Artes y Letras

‘Sirenas en el balcón’, memorias y secretos de La Habana antes de las ruinas

La escritora cubana María del Carmen Villanueva (izq.), autora de ‘Sirenas en el balcón’, en la época que compartió con importantes actores como Enrique Santiestebán y Gina Cabrera en la televisión cubana.
La escritora cubana María del Carmen Villanueva (izq.), autora de ‘Sirenas en el balcón’, en la época que compartió con importantes actores como Enrique Santiestebán y Gina Cabrera en la televisión cubana.

María del Carmen Villanueva tenía el mejor balcón de La Habana. La niña Neneita, el nombre que se ganó por su conducción de un programa de radio infantil, no solo podía contemplar el Malecón, sino imaginar aventuras más allá del azul tropical.

Esas ensoñaciones resultaron proféticas porque Villanueva ha vivido más tiempo fuera de su isla, en una travesía que la llevó a ser escritora de novelas para la televisión o directora creativa de agencias de publicidad y vicepresidenta de un canal, en España, México y Miami.

Sin embargo, esa infancia y adolescencia isleña en los años 1940 y 1950 cristalizan en su segunda novela, Sirenas en el balcón, un libro muy necesario hoy que La Habana está en ruinas. Esa capital que vemos a través de los ojos de la Princesa Neneita es cosmopolita, bulliciosa y excéntrica como las mujeres de su familia.

Nada en la vida de Neneita es ordinario. Su vecina de arriba es una cantante de ópera rusa, que ha conocido a Stravinsky, a Nijinski y a la Pavlova. Abajo vive Beba, que regenta una casa de citas y le regala galleticas María que la niña no debe aceptar, pero con las que “dulcemente soborna mi obediencia”, escribe la autora en sus memorias noveladas.

Su nana o manejadora, como se decía en Cuba, es Margarita –”negra, joven, flaca y con una linda sonrisa”–, que se gana el apodo de “Mariachi” porque se pasa el día cantando rancheras. Armando –extraña coincidencia con el nombre de los amantes de La Dama de las Camelias– es el encargado de limpiar la casa y cocinar. Amante del ballet y la ópera, es también el organizador de las partidas de cartas que entretienen a la madre de Neneita.

El personaje más cautivador y misterioso de esas memorias que se leen como una novela es esa mujer libre, divorciada dos veces, elegante, sofisticada, que ha viajado el mundo con su primer esposo, un cónsul de la República. Alrededor de ella gravitan las otras mujeres de la familia, que forjan su historia a contrapelo de la sociedad.

La abuela de Neneita que llegó sola de Galicia con una hija en brazos después de perder a su esposo, a su padre y a su hermano en un naufragio. En su tierra, Cambados, fue “percebeira”, las pescadoras que arriesgan la vida entre las olas para extraer el marisco tan codiciado.

La tía Clara, la única graduada universitaria de las tres hermanas, se atrinchera en la hermosa casa del Vedado que hereda a la muerte de su esposo, un académico que amasó la extensa biblioteca donde Neneita pasa sus mejores horas. La tía mayor, la inflexible Rosalía –la única nacida en Galicia– vive en una casa en Almendares, el barrio habanero donde viven los nuevos acomodados, y visitarla es una tortura para Neneita.

Varios méritos tiene Sirenas en el balcón, el primero, contar una historia con la voz narrativa de una niña. Una tradición que cultivan otras escritoras cubanas en distintas épocas: Renée Méndez-Capote en Memorias de una cubanita que nació con el siglo (1964), y Wendy Guerra en Todos se van (2006), por citar algunas.

La escritora cubana María del Carmen Villanueva presenta en la Feria del Libro de Miami ‘Sirenas en el balcón’, una novela inspirada en su niñez y adolescencia en La Habana de los años 40 y 50.
La escritora cubana María del Carmen Villanueva presenta en la Feria del Libro de Miami ‘Sirenas en el balcón’, una novela inspirada en su niñez y adolescencia en La Habana de los años 40 y 50. Phil Roche

Otro mérito importante es que el libro muestra a Cuba como un país receptor de emigrantes, una sociedad que, aunque lejos de ser perfecta, permite e incentiva la movilidad social. Cuando Neneita visita a sus tías en los barrios clásicos o nuevos de esa Habana pujante de los años 1940 y 1950, se mueve también por esas construcciones que son testimonios del capital creativo de un país que no sospechaba que un día estaría a punto de extinguirse entre apagones, hambre y represión.

Villanueva (La Habana, 1937) tiene a su favor el privilegio de lo vivido, y pueden escucharla contar anécdotas el sábado 23 de noviembre en la Feria del Libro de Miami, donde se presenta junto a los autores Nelson Hincapié y Ulises Gonzáles en el recinto Wofson del Miami Dade College.

¿Por qué titulas tu libro “Sirenas en el balcón” y por qué son tan importantes las mujeres en la trama?

El título es una metáfora que fluye en los primeros relatos del libro, la ficción de una niña curiosa e imaginativa que entabla relación con la figura mitológica de una sirena, su amiga imaginaria, a la que acosa a preguntas, desde su atalaya, el balcón de su casa frente al Malecón de La Habana.

Más adelante, cuando sobreviene la adolescencia, abandona a las ninfas marinas y las sustituye por las diversas y valientes mujeres reales de su familia, que no tienen colas de pez, pero si pies que pisan fuerte por donde quiera que pasan, ellas fueron sus primeros referentes, especialmente su madre “la diplomática”, y su abuela “la gallega”.

¿Cómo Neneita se convierte en protagonista de un programa radial para niños en Cuba?

