50 años de Ediciones Universal, pilar de la cultura cubana en Miami
Ediciones Universal está celebrando sus 50 años de existencia. Aunque hace dos años cerraron las puertas del local “físico” –la librería que fue parte del paisaje de Miami durante varias décadas en la Calle Ocho y la avenida 30– han continuado su labor como casa editorial, alcanzando ya más de 30 volúmenes publicados.
A algunos todavía les provoca un sobresalto pasar por la esquina donde estuvo la Librería Universal y ver otro negocio en el lugar. Sin embargo para el fundador de esa empresa, Juan Manuel Salvat, la sensación es diferente: “Orgullo es lo que siento, por lo que hicimos, y pienso siempre en los retos actuales. Mi esposa Marta es más sentimental y a veces da una vuelta para no ver el edificio que hicimos”.
El mayor aporte de Ediciones Universal ha sido su gran contribución a la historiografía literaria del exilio cubano. El historiador Marcos Antonio Ramos señala que: “Es muy alto el número de obras de historiadores e investigadores que pudieran haberse perdido sin la editorial de Salvat. Con puertas abiertas a una variedad de autores se hizo posible ofrecer interpretaciones diferentes a las oficialistas que han prevalecido durante más de medio siglo”.
Para otras figuras del mundo académico, como la profesora Mariela A. Gutiérrez, de la Universidad Waterloo en Canadá, “las publicaciones de Universal han sido fundamentales para desarrollar mi labor como investigadora sobre la obra de Lydia Cabrera”. La educadora añade: “Ediciones Universal siempre estuvo a mi lado. Mis dos primeros libros sobre nuestra querida Lydia Cabrera fueron publicados con Ediciones Universal en 1986 y 1991 y una de las muchas virtudes que siempre tuvo la editorial, a mis ojos, es la de tener una sistema de distribución extraordinario, o sea, el sueño realizado de cualquier autor que desea ser leído”.
Muchos cubanos aprovechaban sus viajes a Miami para apertrecharse de libros sobre temas cubanos y socializar en la librería, donde era frecuente encontrarse a figuras de la cultura cubana. La Dra. Gutiérrez era una de ellas: “Cada vez que llegaba en diciembre a Miami desde mi adorado y frío Canadá era como activar un ritual anual religioso al llamar a Salvat y enterarme de cuándo iba a ser la fiesta de Navidad y la de Año Nuevo de las Ediciones Universal en la que tantos autores cubanos nos reuníamos cordialmente; llegar en el verano a Miami era ir y sentir que en el recinto de Ediciones Universal se fortalecía automáticamente mi cubanía”. Luego añade: “Entrar en el ámbito de tantos y tantos libros cubanos, de ayer, de hoy y de mañana siempre me produjo escalofríos de emoción. Salvaguardar nuestra cultura siempre fue el lema de Ediciones Universal; me pregunto cuánta gente en realidad se ha dado cuenta de esta inigualable virtud que preservó (y aún preserva) lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos los cubanos, dentro y fuera de la isla, gracias a la familia Salvat”.
Lesbia de Varona, bibliógrafa hasta su retiro de la Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami, destaca el papel que tuvo Universal para lograr que la colección sea el más grande archivo fuera de la isla de materiales cubanos.
“Fue de gran ayuda para el mantenimiento y actualización de la colección”, dijo. “Salvat nos enviaba todos los libros cubanos que editaba o recibía publicados en el exterior”.
De Varona recuerda que fue la bibliotecaria Rosita Abella quien comenzó a comprarle a Salvat todo lo que se publicaba de temática cubana, y lo que los cubanos publicaban en cualquier lugar del mundo e idioma. “Se hizo un acuerdo para que nos los proporcionara y así lo hizo siempre”.
El logo que identificaba a la librería fue un diseño del pintor José María Mijares. Salvat publicó a lo largo de su carrera como editor más de 1,600 títulos de escritores de distintas generaciones y etapas en el exilio. Desde José “Pepito” Sánchez Boudy, del exilio histórico, del que publicó cerca de 100 libros, pasando por los escritores del Mariel, como Carlos Victoria y de otras etapas del exilio, como Reinaldo Bragado Bretaña, incluso de quienes hoy en día tienen sus propios sellos editoriales como Modesto “Kiko” Arocha y Rodolfo Martínez Sotomayor. Reconocimiento aparte merece la colección de libros de historia cubana contemporánea del historiador Enrique Ros.
Los orígenes de Ediciones Universal se remontan a 1965 como Distribuidora Universal, vendiendo libros a través de catálogo y por correo. “Poco tiempo después, abrimos nuestro primer local, la Librería Universal, en la Calle Ocho y la avenida 24. Difícil comienzo, pues se vendía muy poco y a fin de mes tenía que llamar al dueño del edificio para que nos diera unos días para el pago. Pero, poco a poco, con esfuerzo y la colaboración de mi familia y muchos amigos, se fue levantando y adquiriendo el perfil cubano que quería darle a esa empresa”.
