Bim Bom y la lucha del ‘hombre nuevo’ que crecería sin prostitución
Diábolo Ediciones publica en España la primera novela gráfica cubana editada en ese país: Bim Bom. Historias de lucha, de Arturo Infante y Renier Quer. Trata sobre una heladería en horario diurno que a un costado tiene un mostrador de comida rápida en el cuál también se venden bebidas alcohólicas, llamada Bim Bom.
Está ubicada casi frente al Malecón habanero y en las noches es punto de reunión, entre personas con otros intereses como el de reunirse con amigos y pasar un rato, de jóvenes que se prostituyen como medio de vida.
No estoy diciendo nada nuevo que otros no hayan dicho ya. En Cuba existe prostitución como puede haberla en cualquier país del mundo. Particularmente aquellos donde el turismo es un sector importante de la economía
Arturo Infante
escritor y cineasta“Estaba escribiendo un guión para un amigo, que siempre que venía a La Habana frecuentaba el Bim Bom”, dice su escritor, el cineasta Arturo Infante. “Una noche fui con él, y de golpe comencé a descubrir este singular mundo nocturno; duro, y ligero al mismo tiempo; con sus habitantes, sus códigos, su propio lenguaje”.
Infante —quien tiene en su haber como cineasta cortometrajes como Utopía; Gozar, Comer Partir; Comité 666; y es el guionista de La edad de la peseta, nominada a los premios Goya 2008 como mejor película extranjera–, recuerda que fue en una época en que coincidieron varias cosas: estaba medio desencantado del cine y había quedado muy impresionado con la lectura de Pyongyang, del canadiense Guy Delisle.
“Supongo que todo eso confluyó de manera espontánea, y un buen día mientras estaba en el Bim Bom con este amigo, le anuncié: ‘Haré una novela gráfica sobre este sitio’”, cuenta Arturo Infante.
Las ilustraciones de Bim Bom son del dibujante Renier Quer, quien recrea crudamente el ambiente decadente de los protagonistas del libro, jóvenes que venden su cuerpo a extranjeros para subsistir. Travestis, homosexuales o pingueros, como le llaman en Cuba a aquellos muchachos que ofrecen su cuerpo a hombres como un trabajo, no por ser su orientación sexual.
Una vez que los creadores tenían el libro listo, el reto fue buscar una vía para publicarlo.
“El mundo editorial nos resultaba muy ajeno tanto a Requer (refiriéndose al dibujante Renier Quer) como a mí”, explica su escritor Arturo Infante. “Pero fuimos regando la voz que teníamos una novela grafica terminada, y varios amigos nos fueron pasando contactos de personas que quizás pudiesen estar interesadas. Así contacté a Diábolo Ediciones, y su editor Lorenzo Pascual”.
Bim Bom. Historias de lucha es un libro en blanco y negro de 104 páginas que está a la venta desde el pasado 29 de enero por 13.95 euros, incluidos los impuestos.
Su editor Lorenzo Pascual, de Diábolo Ediciones, comenta que ha constatado el gran impacto mediático que ha tenido su publicación.
“El cómic acaba de salir, por lo que es pronto para hablar de ventas, pero ya ha habido personas de unos cuantos países –Francia, USA, Suiza– que nos han comprado el libro a través de nuestra web”, afirma Pascual, quien recuerda que cuando leyó el libro que le había enviado Arturo Infante a su correo electrónico quedó cautivado por la belleza de la historia.
“Conocía algo del cómic que se hace en Cuba y nunca había visto nada de este nivel artístico. Como editor me apasionaba además la idea de publicar la primera novela gráfica cubana”, argumenta su editor Lorenzo Pascual.
El tema de la prostitución —y en este caso específico la masculina— siempre ha sido un tema tabú para el gobierno de Cuba. De hecho, uno de los fundamentos en que se basaba Fidel Castro para apoderarse de todas las instituciones cívicas y legales del país era, entre otras cosas, exterminar la prostitución.
Antes de 1959, las prostitutas se concentraban en pequeños barrios o cuadras, o en el puerto habanero, pero era imperceptible en la sociedad a no ser que clientes o curiosos supieran dónde ir directamente.