Mi primer oficio fue en la radio a los 8 años. Como me encantaban los cuentos clásicos, mamá negoció un espacio infantil de media hora que al mes patrocinó una marca de chocolates, en Radio Lavín, la emisora que quedaba al lado de mi casa, frente el Malecón de La Habana.

El programa se llamaba “Los cuentos de la princesa Neneita” en los que yo leía e intencionaba bien las palabras escritas, gracias a mis estudios de declamación en Pro Arte y a las novelas de radio que escuchaba con mi abuela en la cocina.

Este fue el primer paso en la que creía sería mi carrera.

Más tarde Neneita incursiona en la televisión de la isla, ¿qué anécdotas recuerdas de esa etapa y qué te hace perder el interés por estar delante de la cámara?

Comencé en la televisión a mediados de los años 1950, cuando había dejado de ser Neneita para convertirme en Mary, con un apellido catalán que no sé de dónde mamá lo había sacado, diciendo que era más corto y pegajoso que el mío.

Mi incursión por los canales en plena adolescencia no fue fácil, conocí los sótanos malolientes de “la fábrica de sueños” y el acoso nada sutil de los poderosos.

Todo eso y mi vocación aun indefinida me llevaron por otros derroteros, como el periodismo, la publicidad y la literatura, manejados todos por la pluma, con la que a pesar de las nuevas tecnologías, sigo escribiendo.

María del Carmen Villanueva (izq.) en la época que compartió en la televisión cubana con importantes actores como Enrique Santiestebán y Gina Cabrera.
María del Carmen Villanueva (izq.) en la época que compartió en la televisión cubana con importantes actores como Enrique Santiestebán y Gina Cabrera. Cortesía

¿Eres el tipo de escritora que espera por la inspiración o que tienes una disciplina o rutina para escribir?

La inspiración me nace de una asociación con algo similar, de un lugar, o de una historia propia o compartida, que entra en mi cabeza y va creciendo hasta que no puedo zafarme de ella. La imaginación, la compilación y la disciplina hacen el resto, la rutina participa poco.

¿Cómo conseguiste la voz de la niña Neneita y qué otros aspectos tuviste en cuenta al darle vida?

La niña vive una infancia variada y compleja, con una madre inteligente, liberal y viajada, circundada por un conjunto de personas destacadas en sus medios y actividades, como también de personajes singulares y folclóricos que ayudaban en los quehaceres de la casa. Nada en mi infancia fue ordinario, ni común, ni cotidiano. Todo ese ir y venir me hizo crecer y asimilar a destiempo. Fui una niña y una adolescente adelantada. De ese variado bagaje, surgió la voz de Neneita.

Portada de la novela ‘Sirenas en el balcón’, que se presenta en la Feria del Libro de Miami, el sábado 23 de noviembre.
Portada de la novela ‘Sirenas en el balcón’, que se presenta en la Feria del Libro de Miami, el sábado 23 de noviembre.

‘Sirenas en el balcón’ presenta un secreto clave en la vida de Neneita, ¿cómo reflejas tu propio secreto familiar?

El secreto, develado en la frontera de mi adolescencia, fue tan inesperado y doloroso, que provocó mi escapada a México, siendo muy joven.

Lo superé bastante rápido y cambié mi desconsuelo por un motor que impulsó mis ansias de superación y el desarrollo de mi vocación, la que tuvo muchas facetas. En cuanto a los directamente involucrados en ese relato todos están muertos, muchas décadas después conocí algunos descendientes de ellos, que me aclararon muchas cosas.

Cuba, México y España marcan etapas de la vida de Neneita, ¿qué nos dicen de ti?

Cuba, especialmente La Habana, se quedó anclada en mi memoria, allí nací y viví mi infancia, mi adolescencia y mis primeros descubrimientos, los que naufragaron con la isla, y que ahora, antes de que llegue el olvido, buceé en lo profundo para rescatarlos.

México, siempre me cautivó y después me decepcionó. Como la luna, tiene dos caras, una oscura y otra luminosa.

La ciudad de las leyendas, primero me embriagó, pero después me dejó una larga resaca. Mi fascinación terminó, cuando una espina de cactus se me quedó clavada en el pecho. Allí viví, como testigo, una gran tragedia que culminó con otra partida y otro continente.

¿Tienes en mente otro libro que hable de tu experiencia de exilio en España?

En España no viví un exilio, fue un autoexilio, pero conocí a muchos compatriotas cubanos que fueron llegando a Madrid más tarde y coincidieron conmigo en la época en que ya era guionista de Televisión Española y Directora Creativa en una agencia de publicidad. España me abrió las puertas generosamente. Le debo mucho. Tengo un libro terminado sobre esas vivencias, se llama Se vende El Recuerdo, aunque en estos momentos estoy en proceso de reeditarlo, para hacer una trilogía.

Cada libro en sí mismo, es una novela independiente. Se puede leer sola, si no quiere seguir la saga de tres edades, tres vivencias y tres países que me marcaron.

Maricarmen Villanueva (Sirenas en el balcón), Ulises Gonzáles (La vida papaya en Nueva York) y Nelson Hincapié (Tu historia) presentan en la Feria del Libro de Miami, sábado 23 de noviembre, 1:30 p.m., Salón 8525, Edif. 8, 5to piso.

María del Carmen Villanueva reside en Miami, donde fue vicepresidenta de programación y promociones de GEMS, un canal dirigido a la mujer con sede en Miami.
María del Carmen Villanueva reside en Miami, donde fue vicepresidenta de programación y promociones de GEMS, un canal dirigido a la mujer con sede en Miami. Cristian Lazzari


Esta historia fue publicada originalmente el 18 de noviembre de 2024, 11:42 a. m..

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Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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