Artes y Letras

Con la energía de Art Basel, museos de Miami en todo su esplendor

Franklin Sirmans, director de Pérez Art Museum Miami, junto a la obra ‘Leisure Pit’, de Nicolás Lobo.
Franklin Sirmans, director de Pérez Art Museum Miami, junto a la obra ‘Leisure Pit’, de Nicolás Lobo. Miami Herald Staff

Mientras una ola de nuevos directores de museo pasa por Miami, la ciudad se prepara para ir más allá de su imagen como el equivalente en el mundo del arte de Suntan U (el sobrenombre que se daba en otros tiempos a la Universidad de Miami).

Desde los comienzos de Art Basel en Miami Beach hace más de una década, muchos visitantes de la feria han usado el evento para pavonearse como aves exóticas tropicales, en tacones muy altos y vestidos a la última moda. Para ellos, la semana era una mascarada sin máscaras, una fiesta posHalloween para adultos que no tenían inconveniente en ver un poco de arte entre mimosas y mojitos.

Aunque el sol, la arena, el mar de espuma y el estilo de vida que representa sigue siendo sin duda la tarjeta de visita del sur de la Florida, el arte y los profesionales que lo supervisan son cualquier cosa menos frívolos. El área se ha convertido durante la última década en un crisol tan serio de cultura que directores de museo de dos de las ciudades más poderosas en el arte contemporáneo global – Los Ángeles y Nueva York– se han mudado a ella. Y no es coincidencia, según afirma Dennis Scholl, ex vicepresidente de las artes de la Fundación Knight.

“Hay que admitir que ha habido un cambio en la manera en que se percibe el mundo de las artes en Miami cuando se tiene al principal candidato curatorial a director de institución, que es Franklin Sirmans, que decide dejar un verdadero semillero de actividad artística contemporánea en Los Angeles para venir a Miami”, dijo Scholl. “Y luego tenemos a una muy conocida subdirectora del Museo Judío, que es el semillero de actividad artística en Nueva York –Ellen Salpeter– quien decide abandonarlo para venir a Miami”.

En septiembre, Sirmans anunció que iba a dejar su puesto de curador en el Museo de Artes del Condado de Los Angeles para dirigir el Museo de Arte Pérez Miami (PAMM) luego de una búsqueda que fue encabezada por Scholl. Ese mismo mes, Salpeter, del Museo Judío de Nueva York, se sumó como directora del recién creado Instituto de Arte Contemporáneo en Miami. Ambos se unen a un núcleo de directores de museo que emigraron a Miami en los últimos 18 meses. Otros nuevos directores son Timothy Rodgers, del Wolfsonian-FIU en Miami Beach, Babacar M’Bow, en el Museo de Arte Contemporáneo en North Miami, Jill Deupi, en el Museo de Arte Lowe de la Universidad de Miami, y Jordana Pomeroy, en el Museo de Arte Frost de la Universidad Internacional de la Florida.

“Todos traen consigo un tesoro de conocimiento y un verdadero deseo de ayudar a nuestra ciudad”, dijo Victoria Rogers, quien sucedió a Scholl en la Fundación Knight en mayo. “Creo que eso dice mucho de cómo Miami puede atraer y mantener talentos. Me hace sentir muy entusiasmada sobre el futuro de nuestra ciudad y, definitivamente, por las artes”.

Con directores de talla internacional vienen oportunidades de ver arte de gran talla. Ahora más que nunca, los museos locales se han convertido en un imán para mostrar exposiciones serias y sensacionales.

Los ojos del mundo están dirigiéndose a Miami; por ejemplo, para traer una exposición aquí hace 15 o 20 años: ‘¿Miami? ¡Qué va!’, decían. Ahora es: ‘¿Podremos llevar nuestra exposición a Miami?’ Mucho de eso ha sido impulsado por Art Basel

Jordana Pomeroy

Museo Frost de FIU

“Los ojos del mundo están dirigiéndose a Miami, y esta se ha convertido en una ciudad para respetar”, dijo Pomeroy, del Frost. “Por ejemplo, para traer una exposición aquí, hace 15 o 20 años: ‘¿Miami? ¡Qué va!’, decían. Ahora es: ‘¿Podremos llevar nuestra exposición a Miami?’ Ha habido una verdadera transición, y estoy segura de que mucho de eso ha sido impulsado por Basel”.

Como nuevo director del Wolfsonian, Timothy Rodgers espera que el entusiasmo por Art Basel sirva como trampolín para ampliar los actuales programas e integrar al museo con cursos en la Universidad Internacional de la Florida (FIU). Rodgers, que se sumó al Wolfsonian en julio, piensa también que FIU es el sitio perfecto para la gran cantidad de obras de arte que tiene el museo. La mayor parte de la colección de 180,000 piezas del museo en la actualidad se encuentra en otra parte. Rodgers quiere que llegue a los estudiantes y profesores, al tiempo que sigue al frente del museo en su actual ubicación, en pleno corazón del distrito art déco de Miami Beach.

Marc Spiegler, director de Art Basel, dijo que esperaba que Rodgers y los nuevos directores traigan consigo un nuevo entusiasmo.

“Uno siempre cambia estabilidad por rejuvenecimiento y todas estas personas pensarán sobre estas instituciones”, dijo Spiegler. “No tendrá un gran impacto este año, pero creo que el año que viene, el próximo diciembre, sí tendrá un impacto estupendo. Lo importante para Art Basel es que existe un tipo de actividad cultural paralela fuera de la feria. Que haya un grupo de nuevos directores trabajando, con nuevas energías y cosas que demostrar, son buenas noticias para nosotros”.