A principio de los años 60 del siglo pasado, pululaban álbumes de postalitas e historietas impresas narrando ‘hazañas’ del Ejército Rebelde de Fidel Castro en la Sierra Maestra, que finalizaban con la entrada de los tanques de guerra llenos de barbudos a la capital. Llegaban para crear al ‘hombre nuevo’, alejado de todos los rezagos del capitalismo, como era también la prostitución.
Casi 6 décadas después, la prostitución en la isla es un medio de vida en una parte visible de la juventud, desde muchachos en su etapa de estudiantes hasta jóvenes profesionales. Es parte de la ‘lucha’ por la supervivencia a la que se refiere esta novela gráfica que cuenta las peripecias de los personajes de la heladería, pero que también es explícita en el Malecón habanero, playas, hoteles, restaurantes y bares, como una profesión más pero mejor remunerada.
“No estoy diciendo nada nuevo que otros no hayan dicho ya”, responde el creador de Bim Bom, Arturo Infante, a la pregunta de si ha recibido algún tipo de represalia por parte del gobierno por su cómic. “En Cuba existe prostitución como puede haberla en cualquier país del mundo. Particularmente aquellos donde el turismo es un sector importante de la economía”.
Infante argumenta que el haber hecho el libro no lo convierte necesariamente en un experto ni una autoridad en la materia. “Hay investigadores que han tratado el tema con mucha más profundidad que yo, y que además publican sus artículos acá en Cuba”, y pone de ejemplo los libros de Abel Sierra Madero La nación sexuada y Del otro lado del espejo. La sexualidad en la construcción de la nación cubana , ambos publicados en la isla.
“Aparte del ensayo y la investigación, el tema de los pingueros se ha reflejado también en el cine, la literatura y el teatro, pero nunca antes en formato de cómic. Creo que esa es la única novedad de nuestra obra, al menos para Cuba”, dice Infante.
Como una forma de continuidad histórica le pregunto a Infante si Bim Bom viene a mostrar al ‘hombre nuevo’ que pretendían formar aquellos personajes de las historietas de los 60, a lo que responde:
“No conozco esas historietas que mencionas, pues yo soy de una generación posterior”.
Arturo Infante (1977), recuerda las que leía de niño en los 80: “Había una revista mensual llamada Cómicos, donde podías encontrar lo mejor de la historieta cubana, latinoamericana y española también”, cuenta. “La década del 80 fue quizás la ‘época dorada’ del género en Cuba. Gracias a esa revista conocí, y recuerdo quedar muy impresionado, por ejemplo, con la obra de Giménez y su serie Paracuellos, ambientada en un colegio de la España de postguerra”.
Para Infante, las historietas “en última instancia son reflejo de la época en que surgen”, y que él y Renier Quer quisieron abordar un tema social de actualidad.
“El titulo Bim Bom. Historias de lucha ya no se refiere a las luchas guerrilleras de la Sierra Maestra, ni la de los mambises por la Independencia”, abunda Infante. “Es el término ‘lucha’ en su acepción popular, es decir, las estrategias de sobrevivencia del cubano de a pie, en su infinidad de variantes, legales o ilegales. Prostitución incluida”.
Por ahora, la idea de que Bim Bom se publique en Cuba no está contemplada.
“Enviaremos ejemplares a Cuba a través de la Embajada española, que se ha ofrecido a hacer algún tipo de acto allí”, cuenta el editor Lorenzo Pascual, quien considera el trabajo de Arturo Infante y Renier Quer como “descriptivo y evocador” y que no se puede considerar como una denuncia social.
“Ellos se limitan a contar historias de unos personajes que reflejan a personas que existen en el día a día de La Habana”, explica Pascual, de Diábolo Ediciones.
Para Arturo Infante, el tema de la prostitución “no es del que ningún país se enorgullezca de hablar ni exhibir ante la opinión pública”, sobre todo en Cuba “donde históricamente ha habido mucha reticencia a abordar claramente cualquier tipo de problemática”.
El creador de Bim Bom no cree que en la isla su novela gráfica tenga demasiada repercusión “a menos que llegue a venderse o publicarse acá”, dice.
yorkville43@yahoo.com
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de febrero de 2016, 11:54 a. m. with the headline "Bim Bom y la lucha del ‘hombre nuevo’ que crecería sin prostitución."