Artes y Letras

‘Dossier Julio Matas’, homenaje al escritor

Antonio J. Aiello Fernández presentando el ‘Dossier Julio Matas’.
Antonio J. Aiello Fernández presentando el ‘Dossier Julio Matas’. Wenceslao Cruz

El tercero de una serie de Cuadernos Monográficos de las Ediciones La Gota de Agua, que dirige Rolando Morelli, fue presentado durante el reciente “Congreso Internacional: Vínculos, continuidad y resistencia, tres rasgos de la cultura cubana”, celebrado en la Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos de la Universidad de Miami, ICCAS.

El último, titulado Dossier Julio Matas, le ha sido dedicado a este gran actor, profesor, dramaturgo, poeta, novelista y ensayista. Le precedieron Dossier Zoé Valdés y Dossier Montes Huidobro. No tengo que ocultar para los que me conocen que tengo una larga amistad con Julio Matas. En Cuba él fue un actor de gran prestigio que hizo obras en la Plaza Cadenas de la Universidad, con Luis Baralt. En 1953 fundó el grupo teatral Arena, en espacios circulares. Y allí presentó: Recuerdos de Berta, de Tennesse Williams (en la Valla de gallos Habana, 1953) y Medea, de Eurípides (en el Sindicato de Torcedores, 1954). Pero lo más notable fue La soprano calva, bajo su dirección, en el Lyceum y Lawn Tennis Club (1956), en la que hizo Mr. Martin, con gran éxito. Otras puestas en escena fueron Falsa alarma, de Virgilio Piñera (1957) y La lección de Ionesco (1957). En esos años colaboró también con Néstor Almendros, Ramón F. Suárez y Tomás Gutiérrez Alea en ensayos cortos de cine.

Aunque en la Universidad de La Habana Matas había estudiado Derecho para complacer a su madre, su vocación lo llevó a estudiar y actuar con Baralt en el Teatro Universitario. En el Dossier aparece un escrito de Yara González Montes que lo recuerda en el Anfiteatro de la Facultad de Pedagogía, saliendo a escena muy delgadito con una túnica griega blanca muy cortita y una antorcha en la mano gritando: “¡Himeneo, Himeneo!”. Era la obra Casina, de Plauto. Para Yara ese fue un día de grata recordación, porque allí conoció a Matías Montes Huidobro, su esposo de toda la vida y padre de sus hijos. Su artículo versa sobre El mundo elástico (Alexandria Library), una de las últimas publicaciones de Matas, que tuve yo el gusto de presentar en el Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio. Yara destaca que es un libro de cuentos que tienen en común las transformaciones o metamorfosis como elemento básico. Aunque son todos de universos disímiles. Para mí la influencia teatral tiene que ver con ese desarrollo extraño en cada relato.

Ya que Matas fue actor desde niño. Y su carrera actoral comenzó con la orientación de la profesora Mercedes González del Instituto de la Víbora. Ella le presentó a Virgilio Piñera y la amistad entre ambos lo llevó a ser considerado y escogido para el personaje Oscar, que representa a Virgilio en Aire frío (1962-63), la obra que más se recuerda del poeta. Tuvimos la suerte de que algunas escenas fueran filmadas por Enrique Pineda Barnet y que la profesora Lillian Manzor la presentara hace varios años en la Universidad de Miami, lo que nos proporcionó el modo de verlo en plena actuación.

Pero el destino de los cubanos ha sido muy complejo por razones políticas. Aunque ya Matas había estado fuera de La Habana por sus estudios de literatura en la Universidad de Harvard, nunca se le hubiera ocurrido dejarla. Al partir al exilio, sus estudios en Harvard le sirvieron para solicitar una plaza de profesor en la Universidad de Pittsburgh, a través de su amistad con sus antiguos profesores Raimundo Lida y Stephen Gilman.

Sin acceso al teatro en español directamente, Matas se vuelca en otras actividades creativas, lo que le lleva a retomar la escritura que comenzó en Cuba con su primer libro de poesía, Homenaje (Gráfica Habana, 1958), Retrato de Tiempo (Ucar García, 1959), y relatos en Catálogo de imprevistos (Ediciones Revolución, 1963). En el exilio escribe más relatos, Erinia, (Universal, 1971), Transiciones, Migraciones (Universal, 1993), y teatro, porque alguno ya lo trajo de Cuba, como La crónica y el suceso (Ediciones Revolución, 1964), y otras cosas fueron escritas en Estados Unidos. Una obra en inglés en la antología Selected Latin American One Act Plays (Pittsburg, 1973) y mucho suyo, como Teatro, publicado en 1990, y luego sus Juegos y Rejuegos, de 1992, ambos editados por Universal. Tres obras dramáticas: El extravío. La crónica y el suceso. Aquí cruza el ciervo, y en El rapto de La Habana, ocho obras dramáticas (First Book Libraries, 2002). No se puede dejar de mencionar su labor de erudito, como Contra el honor (Madrid, Seminarios y Ediciones, 1971) y La cuestión del género literario (Madrid, Gredos, 1974). Toda su bibliografía ha sido compilada en el dossier por su amigo de siempre el profesor, poeta y novelista Luis F. González Cruz.

También hay allí artículos sobre varias de estas obras y algunas del propio escritor, como cuento y ensayo. Y es importante señalar que solo escribió una novela, Entre dos luces: modelo de un destino antillano, porque, como dijo en el Congreso Antonio J. Aiello, que hace la crítica de la novela, este género le tomaba mucho tiempo. Aiello la define como “novela posmoderna”.

Por todo lo que representa Julio Matas en la historia cultural cubana, este dossier es un magnífico y merecidísimo resumen y homenaje de su vida y su obra, con fotos e ilustraciones a colores. Les exhorto a adquirirlo en http://www.edicioneslagotadeagua.com

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de diciembre de 2015, 10:10 p. m. with the headline "‘Dossier Julio Matas’, homenaje al escritor."

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