporamos a nuestro background a la vez que lidiamos con ella. Y eso deja huellas en lo que escribimos, pintamos, versificamos o soñamos”.

La ruta del inmigrante acaba por conquistar a los lectores y al mismo escritor, que cuando la vida se pone muy dura recurre al arte, ya sea como referencia o en un rol más protagónico.

“No siento arrepentimiento alguno por haber elegido establecerme fuera de Cuba”, dice García González, a pesar de su “peregrinar por tantos, y desagradables empleos”.

“Haber hurtado el cuerpo de esa gigantesca maquinaria de miseria y envilecimiento me hace feliz. Aunque no deje de pensar en lo que dejé atrás: familiares, amigos, lugares, paisajes”, concluye.

Presentación de “Asesino en serio” y “¿Qué pensarán de nosotros en Japón?”, viernes 23 de agosto, 6:30 p.m., Museo de Coral Gables, 285 Aragon Ave., Coral Gables.

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