Un negocio familiar
Las ediciones comenzaron en 1969, recuerda Salvat, quien continuamente destaca los aportes de su familia al sostén de la empresa. “El trabajo de mis cuatro hijos, Marta María, María Cristina, Juan Manuel y Miguel es esencial en la historia de nuestra empresa. Todavía se ríen, en las reuniones familiares, por la cantidad de cajas que cargaron los varones. Muchos de los libros publicados tienen a María Cristina como la persona que hizo la composición. Marta María fue la administradora de todas las actividades. Mis yernos y nueras ayudaban y mi nieto Daniel no pudo escaparse de las cajas. Todavía viene cuando lo llamo. Y el más joven, Juan Manuel III lleva años cargando. Alexandra e Isabella ayudaban en la Feria. Lo cuento con orgullo y sabiendo que es un gran regalo de Dios”.
Salvat puntualiza: “El concepto de la editorial nace, siempre lo he dicho, de la poetisa cubana, Ana Rosa Núñez. Ella fue la madrina de Ediciones Universal y hasta puso nombre a la mayoría de las Colecciones: Cuba y sus Jueces, Caniquí, Polymita, Espejo de Paciencia. Con sus consejos comenzamos a publicar libros. Era una necesidad de ese momento en el exilio. En los años 1960 ya había una notable actividad cultural cubana en el exilio”.
Uno de los primeros títulos publicados por la naciente editorial fue la encíclica Populorum Progressio del papa Pablo VI. Salvat recuerda que despertó un gran interés y que pensó “que hacía falta tener acceso fácil a ella sin necesidad de órdenes a España y las seis semanas que entonces demoraba el envío marítimo”. Casi al mismo tiempo dieron a conocer la importante antología Poesía en éxodo, preparada por Ana Rosa Núñez. Lo demás es una historia de éxitos y una forma de proyectar la labor de los escritores cubanos en el exilio.
Al rescate de figuras cubanas
Señala De Varona que Salvat y su casa editorial “fueron un bastión de la cultura cubana, que ayudó a que los escritores cubanos pudieran dar a conocer su obra y contribuyó al rescate de libros, de figuras importantes y se esforzó para que no se perdieran muchos de los aportes de los cubanos en el destierro. Sin dudas, resultó primordial en poner la cultura cubana en el marco internacional y también dentro de Estados Unidos, al enviar a instituciones académicas y bibliotecas públicas y universitaria, los libros de autores cubanos”.
El reverendo Ramos rememora las jornadas sabatinas en la librería donde las tertulias entre literarias y políticas dominaban el ambiente: “Encuentros y reencuentros con infinidad de amigos y colegas. Allí conocí figuras que nunca llegaría a conocer sin aquellas inolvidables reuniones. Hice muchos amigos. Un sábado hace muchos años conocí allí a Leví Marrero a quien admiraba desde mi niñez. Y allí me reencontré con Mario Villar Roces, uno de mis mentores intelectuales. Los Salvat nos acercaron. En los primeros años aquí contribuyeron a que no estuviéramos dispersos y aislados. Esa fue una entre muchas grandes contribuciones”.
En la Universal conocí figuras que nunca llegaría a conocer sin aquellas inolvidables reuniones. Hice muchos amigos. Un sábado hace muchos años conocí allí a Leví Marrero, a quien admiraba desde mi niñez
Reverendo Marcos Antonio Ramos
historiadorAlgunos autores siguen resintiendo que Universal no haya tomado el curso del mundo editorial que se ha impuesto en los últimos años. Salvat señala que “ya estamos imprimiendo nuestros libros On Demand, y vamos a comenzar a publicar también en los formatos electrónicos”, señaló.
Un testimonio personal
Salvat anticipa que está terminando de escribir un testimonio personal de las luchas contra el régimen castrista y los 50 años como librero y editor, que espera publicar el próximo año. Serían las memorias de un hombre que luchó con la acción y la literatura contra el castrismo.
El editor reconoce y lo destaca con orgullo, que su mayor aporte como editor ha sido “rescatar cientos de libros de escritores cubanos fundamentales a quienes, por razones políticas y el miedo a la propaganda comunista, se les negaba acceso a las editoriales mayores. Todavía, con pocas excepciones, continúa esa realidad. Son admirables esos hacedores de cultura cubana, esos escritores, muchas veces ignorados, que demuestran su amor y dedicación a la cultura cubana”.
Su casa editorial también logró situar libros cubanos en las mejores bibliotecas de Estados Unidos y el mundo occidental: “Vendimos libros a través de distribuidores y libreros en Francia, Inglaterra, Alemania, Suiza, Argentina, México y muchos otros países. Recuerdo, cuando todavía existían librerías pequeñas, llegar a París y ver nuestros libros en las vidrieras de las dos principales librerías en español. Y así en otras ciudades”, señala.
De Varona insiste en señalar que: “Salvat ha sido la columna vertebral de la cultura cubana en el exilio, ha apoyado a todos los cubanos y ha tratado con cariño a todos los que pasaban por allí”. Por su parte, Gutiérrez es enfática al señalar que el aporte de Ediciones Universal al conocimiento de la literatura cubana del exilio es colosal.
“El ángel guardián de Manolo Salvat es indudablemente cubano, no cabe duda y por ello no podía dejar pasar que un solo libro nacido en el exilio quedara sin ser anunciado, vendido y leído por los cubanos y, por supuesto, por el resto de la humanidad que quisiera conocernos. ¡Bravo Ediciones Universal! ¡Feliz 50 años!”, concluye Gutiérrez.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de diciembre de 2015, 2:41 p. m. with the headline "50 años de Ediciones Universal, pilar de la cultura cubana en Miami."