El estatus de Miami como una ciudad joven y pujante que se está convirtiendo por cuenta propia en un centro internacional de arte impulsa a la comunidad artística, dijo Michael Kaiser, ex presidente del Centro Kennedy en Washington. En la actualidad, Kaiser dirige el Instituto DeVos de Administración de Arte de la Universidad de Maryland y es presidente ejecutivo interino de la Fundación Nacional YoungArts, con sede en Miami. Como consultor, Kaiser ayuda a que los directivos de artes y las juntas prosperen, en medio de una época de recortes financieros. Si la comunidad quiere tener una formidable presencia artística, sus miembros deberán aportar dinero, dijo Kaiser.

“Tenemos que construir una mayor base filantrópica en Miami si queremos que nuestras organizaciones de arte continúen creciendo”, expresó Kaiser. Para ellos se necesitan directivos de artes que sepan cómo crear bases de público y de donantes. “También es importante crear una junta y contar con personas capaces que trabajen en las juntas de organizaciones, de modo que puedan ayudar a atraer el apoyo de estos maravilllosos artistas. Todo tiene que hacerse de forma conjunta. No se puede trabajar solo”.

Sin duda alguna el dinero es un importante elemento para mantener el ímpetu de un nuevo museo. Como nuevo director del PAMM, Sirmans tendrá que aprender a trabajar con una donación de $20 milliones, que es menos de la tercera parte del objetivo de $70 millones que se esperaba obtener.

Como segundo director del PAMM, que se inauguró hace apenas dos años durante Art Basel, Sirmans dijo que está listo para desempeñar su trabajo. Aunque el cargo marca su inicio como director de museo, Sirmans dijo estar muy familiarizado con la recaudación de fondos. En su empleo más reciente como jefe de departamento y curador de arte contemporáneo de LACMA, Sirmans trabajó junto a Viveca Paulin-Ferrell, fideicomisaria del museo y esposa del actor Will Ferrell, y creó un núcleo de donantes llamado Amigos Contemporáneos. En los dos últimos años, el grupo recaudó unos $400,000 anualmente y compró 26 piezas de arte.

Sirmans contempla convertir el PAMM en un lugar de reunión para todo el mundo, incluso los que prefieran el baloncesto por encima de Basquiat. “Estamos localizados casi al lado de la arena”, dijo. “Quiero que todo el que vaya a ver un juego de baloncesto venga al museo Pérez. Quiero que sientan que forma parte de su ciudad, algo de lo que se puedan sentir orgullosos, algo que desempeñe un papel, del mismo modo que lo hace el Miami Heat”.

En el ICA, Salpeter tiene gran experiencia como recaudadora de fondos. En el Museo Judío, dijo Salpeter, tenía un presupuesto operacional de $19 millones, y contaba con la responsabilidad de recaudar $11 millones anuales mediante donantes, membresía, eventos especiales y donaciones de instituciones. Eso es más del doble del presupuesto de $5 millones que el ICA proyectaba tener.

Tal vez un desafío más grande que las finanzas es la posibilidad de crear un museo a partir de cero. El museo es tan reciente que todavía no cuenta con un edificio permanente. El inmueble se inauguró a principios de noviembre y tiene 37,500 pies cuadrados, con un jardín de esculturas aledaño de 15,000 pies cuadrados. Salpeter dijo que planea emplear el tiempo en su oficinas temporales del icónico Moore Space para construir los cimientos artísticos del museo antes de mudarse al nuevo edificio.

De igual modo, Salpeter se enfrenta a otros retos en el ICA, fundado el año pasado por antiguos miembros de la junta del Museo de Arte Contemporáneo de North Miami.

Por su parte, en el MOCA, el director Babacar M’Bow proyecta el poder de las ideas positivas. M’Bow, que empezó a trabajar en el MOCA en junio del 2014, tiene metas ambiciosas: asegurar un bono de $10 millones para ampliar el museo, entre ellos añadir un segundo piso, y expandir la colección a través de donaciones. No hay duda de que se trata de grandes aspiraciones, si se tiene en cuenta que los votantes de North Miami rechazaron una propuesta de expansión en el 2012, y muchos antiguos donantes han preferido apoyar el ICA. A pesar de los evidentes obstáculos financieros que tiene ante sí el museo, M’Bow busca convertir el MOCA en una muestra del talento local, y expresó audazmente: “Si damos a los artistas de Miami cabida en nuestros museos, en tres años convertiremos la ciudad en una capital mundial de arte”.

Salpeter espera que los museos locales puedan trabajar juntos para traer arte de importancia al sur de la Florida.

Deupi, del Museo Lowe, dijo que comparte ese sentimiento.

“Creo firmemente que es un momento de unidad, y no considero a los otros museos de la ciudad como rivales”, dijo Deupi. “En realidad los veo como compañeros y colegas. Creo que podemos lograr mucho si trabajamos todos juntos y nos unimos. Me parece que eso enriquece la experiencia para todo el mundo, y para nuestro público en particular”.

Bonnie Clearwater, que abandonó el MOCA en 2013 para dirigir el Museo de Arte NSU de Fort Lauderdale, ve los recientes cambios en los museos del área como una buena oportunidad para lograr que todo el sur de la Florida sea un destino artístico. A Clearwater le gusta decir: “No me fui de Miami, sino que me mudé un poco más al norte para que Fort Lauderdale se convierta en el centro que une a Miami y Palm Beach en una costa llena de arte”.

Jane Wooldridge, editora del Miami Herald, contribuyó a este reportaje.

In Tropical Life: Get a jump on Miami Art Week

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2015, 2:58 p. m. with the headline "Con la energía de Art Basel, museos de Miami en todo su esplendor."

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